miércoles, 31 de agosto de 2016

“CURSA” de Bartomeu Rosselló-Pòrcel (Nou poemes, 1933)

CURSA

Una imatge del llop i la muntanya
i el vent que corre i xiula ràpid: serp.
I un riure groc entre dos núvols blancs
que juguen a encalçar-se dins el cel,

El caminoi estret vora l'abisme
i l'estridència eterna dels lladrucs
darrera el llop, visió multiplicada
de cames, coet negre, rastre, punt.

La lluna calba i neta veu les ires
dels cans perduts entre ombres, i la nit
-deessa de la cursa- amaga, dolça,
febroses tremolors de perseguit.

Bartomeu Rosselló-Pòrcel (Nou poemes, 1933)


CARRERA

Una imagen del lobo y la montaña
y aire que corre y silba rápido: sierpe.
Y una risa amarilla entre dos nubes blancas
que juegan a alcanzarse por el cielo.

Estrecha senda al lado del abismo
y la estridencia eterna de ladridos
tras el lobo, visión multiplicada
de piernas, cohete negro, rastro, punto.

La luna calva y limpia ve las iras
de los canes perdidos en sombras, y la noche
-diosa de la carrera- esconde, dulce,
la agitación febril del perseguido.

Bartomeu Rosselló-Pòrcel
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 30 de agosto de 2016

“POQUES PARAULES SURTEN...” de Bartomeu Rosselló-Pòrcel (Nou poemes, 1933)

POQUES PARAULES SURTEN...

Poques paraules surten
de les boques en calma.‎
Els arbres del parc, sembla
que es perdin en llunyana
visió de vell gravat,‎
tota plena de màgica
dolçor que fa pensar
en velles enyorances.‎
Quan s’acosti la fosca,‎
les bruixes i les branques
s’aferraran com serps
en lluita de fantasmes.‎
Tancarem la finestra
i voltarem la flama.‎
El foc allargarà
ombres esvalotades.‎

Bartomeu Rosselló-Pòrcel (Nueve poemas, 1933)


POCAS PALABRAS SALEN...

Pocas palabras salen
de las bocas en calma.‎
Los árboles, parece
se pierdan en lejana
visión de vieja imagen,‎
toda llena de mágica
dulzura que nos lleva
a viejas añoranzas.‎
Cuando llegue la noche,‎
las brujas y las ramas
se aferrarán cual sierpes
en lucha de fantasmas.‎
Cerraremos los vanos,
cercaremos la llama.‎
El fuego alargará
sombras alborotadas.‎

Bartomeu Rosselló-Pòrcel
(Versión de Pedro Casas Serra)

Una sonrisa escrita

El día que yo muera,
quiero dejar una sonrisa escrita:
gracias por tantos gestos y miradas,
por los abrazos, los besos, la ternura.

Volaré, como lo hace el polluelo,
con la inseguridad del primer vuelo,
pero... si flores hay en esta orilla,
¿por qué no habría de haberlas en la otra?

Pedro Casas Serra

lunes, 29 de agosto de 2016

La conciencia de mi enfermedad

¿Cómo romper esta situación de bloqueo
a que me ha llevado la conciencia de mi enfermedad?
Estoy estabilizado en la tristeza.
Sé que en momentos de euforia
me he sentido autosuficiente y he prescindido de todos,
que he hablado por los codos, que he discutido
-me he puesto insoportable-,
y que luego he sentido vergüenza de lo que había hecho
-lo que me ha impedido reanudar las relaciones rotas
hundiéndome en la soledad.
He observado también
que era zarandeado por estados de ánimo
sobre los que no tenía ningún control,
que estos cambios en el estado de ánimo
podían verse influidos por factores externos,
que las demostraciones de afecto o confianza
me ayudaban más que cualquier otro estímulo,
que la conversación, la compañía, el ejercicio físico,
me aliviaban.
Pero la conciencia de mi enfermedad
y las experiencias de sus fases depresivas,
y, sobre todo eufóricas, me han dejado bloqueado,
porque he llegado a dudar de quien soy,
si el de ayer o el de hoy, pesimista u optimista, apático o activo,
y ya no sé cuando estoy bien o mal,
ni si debo obrar o no, ni cómo. 
He llegado a una forma de despersonalización
en que no me atrevo a hacer nada por no hacer nada mal,
por no hacerme daño a mí ni sobre todo a otros.
Y lo que más me hace sufrir, es la conciencia
de estar enfermo de una enfermedad del ánimo,
porque siendo enormemente sentimental
soy consciente de que no controlo mis emociones,
cuando, por otra parte, soy la persona
menos capaz de vivir sola y más necesitada de compañía,
porque mis motivaciones son exclusivamente sentimentales,
y sin expresar esa emotividad, sin sentirme querido,
me siento vacío y carente de fuerza y de autoestima.

Pedro Casas Serra

sábado, 27 de agosto de 2016

Invocación a mi padre

A mi padre, Pedro Casas Roqué

Padre: cuánto echo en falta tu atención por mi,
tus “buenas noches” que me molestaban,
tus indicaciones para ir al sastre,
tu preocupación cuando estuve enfermo,
tus gestiones para encontrarme empleo...

Pero, cuántas cosas dejaste de explicarme,
cómo hiciste para vivir
solo y sin dinero en una ciudad extraña,
para sobrevivir al separarte,
para recuperarte de la ruina.

Si me oyes, quiero darte las gracias
por todo lo que hiciste por mí,
y si me ves, quiero pedirte
ayuda para vencer mis dificultades:
¡inspírame con tu ejemplo
y confórtame con tu conducta!

Pedro Casas Serra

El amigo

Decía que de niño,
por tocar a una prima,
le habían amenazado
con el correccional.
Lo cierto es que buscaba,
en misión redentora,
por Plaza Cataluña,
jóvenes de su edad.
Yo, que aún era vírgen,
le advertía del riesgo,
hasta que un día, en casa...
Luego, dejé de verlo.

Pedro Casas Serra

jueves, 25 de agosto de 2016

La primera vez

Llegamos al albergue que ella ya conocía,
de Sant Privat d'en Bas, cerca de Olot.
Yo estaba excitadísimo, pero, novato en sexo,
no sabía que hacer. Ella me fue guiando.
Así, con nuestros cuerpos, inventándonos juegos,
jugamos como niños que estrenan un juguete,
hasta que, derrengados, nos quedamos dormidos.
Luego, más tarde, creo, nos fuimos de paseo,
pero no se que hicimos porque iba como ido,
y sentía en mi oído como un campanilleo:
¡Lo hiciste!, ¡lo hiciste!... repetía.

Pedro Casas Serra

La excursión

Salí del camping muy temprano,
mi perra por delante.
Tomé la carretera junto al río,
hacia su cabecera.
A un lado, veía el río
al fondo de un barranco,
al otro,
trigales salpicados de amapolas,
y en los arcenes,
copudos árboles
formaban casi un túnel.
Llegado al puente,
donde la carretera cruza el río
y se aleja hacia el valle vecino,
donde la zona de acampada
entonces vacía,
tomé la pista,
que, por su margen derecho,
sigue el río.
Pasé el canal de la central eléctrica,
con su gorgoteo de agua al deslizarse;
llegué a la presa rota,
la que forma un remanso de aguas frías
donde me he chapuzado algunas veces;
avisté la masía abandonada
y la pequeña ermita en la colina;
alcancé la casa de colonias,
y en la fuente de enfrente,
bebí un trago.
Dejé la pista
y cogí un sendero
al lado de otro río
-si menos caudaloso más bravío-,
y primero entre prados
-otrora cultivados
por los habitantes del molino en ruinas-,
y después,
entre matorrales y arbustos,
fui subiendo.
El tiempo iba pasando en el esfuerzo,
y el sol, siempre más alto,
golpeaba mis espaldas
ahogándome en calor.
Sudaba.
Por eso,
me quité la camisa
y la metí en la bolsa que llevaba
con un libro, la crema y la toalla.
Pronto,
los pantalones y la camiseta
hicieron compañía a la camisa.
En slip y alpargatas,
continué el camino.
Ahora, el sendero
se hundía entre los árboles,
formándose un ambiente
umbrío y húmedo
-era agradable.
Sólo se oía el agua
y el trino de algún pájaro,
y a veces,
entre los matorrales,
vislumbraba el torrente.
Estaba entre semana,
en un sendero ignoto
inaccesible para los automóviles,
por eso,
me quité el bañador y las alpargatas
y me quedé desnudo.
Y seguí caminando
desnudo.
Mis pies
me transmitían el pulso de la tierra,
mis oídos estaban
listos al menor ruido,
y mi vista escrutaba el territorio
para librarme de cualquier tropiezo,
en tanto mis pulmones
se llenaban de la humedad del bosque;
y estaba todo sensibilizado,
en tensión,
y andaba presuroso,
saltando y brincando,
casi corriendo,
sintiéndome radiante,
lleno de fuerza y vida, liberado
de ataduras y angustias,
como formando parte
de un espacio naciente
que hollara yo el primero
descendiendo
genéticamente
por el árbol de la especie...
Alcancé el viejo puente
y bajé hasta un recodo del torrente,
donde el margen de piedra,
lavado por el agua,
forma un solarium natural.
Allí pasé el día.
Retocé como un niño
deslizándome por las bruñidas losas,
sumergiéndome en hoyos
en que el frío
me cortaba el aliento,
para luego tenderme
a secar en la orilla,
los miembros extendidos como un cristo,
abrazando ora el sol,
ora la tierra;
y otra vez remojones
y otra vez secadas,
adormilándome y desperezándome,
hasta que el sol se subió a la montaña
dejando el río en sombras.
Entonces, de regreso,
bajé por el torrente
dejándome llevar
hasta la casa de colonias.
Puse allí pie en la orilla,
extraje de mi bolsa
toda mi indumentaria,
me vestí,
bebí un trago en la fuente...
y regresé hacia el camping,
mi perra por delante.

Pedro Casas Serra

miércoles, 24 de agosto de 2016

Primera visita a la sauna

A la entrada -discretamente
privada por las plantas-,
un conserje -desagradablemente
amanerado-, te cobra el ticket
y te da la llave, un paño, una toalla
y unas zapatillas. Siguiendo un pasillo,
llegas al vestuario repleto de espejos
por los que mirar, mirarle, mirarte,
mirarse, miraros. Has llegado al reino
de la mirada: esquiva, angulada,
rápida, oculta, inapreciable.
Te quitas la ropa, enrollas el paño,
echas la toalla, calzas zapatillas
y de la muñeca, te cuelgas la llave.
Ya dispuesto, bajas  por una escalera
y lo que primero vés, es la piscina
de agua burbujeante, de la que, desnuda,
la gente entra y sale cual de una pecera.
Gente que al cruzarse apenas se mira,
que no se saluda, pero que se sigue
al reino del tacto. Éste da comienzo
en el laberinto: totalmente oscuro,
música suave, camastros con cuerpos
que aguardan pacientes en total reposo.
Junto a él la sauna -de breve visita
dado su calor-, y luego el vapor
-donde es como adentrarse en una nube,
y tanteando encuentras otro cuerpo
que también te tantea en mutuo reconocimiento-.
Luego vais a la sala común de duchas
-paraíso de mirones-, y pasado
el cuartito de la televisión
-todo un toque hogareño-, y el bar,
llegáis a las cabinas de masaje...

Pedro Casas Serra

martes, 23 de agosto de 2016

El chico de la playa

Te recuerdo desnudo, tendiéndome la mano
en el difícil paso del sendero que a pico,
bajaba hasta la playa nudista del Algarbe.

Cuando me hallé en peligro no hizo falta llamarte,
viniste al ver mi apuro, y salvado el obstáculo,
desapareciste sin mediar palabra.

Y me ha quedado la imborrable imagen 
de que eras como un héroe pagano,
nacido de la tierra, el sol y el aire;

que encarnabas la vida
surgiendo del paisaje entre las peñas.

Pedro Casas Serra

lunes, 22 de agosto de 2016

El sueño

Esa imagen borrosa, producto
del deseo, que sale por la noche
y se esconde en el alba, ficción
de realidades, de andar elástico
y sonrisa franca, ojos profundos
y ceñido talle, cuerpo armonioso...
¿Cuánto amor no guarda esa mirada
aún por descubrir en algún sitio?
En ese instante vago, perdido
entre dos mundos, fantástico el primero,
real el último, junto a esa imagen
de contornos rudos, surgen recuerdos
de caricias suaves, de pechos
abarcados por manos como cuencos,
pieles finas, formas redondeadas,
cinturas que estrujé y sexos húmedos
por donde penetré y descargué
con furia. Entonces, acaricio
mi miembro con amor de mujer
y mano de hombre. Lo tengo mal:
querido de mujer, amante de hombre.

Pedro Casas Serra

domingo, 21 de agosto de 2016

La caja de Pandora

¡Si mi memoria fuera
como una habitación
y alejarme yo de ella!

No es así. Mis bolsillos,
repletos de recuerdos,
me lastran con su peso.

¿Cómo huir del pasado,
su poso de rencores,
su azucarillo de ansias?

Aceptarlo: si a imagen
divina fui creado,
con el tiempo he menguado.

Dejadme abrir ahora
la caja de Pandora
para ver que contiene.

Pedro Casas Serra

sábado, 20 de agosto de 2016

Como si fuera ciego y sordomudo

Déjame poseerte sin palabras, sin mirarte,
como si fuera ciego y sordomudo. Olerte
y recorrerte con las manos siguiendo tu contorno,
desde los pies hasta la cabeza. Acercarme,
unir mi cuerpo al tuyo, mi piel contra la tuya,
lentamente. Soplarte suavemente en las mejillas,
los pezones y también en la planta de los pies.
Reseguir con la lengua la curva de tu cuello,
la linea de tus cejas, meterla en tus orejas
y en tu ombligo. Hundir la nariz en tu vientre,
mordisquear tu cintura y el vello de tu pubis.
Acariciar tu clítoris rítmicamente, y entretanto
besarte, recorriendo tu lengua, tu boca,
tus dientes. Déjame, despacio, penetrarte 
y atraerte hacia mí, con mis brazos,
en un cálido abrazo. Cabalgaremos juntos
formando un todo único y mezclaremos
nuestros cuerpos y nuestros olores.
Entrecruzados, seremos como un ser
mitológico de cuatro brazos y dos cabezas.
Y todo estallará al descargar yo dentro de tí
y una corriente eléctrica nos recorrerá
y nos fundirá. Luego, como niños saciados,
nuestros miembros y manos quedarán relajados.
Más tarde, nos dormiremos plácidamente.

Pedro Casas Serra

jueves, 18 de agosto de 2016

Adiós


Por el caliente camino
polvoriento y pedregoso,
el caballo cabecea
y pasa al paso,
rueda la rueda
del carro cacharro,
detrás, despacio,
camina el can,
el gitano gira
su cabeza calva
y mueve la mano
diciendo adiós.

Pedro Casas Serra

"Josep Carner: Los frutos sabrosos"

He publicado un libro con mis traducción de la una obra de Josep Carner:

“Josep Carner: Los frutos sabrosos”

Podéis bajároslo gratuitamente de:

"Florbela Espanca: Libro de penas"

He publicado un libro con mis traducciones de Florbela Espanca:

“Florbela Espanca: Libro de penas”

Podéis bajároslo gratuitamente de:


"Los ojos de Berta. Poesía de Charles Baudelaire"

He publicado un libro con mis traducciones de Charles Baudelaire:

“Los ojos de Berta. Poesía de Charles Baudelaire”

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"Arquero de amor. Poemas de Joan Salvat-Papasseit"

He publicado un libro con mis traducciones de Joan Salvat-Papasseit:

“Arquero de amor. Poemas de Joan Salvat-Papasseit”

Podéis bajároslo gratuitamente de:

 

"Perdido en el encinar. Poemas de Joan Vinyoli"

He publicado un libro con mis traducciones de Joan Vinyoli:

“Perdido en el encinar. Poemas de Joan Vinyoli”

Podéis bajároslo gratuitamente de:

 

"No pronuncies las palabras de los hombres, Poemas de Cecilia Meireles"

He publicado un libro con mis traducciones de Cecilia Meireles:

“No pronuncies las palabras de los hombres. Ñpoemas de Ceciliua Meireles”

Podéis bajároslo gratuitamente de:



"El Amor Armado. Poemas de Thiago de Mello"

He publicado un libro con mis traducciones de poemas de Thiago de Mello:
"El Amor Armado"
Podéis bajároslo gratuitamente en:

"Dominio Oscuro. Poesía de Bartomeu Rosselló-Pòrcel"

He publicado un libro con mis traducciones de poemas de Bartomeu Rosselló-Pòrcel:
"Domino Oscuro. Poesía de Bartomeu Rosselló-Pòrcel"
Podéis bajároslo gratuitamente en:

Coplas

Canta el jilguero,
de la rosa el capullo
se ha abierto entero.

Me dices que la niña
va de paseo,
corro a vestirme
para no estar feo.

Junto al estanque un niño
se encuentra echado,
y a un barquito de vela,
haciendo olas,
ha mareado.

Sujeto a una cadena
tira el perrito,
y el viejo que lo lleva
va despacito.

No se por qué tu madre
te hace coletas,
como siempre te mueves
no se están quietas.

Grises los lunes,
amarillos los martes,
los miércoles son verdes,
los jueves rojos,
violetas los viernes,
y los sábados y domingos son
del color de tus ojos.

Pedro Casas Serra

martes, 16 de agosto de 2016

Cómo quiero yo que seas

Déjame creer que eres
como quiero yo que seas.


Que tus ojos se asemejan
a dos barcos en el mar,
que al encontrar a los míos
amenazan naufragar.

Que tu boca es una fresa
acabada de coger,
y la mía es una cesta
en que la quiero esconder.

Que tu pelo es semejante
a una red de pescar,
en que se enredan mis manos
sin poderse liberar.

Que tus manos son la lluvia,
que al tardar tanto en llegar,
es ansiada por mi cuerpo
agostado de esperar.

Que tu sonrisa es mirada
del sol que rompe a brillar,
que deshiela con su aliento
la escarcha de mi penar.

Que tus pechos son helados
que espero poder gustar,
a lamiditas muy cortas
para hacerlos más durar.

Que tu cuerpo es como un molde
en el que espero encajar,
y que una vez encajados
nada pueda liberar.

No me digas que no eres
como quiero yo que seas.


Pedro Casas Serra

Quién soy 01

Quizá llegó el momento de plantearme quién soy:
en mitad de la vida (cuarenta y cuatro años)
casado-separado-viudo-padre de un hijo
(lo que me ha deparado cinco años escasos
de amor afortunado, de intenso sufrimiento
bastantes más hasta hoy) presto una profesión
llamada liberal (de ingresos inestables
y a veces muchos nervios) pasé por la pareja
y ando desparejado (salvo la compañía
de un can con el que voy) poco sociable (y menos
tras ciertas amistades) algo sentimental,
también soy educado, padezco depresiones
(lo que me ha producido muchísimos problemas,
cierta inseguridad y algún aislamiento)
poseo -he recobrado- la religiosidad
(consecuencia del miedo) mi pasado inmediato
me tiene muy marcado, inseguro el presente
y el futuro asustado. También soy Capricornio.

Pedro Casas Serra

lunes, 15 de agosto de 2016

Peor que Adán y que Caín

Peor que Adán expulsado del Paraíso soy yo,
porque él salió del Edén acompañado.
Peor que Caín marcado por su culpa soy yo,
porque a él no le impidió formar linaje.

Hundido en el Océano como la Atlántida,
mi paraíso desapareció de pronto sin dejar vestigio.
Limpia mi frente de cualquier señal,
la marca permanece indeleble en mi memoria.

Quizá porque nunca había sido antes tan feliz,
mi pérdida no cede con el paso de los días.
Quizá porque nunca había sufrido antes tanto,
mi culpa busca justificación a tanto daño.

Si realmente existió, fuera de mi imaginación,
el amor que me tenía preso en cuerpo y alma,
¿dónde se gestó, tan grande y arrasador,
el odio del que fui objeto hasta la aniquilación?

Porque no es buena la soledad -dicen-,
Dios puso la atracción a compartir la vida,
pero es una barrera infranqueable,
el miedo al pasado si fue malo.

Me atrae el amor: paraíso perdido.
Pero temo el odio: la marca de mi culpa.

Pedro Casas Serra

domingo, 14 de agosto de 2016

La memoria


Permíteme adentrarme en el recuerdo,
refugio contra la monotonía del presente,
necesito pensar que fui feliz alguna vez,
y una explosión de luz es la memoria.

Reconozco tu piel bajo los pinos
sobre la toalla roja de baño,
apenas palpo tu contorno y te hago cosquillas,
y tu sola proximidad me electrifica.


Soy náufrago flotando a la deriva
-todo quedó hecho astillas-
y si pienso en mí antes,
pienso en otro.

Me entretengo en tu cuerpo adormecido
y lo recorro como peregrino,
exploro cada parte, cada trozo,
por pequeña que sea, por minúsculo.


No puedo expresarte tanto horror,
tal sensación de pérdida, de quedar tullido,
y tanta necesidad de contestar preguntas
que nadie ha formulado.

Tu cuerpo se despierta soñoliento
y es el mío el que recibe ahora
el agua de mayo de tus caricias,
mientras empiezan a sonar palabras.


¿Soy yo aquel que añoro?
¿Mi vida fue otra vida?
¿Lo que no tengo, tuve?
¿O sólo es un sueño en una pesadilla?

Palabras dulces,
expresiones en clave de enamorados
coronando momentos de intimidad,
ofrendas para nuestros cuerpos.


Recorro mi ciudad
como un autómata,
cumplo mis deberes
como un robot.

No dos cuerpos, un cuerpo
con cuatro brazos,
cuatro piernas
y dos corazones.


Y busco entre miles de rostros,
uno solo
que tenga interés,
pero, ¡es todo tan anodino!

Tan juntos, que parece
que tu lengua es la mía
y mi oreja la tuya.
Y ese dedo que se mueve... ¿de quién es?


Más mayor,
más feo,
mas desconfiado
y más solo cada día.

Tan vibrantes
como una cuerda tensa,
hasta que explota el sol
entre los pinos.

Pedro Casas Serra

sábado, 13 de agosto de 2016

Mi jornada


Me despierto,
a veces son las siete, otras las seis,
pero de forma brusca, como al ruido de un gong.
Y mis pensamientos, aunque confusos,
no suelen ser agradables.
Leo en cama hasta la ocho, me levanto,
saludo a mi perra y me ducho,
salgo a la calle, desayuno, llego al despacho,
dejo a mi perra
y recojo el trabajo.
Voy a la compañía, al juzgado...
hasta la una en que vuelvo al despacho.
Luego a comer y a casa a hacer la siesta.
A las cuatro, otra vez al despacho -hasta las siete-,
vuelvo a casa,
veo un rato la tele, salgo a cenar con mi perra,
vuelvo a casa, veo la tele y me acuesto a las doce.

Lo que temo son los días de fiesta
porque tengo que llenar las horas
y me cuestan más de pasar.

Pedro Casas Serra

viernes, 12 de agosto de 2016

Estar enamorado

No me importa no tener dinero
ni ser un perdedor.
Me importa no estar enamorado.

No preciso tener un coche nuevo
ni un chalet en el campo.
Preciso estar enamorado.

No quisiera viajar a Miami
ni vestir como un dandi.
Quisiera estar enamorado.

Enamorado, sí,
para sentirme entero,
para reconocerme,
para apreciar la vida,
para saciarme,
para diferenciarme de mi sombra,
para apreciar matices y colores,
para sentirme alto y guapo
y rubio y de ojos azules
y listo y buena persona,
y enamorado.

Enamorado
para compartir
un lenguaje de gestos y miradas,
para forjar
proyectos de un instante,
escapadas sin necesidad de levantarse,
largas esperas de segundos breves
y breves segundos de largos encuentros,
y esa sensación de totalidad,
de estar completo,
que convierte la vida en un paseo
y cualquier época en primavera.

(Quién ha conocido esa sensación
y la ha perdido
se siente como Adán expulsado del Paraíso)

Pedro Casas Serra

miércoles, 10 de agosto de 2016

La ermita

A  Mn. Jaume Armengol, in memoriam

Al pasar el recodo,
arriba en la colina
se levanta la ermita.
Pequeña de tamaño
y sólida de aspecto,
nos dice mucho más
de los que la erigieron
que cualquier documento.
Gente humilde del campo,
de arraigadas costumbres
y religiosidad,
que hicieron una casa
solariega a su dios.

Pedro Casas Serra

Añoro la inocencia de la infancia...


Añoro la inocencia de la infancia:
cuando difícilmente te sientes culpable,
cuando no tienes que tomar decisiones graves,
cuando no te sientes fuertemente herido
ni tienes un pasado que te persigue con sus fantasmas.

Añoro la sencillez en el trato,
la mirada franca, el gesto abierto;
porque impera el recelo y una forma vacía de contenido,
porque el aspecto condena y el color también,
y la presunción se toma por conocimiento.

Quisiera ser más abierto
y tener más facilidad para relacionarme,
pero ya que las circunstancias me lo impiden
y me han conducido a la soledad,
quisiera al menos hallar la paz en ella.

Pedro Casas Serra

martes, 9 de agosto de 2016

Quiero olvidarla

Quiero olvidarla,
no pensar más en ella,
porque nada entre nosotros es ya posible
y prolongarlo resulta doloroso.
Pero, ¿qué ha ocurrido?, ¿cómo
se ha transformado en recelo,
casi en rencor,
lo que era antes entendimiento y armonía?
Han pasado cosas -la mayoría a mí-
que creo han influido mucho.
También mi enfermedad con episodios graves
-ella entonces se volcó en ayudarme.
Pero si su actitud hubiera sido de amistad,
tan sólo de amistad,
y si yo no hubiese atravesado fases contradictorias,
situaciones de angustia y de exaltación
que estimularon su propensión al exceso,
entonces, creo que ahora
podríamos estar hablando
con la misma confianza de antes.

Pedro Casas Serra

lunes, 8 de agosto de 2016

Vuelvo la vista atrás...

Vuelvo la vista atrás y siento vergüenza
de algunas cosas que he hecho
y muchas más que no me he atrevido a hacer.

De los tiempos pasados no me queda
sino el recuerdo vago 
de andar subido a una montaña rusa.

No es que esté más contento
de como soy ahora,
sólo he triunfado enteramente en ganar años.

Tengo una profesión que ejerzo, una hija que no veo,
una madre y unas hermanas fuertes
y unos pocos amigos demostrados.

También tengo despertares de angustia
que me calma la ducha, y noches de soledad
que mitiga la televisión.

Lo que ya no tengo es ilusión,
aunque en eso, quizá sea demasiado exigente.

Pedro Casas Serra

domingo, 7 de agosto de 2016

“CÂNTICO 26 - O QUE TU VISTE AMARGO” de Cecilia Meireles (De Cânticos, 1982)

CÂNTICO 26 - O QUE TU VISTE AMARGO

O que tu viste amargo,
Doloroso,
Difícil,
O que tu viste inútil
Foi o que viram os teus olhos humanos.
Esquecidos...
Enganados...
No momento da tua renúncia
Estende sobre a vida
Os teus olhos
E tu verás o que vias:
Mas tu verás melhor...

Cecilia Meireles (In Cânticos, 1982)


CÁNTICO 26 - LO QUE TU VISTE AMARGO

Lo que tú viste amargo,
Doloroso,
Difícil,
Lo que tú viste inútil
Fue lo que te devuelven tus ojos humanos.
Olvidados...
Engañados...
En el momento de tu renuncia
Extiende sobre la vida
Tus ojos
Y verás lo que veías:
Pero lo verás mejor...

Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 5 de agosto de 2016

“CÂNTICO 25 - SÓ O QUE RENUNCIA” de Cecilia Meireles (De Cânticos, 1982)

CÂNTICO 25 - SÓ O QUE RENUNCIA

Só o que renuncia
Altamente:
Sem tristeza da tua renúncia!
Sem orgulho da tua renúncia!
Abre a tua alma nas tuas mãos
E abre as tuas mãos sobre o infinito.
E não deixes ficar de ti
Nem este último gesto!

Cecilia Meireles (In Cânticos, 1982)


CÁNTICO 25 – SÓLO LO QUE RENUNCIA

Sólo lo que renuncia
Totalmente:
¡Sin tristeza por tu renuncia!
¡Sin orgullo por tu renuncia!
Abre tu alma en tus manos
Y abre tus manos sobre el infinito.
¡Y no dejes que quede de ti
Ni este último gesto!

Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)

“CÂNTICO 24 - NÃO DIGAS: ESTE QUE ME DEU CORPO” de Cecilia Meireles (De Cânticos, 1982)

CÂNTICO 24 - NÃO DIGAS: ESTE QUE ME DEU CORPO

Não digas: este que me deu corpo é meu Pai.
Esta que me deu corpo é minha Mãe.
Muito mais teu Pai e tua Mãe são os que te fizeram
Em espírito.
E esses foram sem número.
Sem nome.
De todos os temos.
Deixaram o rastro pelos caminhos de hoje.
Todos os que já viveram.
E andam fazendo-te dia a dia
Os de hoje, os de amanhã.
E os homens, e as coisas todas silenciosas.
A tua extensão prolonga-se em todos os sentidos.
O teu mundo não tem pólos.
E tu és o próprio mundo.

Cecilia Meireles (In Cânticos, 1982)


CÁNTICO 24 - NO DIGAS: ÉSTE QUE ME DIO CUERPO

No digas: éste que me dio cuerpo es mi Padre.
Ésta que me dio cuerpo es mi Madre.
Son mucho más tu Padre y tu Madre los que te hicieron
En espíritu.
Y esos fueron innumerables.
Sin nombre.
De todos los tenores.
Dejaron su rastro por los caminos de hoy.
Todos los que vivieron.
Y andan haciéndote día a día
Los de hoy, los de mañana.
Y los hombres, y todas las cosas silenciosas.
Tu extensión se prolonga en todos los sentidos.
Tu mundo no tiene polos.
Y tú eres el propio mundo.

Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 4 de agosto de 2016

“CÂNTICO 23.- NÃO FAÇAS DE TI” de Cecilia Meireles (De Cânticos, 1982)

CÂNTICO 23 - NÃO FAÇAS DE TI

Não faças de ti
Um sonho a realizar.
Vai.
Sem caminho marcado.
Tu és o de todos os caminhos.
Sê apenas uma presença.
Invisível presença silenciosa.
Todas as coisas esperam a luz.,
Sem dizerem que a esperam,
Sem saberem que existe.
Todas as coisas esperarão por ti,
Sem te falarem.
Sem lhes falares.

Cecilia Meireles (In Cânticos, 1982)


CÂNTICO 23 - NO HAGAS DE TI

No hagas de ti
Un sueño a realizar.
Vé.
Sin camino marcado.
Tú eres el de todos los caminos.
Sé sólo una presencia.
Invisible presencia silenciosa.
Todas las cosas esperan la luz.,
Sin decir que la esperan,
Sin saber que existe.
Todas las cosas te esperarán a ti,
Sin hablarte.
Sin hablarles.

Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)


martes, 2 de agosto de 2016

“CÂNTICO 22 - NÃO BUSQUES PARA LÁ” de Cecilia Meireles (De Cânticos, 1982)

CÂNTICO 22 - NÃO BUSQUES PARA LÁ

Não busques para lá.
O que é, és tu.
Está em ti.
Em tudo.
A gota esteve na nuvem.
Na seiva.
No sangue.
Na terra.
E no rio que se abriu no mar.
E no mar que se coalhou em mundo.
Tu tiveste um destino assim.
Faze-te à imagem do mar.
Dá-te à sede das praias
Dá-te à boca azul do céu
Mas foge de novo à terra.
Mas não toques nas estrelas.
Volve de novo a ti.
Retoma-te.

Cecilia Meireles (In Cânticos, 1982)


CÁNTICO 22 - NO BUSQUES MÁS ALLÁ

No busques más allá.
Lo que es, eres tú.
Está en ti.
En todo.
La gota estuvo en la nube.
En la savia.
En la sangre.
En la tierra.
Y en el río que se abrió en el mar.
Y en el mar que se cuajó en mundo.
Tú tuviste un destino así.
Hazte a imagen del mar.
Date a la sed de las playas
Date a la boca azul del cielo
Pero huye de nuevo a la tierra.
Pero no te detengas en las estrellas.
Vuelve de nuevo a ti.
Retómate.

Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)

“CÂNTICO 21 – O TEU COMENÇO” de Cecilia Meireles (De Cânticos, 1982)

CÂNTICO 21 - O TEU COMEÇO

O teu começo vem de muito longe.
O teu fim termina no teu começo.
Contempla-te em redor.
Compara.
Tudo é o mesmo.
Tudo é sem mudança.
Só as cores e as linhas mudaram.
Que importa as cores, para o Senhor da Luz?
Dentro das cores a luz é a mesma.
Que importa as linhas, para o Senhor do Ritmo?
Dentro das linhas o ritmo é igual.
Os outros vêem com os olhos ensombrados.
Que o mundo perturbou.
Com as novas formas,
Com as novas tintas.
Tu verás com os teus olhos.
Em Sabedoria.
E verás muito além.

Cecilia Meireles (In Cânticos, 1982)


CÁNTICO 21 – TU COMIENZO

Tu comienzo viene de muy lejos.
Tu fin termina en tu comienzo.
Míra alrededor tuyo.
Compara.
Todo es lo mismo.
Todo es igual.
Sólo los colores y las líneas cambiaron.
¿Qué importan los colores, para el Señor de la Luz?
Dentro de los colores la luz es la misma.
¿Qué importan las líneas, para el Señor del Ritmo?
Dentro de las líneas el ritmo es igual.
Los otros ven con ojos sombríos.
Que el mundo perturbó.
Con las nuevas formas,
Con las nuevas tintas.
Tú verás con tus ojos.
En Sabiduría.
Y verás mucho más lejos.

Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 1 de agosto de 2016

“CÂNTICO 20 - NÃO DIGAS QUE ÉS DONO” de Cecilia Meireles (De Cânticos, 1982)

CÂNTICO 20 - NÃO DIGAS QUE ÉS DONO

Não digas que és dono.
Sempre que disseres
Roubas-te a ti mesmo.
Tu, que és senhor de tudo...
Deixa os escravos rugirem,
Querendo.
Inutiliza o gesto possuidor das mãos.
Sê a árvore que floresce
Que frutifica
E se dispersa no chão.
Deixa os famintos despojarem-te.
Nos teus ramos serenos
Há florações eternas
E todas as bocas se fartarão.

Cecilia Meireles (In Cânticos, 1982)


CÁNTICO 20 - NO DIGAS QUE ERES DUEÑO

No digas que eres dueño.
Siempre que lo digas
Te robas a ti mismo.
Tú, que eres señor de todo...
Deja que los esclavos rujan,
Queriendo.
Inutiliza el gesto poseedor de las manos.
Sé el árbol que florece
Que fructifica
Y se dispersa en la tierra.
Deja que los hambrientos te despojen.
En tus ramos serenos
Hay floraciones eternas
Y todas las bocas se hartarán.

Cecilia Meireles
(Versión de Pedro Casas Serra)