lunes, 7 de abril de 2014

¿Por qué?

¿POR QUÉ?


¿Por qué ha de desaparecer todo aquello que yo amo,

mi vida está más llena de recuerdos que de presente.

Solo río cuando sueño,

no tengo fuerzas para ser generoso,

temo perder lo que no vale nada,

guardo con celo mis despojos,

no me despierta la injusticia,

soy tan resistente al dolor ajeno,

me escudo tras la indiferencia,

tengo miedo de abrazar,

me siento cada vez más trasparente,

me reconozco cada vez menos en el espejo,

encuentro con más dificultad las palabras,

miro a través de la desconfianza,

mi piel es más sensible a cualquier roce,

el tiempo se me va por el desagüe,

he perdido la costumbre de creer,

me protejo de mí mismo.

Desearía volver a nacer,

recuperar los momentos perdidos,

los besos recibidos,

las risas lanzadas,

las carreras,

los saltos,

las zambullidas,

los balbuceos,

los brazos de mi madre,

la luz primera.


Pedro Casas Serra (05-03-2011)




domingo, 6 de abril de 2014

A Eurínome de Calatis, vencedora en los cien metros vallas

A EURÍNOME DE CALATIS,

VENCEDORA DE LOS CIEN METROS VALLAS


¡Te canto a ti, Eurínome de Calatis,

que entre diez corredoras venciste

en la prueba de los cien metros vallas!


¡Y a ti también, ciudad de Calatis,

la de las verdes llanuras

donde pacen las gacelas tracias!


¡Entre todas tus corzas criaste a Eurínome,

la más veloz de todas ellas!


¡Recibe a tu hija bien amada,

a la que amamantaste con tus pechos!


¡Que suenen los pífanos y los címbalos

y bailen en su honor los coribantes

ante el altar de Cibeles!


¡Que tus edificios engalanes

y alfombres tus calles de flores

para que las pise en su triunfo!


¡Recíbela con hidromiel, higos y leche!


¡Que solo ella ocupe el asiento principal

en las fiestas dionisíacas!


¡Dale a elegir, entre tus más valientes,

con quien unirse en himeneo!


¡Eurínome, la flor de tus campos!

¡La más dulce de tus frutas!

¡La más gentil de tus niñas!

¡La más veloz de tus gacelas!

¡La más bella de tus mujeres!

¡La más preciada de tus joyas!

¡La más altiva de tus torres!

¡La más excelsa de tus hijas!

¡La elegida de los dioses!

¡La que ha maravillado a los griegos!


¡Que tus ojos no vean la oscuridad!

¡Que tus cabellos no conozcan la nieve!

¡Que tus oídos no escuchen sino alabanzas!

¡Que tu boca no guste sino delicias!

¡Que tus manos conserven su frescor!

¡Que tu talle no se doble con los años!

¡Que tu vientre sea bendecido con gracias!

¡Que tus muslos guarden su miel!

¡Que tus piernas no se cansen jamás!

¡Que tus pies no cesen de bailar!


Pues que en el estadio de Olimpia,

ante lo mejor de la Hélade,

supiste correr con la velocidad del antílope,

saltar con la agilidad de la gamuza

y llegar a la meta la primera,

¡sea tu vida larga y fecunda!,

¡que tus conciudadanos te honren

y los dioses te concedan la inmortalidad.


Pedro Casas Serra (27-11-2011)

sábado, 5 de abril de 2014

Los nombres

LOS NOMBRES


Tu nombre es tu secreto,

mi nombre el mío,

y entre nuestros dos nombres

queda el vacío.


¡Rompe el vacío!

¡Si me dices tu nombre

te diré el mío!


Pedro Casas Serra (09-02-2011)

viernes, 4 de abril de 2014

Seguidillas de la pena

SEGUIDILLAS DE LA PENA


Esta tarde no llega

la inspiración,

para ver si me viene

saldré al balcón.


¡Que tengo pena

que solo tú me quitas,

niña morena!


Pena si estoy despierto,

pena dormido,

pena estando desnudo,

pena vestido.


¡Pena y más pena,

pena de no tenerte,

niña morena!


Que te busco en los montes

y en la ribera,

en el prado florido

y hasta en la era.


¡Con tanta pena...

que no doy palo al agua,

niña morena!


Y ya no tengo nombre

ni tengo cuerpo,

que aunque siga con vida

parezco muerto.


Niña morena:

¡Enséñame tus ojos,

quita mi pena!


Pedro Casas Serra (08-02-2011)

jueves, 3 de abril de 2014

Hubo un tiempo

HUBO UN TIEMPO


Hubo un tiempo en el que fui León,

poseía un gran territorio,

al atardecer, cuando iba de caza,

no había animal que se me enfrentase,

al oír mi rugido, todos

se echaban a temblar.

- Creedme, hubo ese tiempo.


Hubo un tiempo en el que fui Águila,

me elevaba sobre los campos

- pequeño punto al sol -

y nada se ocultaba a mi vista,

y ante una presa bajaba veloz

para llevarla con mis garras.

- Creedme, hubo ese tiempo.


Hubo un tiempo en el que fui Tiburón,

recorría con elegancia los mares

y si quería con gran rapidez,

con mis historias se asustaba a los niños

y los bañistas se aterrorizaban

a la vista de mi aleta.

- Creedme, hubo ese tiempo.


Hubo un tiempo en el que fui Hombre,

calzado con mis botas

iniciaba la marcha,

y al llegar a la cima,

con el corazón aún alterado,

contemplaba la belleza del mundo.

- Creedme, hubo ese tiempo.


Pedro Casas Serra (16-01-2011)

miércoles, 2 de abril de 2014

Sea... ¿qué?

SEA… ¿QUÉ?


Me sueño entre la gente de la Puerta

del Sol, arracimada para oír

sonar las campanadas de la media-

noche. Tras el silencio que acompaña

a la caída de la bola que

anuncia el nuevo año, un gran estruendo

formado por los gritos del gentío

me despierta: ¡Qué seas…! Sea… ¿qué?


Pedro Casas Serra (18-12-2010)

martes, 1 de abril de 2014

Si hoy al levantarme fuera ayer...

SI HOY AL LEVANTARME FUERA AYER...


A Lluis Ferrer i Badenas


Si hoy al levantarme fuera ayer

y mañana anteayer, y las agujas

del reloj retrocedieran

en lugar de avanzar hacia la muerte,

en unos días reencontraría a Luis

- que anteayer despedí en el tanatorio -

y le diría: Luis, no te preocupes,

dentro de poco volverás a andar,

respirarás mejor, recordarás las cosas,

dibujarás de nuevo, escribirás poemas,

volverás a tu piso en los Nou Barris

desde donde se divisa el Tibidabo.


Pero hoy no es ayer ni mañana anteayer,

y al levantarme estoy más cerca de la muerte

y más lejos de Luis y su "sigueu feliços",

y su sonrisa cómplice al decirlo

que me entristece un poco al recordar.


Y me levanto dispuesto a ser feliz

por él.


Pedro Casas Serra (03-12-2010)