EVELYN
Não te acabarás Evelyn
As rochas que te viram são negras, entre espumas finas
Sobre elas giram lisas gaivotas delicadas,
E ao longe as águas verdes revolvem seus jardins de vidro
Não te acabarás Evelyn
Guardei o vento que tocava
A harpa dos teus cabelos verticais,
E teus olhos estão aqui e são conchas brancas,
Docemente fechados, como se vê nas estátuas
Guardei teu lábio de coral róseo
E teus dedos de coral branco
E estás para sempre, como naquele dia
Comendo, vagarosa, fibras elásticas de crustáceos
Mirando a tarde e o silêncio
E a espuma que te orvalhava os pés
Não te acabarás Evelyn
Eu te farei aparecer entre as escarpas
Sereia, serena
E os que não te viram procurarão por ti
Que eras tão bela e nem falaste
Evelyn – disseram-me,
Apontando-te entre as barcas
E eras igual a meu destino
Evelyn – entre a água e o céu
Evelyn – entre a água e a terra
Evelyn – sozinha
Entre os homens e Deus.
Cecilia Meireles (In Mar Absoluto, 1945)
EVELYN
No te acabarás Evelyn
Las rocas que te voltean son negras, entre espumas finas
Sobre ellas giran lisas gaviotas delicadas,
Y a lo lejos las aguas verdes revuelven sus jardines de vidrio
No te acabarás Evelyn
Guardé el viento que tocaba
El arpa de tus cabellos verticales,
Y tus ojos están aquí y son conchas blancas,
Dulcemente cerrados, como se ve en las estatuas
Guardé tu labio de coral rosáceo
Y tus dedos de coral blanco
Y estás para siempre, como aquel día
Comiendo, perezosa, hebras elásticas de crustáceos
Mirando la tarde y el silencio
Y la espuma que te rocíaba los pies
No te acabarás Evelyn
Yo te haré aparecer entre las escarpas
Sirena, serena
Y los que no te dan la vuelta indagarán por ti
Que eras tan bella y ni hablaste
Evelyn – me dijeron,
Señalándote entre las barcas
Y eras igual a mi destino
Evelyn – entre el agua y el cielo
Evelyn – entre el agua y la tierra
Evelyn – sola
Entre los hombres y Dios.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
jueves, 30 de junio de 2016
miércoles, 29 de junio de 2016
“DESENHO (2)” de Cecilia Meireles (De Mar Absoluto, 1945)
DESENHO (2)
Fui morena e magrinha como qualquer polinésia,
e comia mamão, e mirava a flor da goiaba.
E as lágrimas me espiavam, entre os tijolos e as trepadeiras,
e as teias de aranha nas minhas árvores se entrelaçavam
Isso era um lugar de sol e nuvens brancas,
onde as rolas, à tarde, soluçavam mui saudosas...
O eco, burlão, de pedra, ia saltando,
entre vastas mangueiras que choviam ruivas horas.
Os pavões caminhavam tão naturais por meu caminho,
e os pombos tão felizes se alimentavam pelas escadas,
que era desnecessário crescer, pensar, escrever poemas,
pois a vida completa e bela e terna ali já estava.
Com a chuva caía das grossas nuvens, perfumosa!
E o papagaio como ficava sonolento!
O relógio era festa de ouro; e os gatos enigmáticos
fechavam os olhos, quando queriam caçar o tempo.
Vinham morcegos, à noite, picar os sapotis maduros,
e os grandes cães ladravam como nas noites do Império.
Mariposas, jasmins, tinhorões, vaga-lumes
moravam nos jardins sussurrantes e eternos.
E minha avó cantava e cosia. Cantava
canções de mar e de arvoredo, em língua antiga.
E eu sempre acreditei que havia música em seus dedos
e palavras de amor em minha roupa escritas.
Minha vida começa num vergel colorido,
por onde as noites eram só de luar e estrelas.
Levai-me aonde quiserdes! - aprendi com as primaveras
a deixar-me cortar e a voltar sempre inteira.
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
DISEÑO (2)
Fui morena y delgada como cualquier polinesia,
y comía papaya, y miraba la flor de la guayaba.
Y las lágrimas me espiaban, entre ladrillos y trepadoras,
y las telarañas en mis árboles se entrelazaban
Eso ocurría en un lugar de sol y nubes blancas,
donde las tórtolas, por la tarde, sollozaban muy añoradas...
El eco, engañoso, por la piedra, iba saltando,
entre vastos mangos que llovían pelirrojas horas.
Tan naturales caminaban los pavos reales por mi camino,
y tan felices se alimentaban los palomos por las escalas,
que era innecesario crecer, pensar, escribir poemas,
pues la vida completa y bella y tierna allí ya estaba.
¡Cómo caía la lluvia de las gruesas nubes, aromática!
¡Y el papagayo cómo se quedaba soñoliento!
El reloj era una fiesta de oro; y los gatos enigmáticos
cerraban los ojos, cuando querían cazar el tiempo.
Venían murciélagos, por la noche, a picar los sapotes maduros,
y los grandes canes ladraban como en las noches del Imperio.
Mariposas, jazmines, araceas, luciérnagas
vivían en los jardines susurrantes y eternos.
Y mi abuela cantaba y cosía. Cantaba
canciones del mar y del bosque, en lengua antigua.
Y yo siempre creí que había música en sus dedos
y en mi ropa palabras de amor escritas.
Mi vida comienza en un vergel coloreado,
donde las noches eran sólo de luz de luna y estrellas.
¡Llevadme a dónde queráis! - aprendí con las primaveras
a dejarme cortar y a regresar siempre entera.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
Fui morena e magrinha como qualquer polinésia,
e comia mamão, e mirava a flor da goiaba.
E as lágrimas me espiavam, entre os tijolos e as trepadeiras,
e as teias de aranha nas minhas árvores se entrelaçavam
Isso era um lugar de sol e nuvens brancas,
onde as rolas, à tarde, soluçavam mui saudosas...
O eco, burlão, de pedra, ia saltando,
entre vastas mangueiras que choviam ruivas horas.
Os pavões caminhavam tão naturais por meu caminho,
e os pombos tão felizes se alimentavam pelas escadas,
que era desnecessário crescer, pensar, escrever poemas,
pois a vida completa e bela e terna ali já estava.
Com a chuva caía das grossas nuvens, perfumosa!
E o papagaio como ficava sonolento!
O relógio era festa de ouro; e os gatos enigmáticos
fechavam os olhos, quando queriam caçar o tempo.
Vinham morcegos, à noite, picar os sapotis maduros,
e os grandes cães ladravam como nas noites do Império.
Mariposas, jasmins, tinhorões, vaga-lumes
moravam nos jardins sussurrantes e eternos.
E minha avó cantava e cosia. Cantava
canções de mar e de arvoredo, em língua antiga.
E eu sempre acreditei que havia música em seus dedos
e palavras de amor em minha roupa escritas.
Minha vida começa num vergel colorido,
por onde as noites eram só de luar e estrelas.
Levai-me aonde quiserdes! - aprendi com as primaveras
a deixar-me cortar e a voltar sempre inteira.
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
DISEÑO (2)
Fui morena y delgada como cualquier polinesia,
y comía papaya, y miraba la flor de la guayaba.
Y las lágrimas me espiaban, entre ladrillos y trepadoras,
y las telarañas en mis árboles se entrelazaban
Eso ocurría en un lugar de sol y nubes blancas,
donde las tórtolas, por la tarde, sollozaban muy añoradas...
El eco, engañoso, por la piedra, iba saltando,
entre vastos mangos que llovían pelirrojas horas.
Tan naturales caminaban los pavos reales por mi camino,
y tan felices se alimentaban los palomos por las escalas,
que era innecesario crecer, pensar, escribir poemas,
pues la vida completa y bella y tierna allí ya estaba.
¡Cómo caía la lluvia de las gruesas nubes, aromática!
¡Y el papagayo cómo se quedaba soñoliento!
El reloj era una fiesta de oro; y los gatos enigmáticos
cerraban los ojos, cuando querían cazar el tiempo.
Venían murciélagos, por la noche, a picar los sapotes maduros,
y los grandes canes ladraban como en las noches del Imperio.
Mariposas, jazmines, araceas, luciérnagas
vivían en los jardines susurrantes y eternos.
Y mi abuela cantaba y cosía. Cantaba
canciones del mar y del bosque, en lengua antigua.
Y yo siempre creí que había música en sus dedos
y en mi ropa palabras de amor escritas.
Mi vida comienza en un vergel coloreado,
donde las noches eran sólo de luz de luna y estrellas.
¡Llevadme a dónde queráis! - aprendí con las primaveras
a dejarme cortar y a regresar siempre entera.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
martes, 28 de junio de 2016
“AUTO-RETRATO” de Cecilia Meireles (De Mar Absoluto, 1945)
AUTO-RETRATO
Se me contemplo
tantas me vejo,
que não entendo
quem sou, no tempo
do pensamento.
Vou desprendendo
elos que tenho,
alças, enredos...
Formas, desenho
que tive, e esqueço!
Falas, desejo
e movimento
— a que tremendo,
vago segredo
ides, sem medo?!
Sombras conheço:
não lhes ordeno.
Como precedo
meu sonho inteiro,
e após me perco,
sem mais governo?!
Nem me lamento
nem esmoreço:
no meu silêncio
há esforço e gênio
e suave exemplo
de mais silêncio.
Não permaneço.
Cada momento
é meu e alheio.
Meu sangue deixo,
breve e surpreso,
em cada veio
semeado e isento.
Meu campo, afeito
à mão do vento,
é alto e sereno:
Amor. Desprezo.
Assim compreendo
o meu perfeito
acabamento.
Múltipla, venço
este tormento
do mundo eterno
que em mim carrego:
e, una, contemplo
o jogo inquieto
em que padeço.
E recupero
o meu alento
e assim vou sendo.
Ah, como dentro
de um prisioneiro
há espaço e jeito
para esse apego
a um deus supremo,
e o acerbo intento
do seu concerto
com a morte, o erro...
(voltas do tempo
— sabido e aceito —
do seu desterro...)
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
AUTORRETRATO
Si me contemplo
tantas me veo,
que no comprendo
quién soy, en tiempo
del pensamiento.
Voy desprendiendo
cercos que tengo,
cabos, enredos...
¡Formas que tuve
y no recuerdo!
Hablas, deseo
y movimiento
— ¿por qué sufriendo,
vago secreto
marcháis, sin miedo?
Sombras comprendo:
no les ordeno.
¿Cómo precedo
mi sueño entero,
y luego pierdo,
sin más gobierno?
Ni me lamento
ni desaliento:
en mi silencio
hay brío y genio
y suave ejemplo
de más silencio.
No permanezco.
Cada momento
es mío y ajeno.
Mi sangre dejo,
breve y perplejo,
en yacimiento
lleno y exento.
Mi campo, hecho
al roce del viento,
es alto y quieto:
Amor. Desprecio.
Así comprendo
mi tan perfecto
acabamiento.
Múltiple, venzo
este tormento
del mundo eterno
que en mí acarreo
y, una, contemplo
el juego inquieto
en que padezco.
Y recupero
mayor aliento
y así voy siendo.
Ah, como dentro
de un prisionero
hay sitio y medios
para ese apego
a un dios supremo,
y acerbo intento
de su concierto
con muerte, yerro...
(vueltas del tiempo
— capto y acepto —
de su destierro...)
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
Se me contemplo
tantas me vejo,
que não entendo
quem sou, no tempo
do pensamento.
Vou desprendendo
elos que tenho,
alças, enredos...
Formas, desenho
que tive, e esqueço!
Falas, desejo
e movimento
— a que tremendo,
vago segredo
ides, sem medo?!
Sombras conheço:
não lhes ordeno.
Como precedo
meu sonho inteiro,
e após me perco,
sem mais governo?!
Nem me lamento
nem esmoreço:
no meu silêncio
há esforço e gênio
e suave exemplo
de mais silêncio.
Não permaneço.
Cada momento
é meu e alheio.
Meu sangue deixo,
breve e surpreso,
em cada veio
semeado e isento.
Meu campo, afeito
à mão do vento,
é alto e sereno:
Amor. Desprezo.
Assim compreendo
o meu perfeito
acabamento.
Múltipla, venço
este tormento
do mundo eterno
que em mim carrego:
e, una, contemplo
o jogo inquieto
em que padeço.
E recupero
o meu alento
e assim vou sendo.
Ah, como dentro
de um prisioneiro
há espaço e jeito
para esse apego
a um deus supremo,
e o acerbo intento
do seu concerto
com a morte, o erro...
(voltas do tempo
— sabido e aceito —
do seu desterro...)
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
AUTORRETRATO
Si me contemplo
tantas me veo,
que no comprendo
quién soy, en tiempo
del pensamiento.
Voy desprendiendo
cercos que tengo,
cabos, enredos...
¡Formas que tuve
y no recuerdo!
Hablas, deseo
y movimiento
— ¿por qué sufriendo,
vago secreto
marcháis, sin miedo?
Sombras comprendo:
no les ordeno.
¿Cómo precedo
mi sueño entero,
y luego pierdo,
sin más gobierno?
Ni me lamento
ni desaliento:
en mi silencio
hay brío y genio
y suave ejemplo
de más silencio.
No permanezco.
Cada momento
es mío y ajeno.
Mi sangre dejo,
breve y perplejo,
en yacimiento
lleno y exento.
Mi campo, hecho
al roce del viento,
es alto y quieto:
Amor. Desprecio.
Así comprendo
mi tan perfecto
acabamiento.
Múltiple, venzo
este tormento
del mundo eterno
que en mí acarreo
y, una, contemplo
el juego inquieto
en que padezco.
Y recupero
mayor aliento
y así voy siendo.
Ah, como dentro
de un prisionero
hay sitio y medios
para ese apego
a un dios supremo,
y acerbo intento
de su concierto
con muerte, yerro...
(vueltas del tiempo
— capto y acepto —
de su destierro...)
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
lunes, 27 de junio de 2016
“QUINTO MOTIVO DA ROSA” de Cecilia Meireles (De Mar Absoluto, 1945)
QUINTO MOTIVO DA ROSA
Antes do teu olhar, não era,
nem será depois, - primavera.
Pois vivemos do que perdura,
não do que fomos. Desse acaso
do que foi visto e amado:- o prazo
do Criador na criatura...
Não sou eu, mas sim o perfume
que em ti me conserva e resume
o resto, que as horas consomem.
Mas não chores, que no meu dia,
há mais sonho e sabedoria
que nos vagos séculos do homem.
Cecilia Meireles (In Mar Absoluto, 1945)
QUINTO MOTIVO DE LA ROSA
Antes de tu mirar, no era,
ni será después, - primavera.
Pues vivimos de lo que perdura,
no de lo que fuimos. De ese acaso
de lo que fue visto y amado:- el plazo
del Creador en la criatura...
No soy yo, sino el perfume
que en ti me conserva y resume
el resto, que las horas consumen.
Pero no llores, que en mi día,
hay más sueño y sabiduría
que en los vacíos siglos del hombre.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
Antes do teu olhar, não era,
nem será depois, - primavera.
Pois vivemos do que perdura,
não do que fomos. Desse acaso
do que foi visto e amado:- o prazo
do Criador na criatura...
Não sou eu, mas sim o perfume
que em ti me conserva e resume
o resto, que as horas consomem.
Mas não chores, que no meu dia,
há mais sonho e sabedoria
que nos vagos séculos do homem.
Cecilia Meireles (In Mar Absoluto, 1945)
QUINTO MOTIVO DE LA ROSA
Antes de tu mirar, no era,
ni será después, - primavera.
Pues vivimos de lo que perdura,
no de lo que fuimos. De ese acaso
de lo que fue visto y amado:- el plazo
del Creador en la criatura...
No soy yo, sino el perfume
que en ti me conserva y resume
el resto, que las horas consumen.
Pero no llores, que en mi día,
hay más sueño y sabiduría
que en los vacíos siglos del hombre.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
domingo, 26 de junio de 2016
“QUARTO MOTIVO DA ROSA” de Cecilia Meireles (De Mar Absoluto, 1945)
QUARTO MOTIVO DA ROSA
Não te aflijas com a pétala que voa:
também é ser, deixar de ser assim.
Rosas verás, só de cinza franzida,
mortas intactas pelo teu jardim.
Eu deixo aroma até nos meus espinhos,
ao longe, o vento vai falando em mim.
E por perder-me é que vão me lembrando,
por desfolhar-me é que não tenho fim.
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
CUARTO MOTIVO DE LA ROSA
No te aflijas con el pétalo que vuela:
también es ser, dejar de ser así.
Rosas verás, sólo de ceniza fruncida,
muertas intactas por tu jardín.
Yo dejo aroma hasta en mis espinas,
lejos, el viento va hablando en mí.
Y por perderme, van recordándome,
por deshojarme, no tengo fin.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
Não te aflijas com a pétala que voa:
também é ser, deixar de ser assim.
Rosas verás, só de cinza franzida,
mortas intactas pelo teu jardim.
Eu deixo aroma até nos meus espinhos,
ao longe, o vento vai falando em mim.
E por perder-me é que vão me lembrando,
por desfolhar-me é que não tenho fim.
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
CUARTO MOTIVO DE LA ROSA
No te aflijas con el pétalo que vuela:
también es ser, dejar de ser así.
Rosas verás, sólo de ceniza fruncida,
muertas intactas por tu jardín.
Yo dejo aroma hasta en mis espinas,
lejos, el viento va hablando en mí.
Y por perderme, van recordándome,
por deshojarme, no tengo fin.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
sábado, 25 de junio de 2016
“TERCEIRO MOTIVO DA ROSA” de Cecilia Meireles (De Mar Absoluto, 1945)
TERCEIRO MOTIVO DA ROSA
Se Omar chegasse
esta manhã,
como veria a tua face
Omar Khayyam,
tu, que és de vinho
e de romã,
e, por orvalho e por espinho,
aço de espada e Aldebarã?
Se Omar te visse
esta manhã,
talvez sorvesse com meiguice
teu cheiro de mel e maçã.
Talvez em suas mãos morenas
te tomasse, e disesse apenas:
"É curta a vida, minha irmã".
Mas por onde anda a sombra antiga
do âmago astrônomo do Irã?
Por isso, deixo esta cantiga
- tempo de mim, asa de abelha -
na tua carne eterna e vã,
rosa vermelha!
Para que vivas, porque és linda,
e contigo respire ainda
Omar Khayyam.
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
TERCER MOTIVO DE LA ROSA
Si Omar llegase
esta mañana,
¿cómo vería tu faz?
¿Omar Khayyam,
tú, que eres de vino
y de granada,
y, por rocío y por espina,
acero de espada y Aldebarán?
Si Omar te viese
esta mañana,
tal vez sorbiese con cariño
tu olor a miel y a manzana.
Tal vez en sus manos morenas
te tomara, y dijera apenas:
"Es corta la vida, hermana".
Pero ¿por dónde anda la sombra antigua
del profundo astrónomo de Irán?
Por eso, dejo esta cantiga
- tiempo de mí, ala de abeja -
en tu carne eterna y vana,
¡rosa bermeja!
Para que vivas, porque eres linda,
y contigo respire aún
Omar Khayyam.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
Se Omar chegasse
esta manhã,
como veria a tua face
Omar Khayyam,
tu, que és de vinho
e de romã,
e, por orvalho e por espinho,
aço de espada e Aldebarã?
Se Omar te visse
esta manhã,
talvez sorvesse com meiguice
teu cheiro de mel e maçã.
Talvez em suas mãos morenas
te tomasse, e disesse apenas:
"É curta a vida, minha irmã".
Mas por onde anda a sombra antiga
do âmago astrônomo do Irã?
Por isso, deixo esta cantiga
- tempo de mim, asa de abelha -
na tua carne eterna e vã,
rosa vermelha!
Para que vivas, porque és linda,
e contigo respire ainda
Omar Khayyam.
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
TERCER MOTIVO DE LA ROSA
Si Omar llegase
esta mañana,
¿cómo vería tu faz?
¿Omar Khayyam,
tú, que eres de vino
y de granada,
y, por rocío y por espina,
acero de espada y Aldebarán?
Si Omar te viese
esta mañana,
tal vez sorbiese con cariño
tu olor a miel y a manzana.
Tal vez en sus manos morenas
te tomara, y dijera apenas:
"Es corta la vida, hermana".
Pero ¿por dónde anda la sombra antigua
del profundo astrónomo de Irán?
Por eso, dejo esta cantiga
- tiempo de mí, ala de abeja -
en tu carne eterna y vana,
¡rosa bermeja!
Para que vivas, porque eres linda,
y contigo respire aún
Omar Khayyam.
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
viernes, 24 de junio de 2016
“SEGUNDO MOTIVO DA ROSA” de Cecilia Meireles (De Mar Absoluto, 1945)
SEGUNDO MOTIVO DA ROSA
A Mário de Andrade
Por mais que te celebre, não me escutas,
embora em forma e nácar te assemelhes
à concha soante, à musical orelha
que grava o mar nas íntimas volutas.
Deponho-te em cristal, defronte a espelhos,
sem eco de cisternas ou de grutas...
Ausências e cegueiras absolutas
ofereces às vespas e às abelhas.
E a quem te adora, ò surda e silenciosa,
e cega e bela e interminável rosa,
que em tempo e aroma e verso te transmutas!
Sem terra nem estrelas brilhas, presa
a meu sonho, insensível à beleza
que és e não sabes, porque não me escutas...
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
SEGUNDO MOTIVO DE LA ROSA
A Mário de Andrade
Por más que te celebre, no me escuchas,
aunque en la forma y nácar te asemejes
a una concha sonora, arpada oreja
que graba el mar en íntimas volutas.
Depóngote en cristal, frente al espejos
sin eco de cisternas o de grutas...
Ausencias y cegueras absolutas
brindas a las avispas, las abejas.
¡Y a quien te adora. oh sorda y silenciosa,
y ciega, bella e interminable rosa,
que en tiempo, aroma y verso te transmutas!
Sin tierra y sin estrellas brillas, presa
en mi sueño, insensible a la belleza
que lo es sin saber, pues no me escuchas...
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
A Mário de Andrade
Por mais que te celebre, não me escutas,
embora em forma e nácar te assemelhes
à concha soante, à musical orelha
que grava o mar nas íntimas volutas.
Deponho-te em cristal, defronte a espelhos,
sem eco de cisternas ou de grutas...
Ausências e cegueiras absolutas
ofereces às vespas e às abelhas.
E a quem te adora, ò surda e silenciosa,
e cega e bela e interminável rosa,
que em tempo e aroma e verso te transmutas!
Sem terra nem estrelas brilhas, presa
a meu sonho, insensível à beleza
que és e não sabes, porque não me escutas...
Cecilia Meireles (in Mar Absoluto, 1945)
SEGUNDO MOTIVO DE LA ROSA
A Mário de Andrade
Por más que te celebre, no me escuchas,
aunque en la forma y nácar te asemejes
a una concha sonora, arpada oreja
que graba el mar en íntimas volutas.
Depóngote en cristal, frente al espejos
sin eco de cisternas o de grutas...
Ausencias y cegueras absolutas
brindas a las avispas, las abejas.
¡Y a quien te adora. oh sorda y silenciosa,
y ciega, bella e interminable rosa,
que en tiempo, aroma y verso te transmutas!
Sin tierra y sin estrellas brillas, presa
en mi sueño, insensible a la belleza
que lo es sin saber, pues no me escuchas...
Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)
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