sábado, 31 de octubre de 2015

La mirada

A Ana Pinilla

Rosas, violetas y jazmines,
guitarras, panderetas y violines.
Mariposas, codornices y faisanes,
sequoias, abedules y pinsapos.
Piedras, rocas y peñascos,
hormigas, lagartos y conejos.
Lumbre, mesa y sillas,
pan, queso y morcillas.
Cirros, estratos y cúmulos,
zuecos, paraguas y chubasqueros.
Sol, luna y estrellas,
pluma, poeta y cuartillas.
Cama, almohada y amado,
mano, beso y estrujado.
Nieve, lluvia y granizo,
sueño, llanto y golpes...

Y no vuelvas a decir que el mundo está vacío
y que no vale la pena seguir viviendo,
alza la cabeza y sin moverla
empieza a describir cuanto ves,
más de cien cosas te han de salir
y eso tan sólo en lo que abarca una mirada.

Pedro Casas Serra

viernes, 30 de octubre de 2015

“Pequeño saltamontes”

A Mercè Sargas

Pequeño saltamontes”:
Es pronto para tirar la toalla
o hacerse el haraquiri,
te queda mucho ovillo por devanar,
mucho tapiz por tejer y destejer,
muchos soles con los que calentarte,
y algún chubasco con el que mojarte también.
Necesitas de tus antenas, de tus ojos y de tus patas,
porque es mucho lo que has de andar, ver, tocar.
No es hora, “pequeño saltamontes“, de quedarse quieto,
sino de saltar, saltar, saltar...

Pedro Casas Serra

jueves, 29 de octubre de 2015

Quisieras refugiarte en el útero materno...

Quisieras refugiarte en el útero materno
pero no cabes;
tu madre no es tu madre ya,
es otra hija,
como tú hija de la tierra-madre.
En esa madre has de buscar consuelo:
en sus palabras
escritas con las nubes en el cielo,
en sus montañas
que te dan fuerza para salvar obstáculos,
en sus aguas
que llenan tus vacíos.
De sus frutos te alimentas y vistes,
así te da su amor,
es su manera de decir te quiero.

Pedro Casas Serra

miércoles, 28 de octubre de 2015

Carta a mi hija Escarlata

Quererte a tí no es nada fácil, ¿sabes?,
hay que elegir la forma de ayudarte
y de lejos, resulta muy difícil.

Me alegra tu alegría, verte llena
de intereses, de amigos, de ilusiones...
que te sientas a gusto en tu colegio.

Tú diviértete mucho, que hace falta
que ahora, de pequeña, seas muy niña,
para que de mayor seas muy mujer.

Aprende con pasión todas las cosas,
pues saberlas, te hará hacerlas bien,
y hacerlas bien te hará sentir contenta.

Observa a fondo plantas y animales,
llegaron mucho antes que nosotros,
que sólo los copiamos y hasta mal.

Piensa bien de la gente en un principio,
pues no conocerás gente estupenda
si no empiezas pensando bien de ella.

En el mundo hay de todo: feos y guapos,
pobres y ricos, vagos y currantes,
tontos y listos, tramposos y honrados.

Pero no todos los ricos son guapos,
ni los pobres tontos, ni los listos vagos,
ni todos los currantes son honrados.

Por eso tú fíjate bien en todos,
que todos tienen algo que enseñarte
si tú no dejas de fijarte bien.

Defiende a los pequeños de los grandes
procurando que a ti no te hagan daño
para así resultar más eficaz.

Sólo digas mentiras cuando puedan
evitar que alguien sufra, ten en cuenta
que no siempre callar es ser hipócrita.

Pero habla de creerlo necesario,
aunque piensa bien antes lo que dices
y también lo que puede suceder.

Si hacen algo que te gusta, dilo,
pues si tanto te gusta lo que hacen,
también te gustarán quienes lo hacen.

Lo que hagas por otro, haz porque quieres,
recíbelo de él porque te quiere,
no lo hagas si deja de quererte.

El dinero no sirve para todo,
lo mejor de la vida no está en venta
ni las buenas personas tienen precio.

Espera cada día ilusionada,
y piensa que, si algo sale mal,
con el tiempo se solucionará.

Sólo morir no tiene solución,
aunque tampoco eso es un problema,
es sólo la otra cara de la vida.

Cinco sentidos dicen que tenemos,
sin contar que tenemos pensamiento
que es el producto de la inteligencia.

Piensa al sentir, observa lo que ves,
aspira, saborea, palpa, escucha...
y así te sentirás mucho más viva.

Hay días que podrás pensar mejor,
hoy yo puedo pensar bastante bien,
ayer en cambio me dolía el alma.
Pedro Casas Serra

martes, 27 de octubre de 2015

Las palabras

Son como cestos
capaces de contener océanos.
Son como hilos
con que tejer alfombras voladoras.
Son como espejos
que producen destellos.
Son ligeras
para viajar en el viento.
Son pequeñas
para caber en un libro.
Son resistentes
para vencer al tiempo.
Son como jardines deliciosos,
viajes a ninguna parte,
grutas de las maravillas.
Tienen pies como los patos,
cola como las serpientes,
alas como los dragones.
Cantan como jilgueros,
brillan como estrellas,
lloran como niños.
Ríen sin dientes,
atraviesan corazas,
corren como galgos...

Pedro Casas Serra

lunes, 26 de octubre de 2015

domingo, 25 de octubre de 2015

Llanto sobre el Rhin

I

¿No oís sus voces? Suenan airadas,
apagando el eco de vuestras canciones.
Vienen en tropel, de todas partes
surgen, emergiendo del lodo.

Mientras los días transcurren placenteros,
acecha el monstruo, y de sus fauces,
brotan llamas que abrasan.
Miras y no ves sino desesperación.

¿Valía la pena tañer campanas?,
¿las palabras solemnes?, ¿los himnos marciales?
Los jardines con cruces no contestan,
con dulce silencio resignado.

Si aún te quedan fuerzas, acércate al río,
métete en el agua, hunde tu cabeza
y reza una oración,
así, probablemente conocerás la respuesta.

II

He visto saltar las techumbres,
entre truenos de bombas y rojas llamaradas,
y a las gentes, como chinches,
abandonar sus casas.

Hoy suenan de nuevo las campanas
y enamorados enlazados
me contemplan, arcángel
al que un arzobispo anidó en su torre.

Cualquier día me echaré a volar,
yo también necesitado de otro
que imagino me aguarda
al otro lado del pináculo.

También yo necesito de su sangre
y de que sacie sus apetitos en mí,
mordisqueándome las alas
hasta alcanzar el orgasmo.

III

El río transcurre placentero
arrastrando indolente las barcazas,
entre viejos castillos
que ríen desdentados su soberbia.

Él da la razón a los niños
que chapotean desnudos sus orillas,
y a los enamorados que bajo los sauces,
tienden mantas sobre las que yacer.

¡Qué no crezcan esos niños dorados
que aparecen y desaparecen entre sus aguas!
¡Que no cesen los amantes en sus juegos!
¡Que no pase el tiempo!

Pues recordad esos días odiosos
en que, bajo las botas,
temblaban los puentes,
y aun las piedras lloraban.
Pedro Casas Serra

sábado, 24 de octubre de 2015

En la feria

Envuelto en una nube de colores,
agarrados con fuerza mis bracitos...
¡caballitos corred, mis caballitos!,
¡que de sonar la música no cese
ni la atracción de feria de girar!,
que no lejos de aquí, en una guerra,
cada bomba que cae es una estrella,
que atraviesa la noche en un silbido,
y se lleva la vida, sin sentido.

Por eso, ¡no cejéis mis caballitos
de trotar!, ¡que la música no cese
de sonar, ni la atracción de feria
de girar!, ¡que agarrados a la barra
mis bracitos, envuelto en una nube
de colores, no vea esa estrella,
que muy cerca de aquí, en esa guerra,
atraviesa la noche sin sentido,
y se lleva la vida, en un silbido!

Pedro Casas Serra

viernes, 23 de octubre de 2015

A propósito de Iraq

...Y esto nos obliga a subir otro escalón.
¡No quiero que confiesen los justos!, ¡no hay guerra justa!
La luz en las pantallas, las voces: tumulto de mentiras...
¡A la cazuela!, ¡no existe otro color que el blanco!
Sueltan falsas palomas, bombas, que extraen de los pozos sangre.
¡Lavemos nuestros coches!, ¡vivamos nuestras vidas oscuras
dejando que gobiernen "los buenos"!, ¡con nuestros votos!
¡La democracia... para los otros! Es palabra de Dios: América.

No sirven para nada nuestras voces, gestos en el desierto.
USA... ¡las armas!, ¡vomita su petróleo!,
¡los niños jugarán a las tabas con tus huesos!
Bellas imágenes "sangre, sudor y lágrimas", los versos,
cuando nada me queda sino la rosa blanca del sueño.
Ciegos de información, corremos alocados nuestro esfuerzo.
¡No más palabras!, ¡florezcan nuestros puños en silencio!,
¡por un instante, creámonos los muertos!
Pedro Casas Serra

jueves, 22 de octubre de 2015

¡Qué viene la poesía!

Habéis convertido a la poesía
en la prostituta de vuestras fiestas,
la que llega al final
para hacer el “striptease”,
a la que ni siquiera invitáis a un trago.

Pero pronto, otra vez dirán:
¡Que viene la Poesía...!
y todos os inclinareis a su paso,
ninguno se atreverá a alzar la vista
y será ella quien elija a su pareja.

Todos envidiareis al afortunado,
que se alejará, con ella entre sus brazos,
mientras empieza a sonar la música.

...Y procrearán hijos hermosos,
que os harán palidecer de envidia
cuando alcancen a mear
más allá que cualquiera de los vuestros.

Pedro Casas Serra

miércoles, 21 de octubre de 2015

“FAZ ESCURO MAS EU CANTO” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

FAZ ESCURO MAS EU CANTO

Faz escuro mas eu canto,
porque a manhã vai chegar.
Vem ver comigo, companheiro,
a cor do mundo mudar.
Vale a pena não dormir para esperar
a cor do mundo mudar.
Já é madrugada,
vem o sol, quero alegria,
que é para esquecer o que eu sofria.
Quem sofre fica acordado
defendendo o coração.
Vamos juntos, multidão,
trabalhar pela alegria,
amanhã é um novo dia.

Thiago de Mello, Faz escuro mas eu canto, 1966.


ESTÁ OSCURO PERO CANTO

Está oscuro pero canto,
porque el día va a llegar.
Compañero, ven conmigo
a ver el mundo cambiar.
No dormir vale la pena
por ver cambiar su color.
Ya llegó la madrugada
viene el sol, quiero alegría,
para obviar lo que sufría.
Quien sufre se vuelve lúcido
defendiendo el corazón.
Vamos juntos, multitud,
a bregar por la alegría,
mañana es un nuevo día.

Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1966.
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 20 de octubre de 2015

“EPITÁFIO” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

EPITÁFIO

O canto desse menino
talvez tenha sido em vão.
Mas ele fez o que pôde.
Fez sobretudo o que sempre
lhe mandava o coração.
Thiago de Mello, Faz escuro mas eu canto, 1966.


EPITAFIO

El canto de ese niño
tal vez haya sido en vano.
Pero él hizo lo que pudo.
Por encima de todo hizo lo que siempre
le mandaba el corazón.

Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1966.
(Versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 19 de octubre de 2015

“CANTIGA QUASE DE RODA” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

CANTIGA QUASE DE RODA

Na roda da vida
lá vai o menino
trazendo contente
um canto no peito
na fronte uma estrela.

Mal chega e descobre
que o mundo é feroz
e o tempo é de sombras.
Os homens caminan
calados, sozinhos,
com medo de amar.

De pena, o menino
comença a cantar.
(Cantigas afastam
as coisas escuras).

Portanto ele sabe
que os homens, embora
se façam de fortes,
se façam de grandes,
no fundo carecem
de aurora e de infancia.

Na roda do mundo,
ao lado dos homens,
lá vai o menino
rodando e cantando
seu canto de amor.

Um canto que faça
o mundo mais manso,
cantigas que tornem
a vida mais limpa,
um canto que faça
os homens mais crianças.

O menino entrega ao mundo
o dom da sabedoria
que nasce do coração.
Porque é do amor e da infancia
que o mundo tem precisão.

Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1965.


CANCIÓN CASI DE RUEDA
 
Por la rueda de la vida
por allá va el niño
llevando contento
un canto en el pecho
y una estrella en la frente.
 
Al llegar descubre
que el mundo es feroz
y el tiempo sombrío.
Los hombres caminan
silenciosos, solos,
con miedo de amar.
 
El niño, de pena,
comienza a cantar-
(Los cantos alejan
las cosas oscuras.)
 
Y es que el niño sabe
que los hombres, aunque
se hagan los fuertes,
se hagan los grandes,
en lo hondo carecen
de aurora y de infancia.
 
Por la rueda del mundo,
cerca de los hombres,
por allá va el niño,
rodando y cantando
su canción de amor.
 
Un canto que hace
el mundo más manso,
canciones que hacen
la vida más limpia,
un canto que hace
más niños los hombres.
 
El niño da al mundo
el don de saber
desde el corazón.
Porque es amor y es infancia
lo que necesita el mundo.
 
Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1965.
(Versión de Pedro Casas Serra)
 
 







domingo, 18 de octubre de 2015

“CANTIGA DE COMPANHEIRO EM TEMPO DE CUIDADOS” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

CANTIGA DE COMPANHEIRO EM TEMPO DE CUIDADOS

Contigo, companheiro que chegaste,
desconhecido irmão de minha vida,
reparto esta esmeralda que retive
em meu peito no instante fugitivo
mas infinito em que se acaba a infância,
porque a esmeralda não se acaba nunca.

Reparto, companheiro, porque chegas
a este caminho longo e luminoso
mas que também se faz áspero e duro,
onde as nossas origens se abraçaram
dissolvendo-se em paz as diferenças,
engendradas na vida pela força
feroz com que desune o mundo os homens
que feitos foram para cantar juntos
porque só juntos saberão chegar
para a festa de amor que se prepara.
Porque tudo é chegar, meu companheiro
desconhecido, meu irmão que plantas
o grão no escuro e nasce a claridão.

É chegar e seguir, os dois cantando,
os dois e a multidão num só caminho,
em direção ao sol que nos ensina
a ser mais cristalinos, parecidos
ao menino que fomos e que somos
de novo dentro do homem, desde que o homem
seja capaz de repartir seu canto
e um pedaço de sol bem luminoso
a esse desconhecido ser que chega
sem nada: traz apenas a esperança
de ver o amor de perto. E sem ter canto
no peito machucado, de repente
de coração contigo vai cantando,
e vai na vida, a vida desgraçada,
achando uma fé nova enquanto um gosto
de também repartir-lhe sobe na alma:
está no seu caminho e então reencontra
o menino que foi, quando a esmeralda
perdida no seu peito resplandece
de amor geral que se reparte e cresce.

Não sei se canto claro, companheiro.
Em tua vida vive o povo inteiro:
antes jamais te vi, mas te sabia
perto de mim, quando aprendi na dor
da queimadura do noturno mundo,
que se alçava voraz contra a alegria
e entranhas devorava e em fome e febre
enrolava a vergonha das mulheres
e pela mão levava sob a lua,
de enferma claridade, as ambulantes
manchas de riso em cujo fundo a infância
era uma rosa sórdida já murcha.

O tempo é de cuidados, companheiro.
É tempo sobretudo de vigília.
O inimigo está solto e se disfarça,
mas como usa botinas fica fácil
distinguir-lhe o tacão grosso e lustroso
que pisa as forças claras da verdade
e esmaga os verdes que dão vida ao chão.
O tempo é de mentira. Não convém
deixar livre o menino da esmeralda.
Melhor é protegê-lo da violência
que amarra a liberdade em pleno vôo.
A sombra já desceu, e muitas fauces
famintas se escancaram farejando.
Cuidado, companheiro, esconde a rosa,
espanta a mariposa colorida,
é perigosa esta canção de amor.

Cada um no seu lugar, na sua vez,
não descuidar na espreita do inimigo,
que não dorme jamais e é cheio de olhos.
E derramar a luz, no instante certo,
sobre a garra soturna do seu rosto.
É uma espera que dói, mas o que vale
é ter o coração por cidadela,
acender uma tocha em cada metro
de terra conquistado e trabalhar
melhor, para que o chão floresça mais
e o trigo erga bem alto o seu pendão
para a festa de amor, larga e geral,
onde a fome afinal não vai dançar,
porque não comerão somente eleitos,
porque são todos os que comerão.
É por isso que estamos todos juntos:
a nossa força tem o sortilégio
da seiva torrencial da primavera,
e o nosso amor palpita como os ímpetos
das águas amazônicas profundas.

É cantar, companheiro, e repartir
o que é preciso ser do amor geral.
Ninguém será sozinho nunca mais,
nem na solidão, nem no poder.

Sempre contigo irei, e é quando canto
que te defendo, e deito em tua lâmpada
um azeite que dura a treva inteira
nesses tempos de cinza em que a vigília,
espada em flama erguida como a rosa,
só poderá cessar quando outra vez,
envergonhada, regressar a aurora,
que vai lavar de luz o chão amado,
e seremos de novo e simplesmente
meninos repartindo as esmeraldas.
Thiago de Mello, Faz escuro mas eu canto, 1965.

CANCIÓN DE COMPAÑERO EN TIEMPO DE CUIDADOS

Contigo, compañero que llegaste,
desconocido hermano de mi vida,
reparto esta esmeralda que retuve
en mi pecho en el instante fugitivo
pero infinito en que se acaba la infancia,
porque la esmeralda no se acaba nunca.
Reparto, compañero, porque llegas
a este camino largo y luminoso
pero también áspero y difícil,
donde nuestros orígenes se abrazan
disolviéndose en paz las diferencias,
engendradas en la vida por la fuerza
feroz con que desune el mundo a los hombres
que fueron hechos para cantar juntos
porque sólo juntos sabrán llegar
a la fiesta de amor que se prepara.
Porque todo es llegar, desconocido
compañero, hermano que plantas
el grano en lo oscuro y nace la claridad.
Es llegar y seguir, los dos cantando,
los dos y la multitud en un sólo camino,
en dirección al sol que nos enseña
a ser más cristalinos, parecidos
al niño que fuimos y que somos
de nuevo dentro del hombre, cuando el hombre
es capaz de repartir su canto
y un pedazo de sol luminoso
a ese ser desconocido que llega
sin nada: que trae sólo la esperanza
de ver el amor de cerca. Y sin tener canto
en el magullado pecho, de repente
va cantando contigo de corazón,
y va por la vida, la desgraciada vida,
hallando una nueva fe mientras un deseo
de repartir también crece en su alma:
está en su camino y entonces reencuentra
al niño que fue, cuando la esmeralda
perdida en su pecho resplandece
de amor general que se reparte y crece.
No sé si canto claro, compañero.
En tu vida vive el pueblo entero:
nunca te vi antes, pero te sabía
cerca de mí, cuando aprendí en el dolor
de la quemadura del mundo nocturno,
que se alzaba voraz contra la alegría
y devoraba entrañas y con hambre y fiebre
ocultaba la vergüenza de las mujeres
y llevaba de la mano bajo la luna,
enferma de claridad, los pasajeros
tiznes de risa en cuyo fondo la infancia
era una rosa sórdida ya marchita.
Es tiempo de cuidados, compañero.
Es tiempo sobre todo de vigilia.
El enemigo está suelto y se disfraza,
pero como usa botines no es difícil
distinguir el taconeo grueso y lustroso
que pisa las claras fuerzas de la verdad
y aplasta el verdor que da vida a la tierra.
El tiempo es de mentiras. No conviene
dejar libre al niño de la esmeralda.
Mejor es protegerlo de la violencia
que amarra la libertad en pleno vuelo.
La sombra ya descendió, y muchas fauces
hambrientas se abrirán husmeando.
Cuidado, compañero, esconde la rosa,
espanta la mariposa de colores,
es peligrosa esta canción de amor.
Cada uno en su lugar, en su momento,
no olvide las acechanzas del enemigo,
que no duerme jamás y está lleno de ojos.
Y derrame la luz, en el instante justo,
sobre la garra pavorosa de su rostro.
Es una espera que duele, pero sirve
tener el corazón por ciudadela,
encender una antorcha en cada metro
de tierra conquistada y trabajar
mejor, para que el suelo florezca más
y el trigo se yerga muy alto en su tallo
para la fiesta de amor, amplia y general,
donde el hambre finalmente no va a bailar,
porque no comerán solamente los elegidos,
porque serán todos quienes comerán.
Por eso estamos todos juntos:
nuestra fuerza reúne el sortilegio
de la torrencial savia de la primavera,
y nuestro amor palpita con el ímpetu
de las aguas amazónicas profundas.
Es cantar, compañero, y repartir
lo que de amor general haga falta.
Nadie estará solo nunca más,
ni en la soledad, ni en el poder.
Siempre iré contigo, y es al cantar
cuando te defiendo, y vierto en tu lámpara
un aceite que dura la noche entera
esos tiempos de ceniza en que la vigilia,
espada erguida en llama como la rosa,
sólo podrá cesar cuando otra vez,
avergonzada, regrese la aurora,
que va a bañar de luz la tierra amada,
y seremos de nuevo y simplemente
niños repartiendo esmeraldas.
Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1965.
(Versión de Pedro Casas Serra)

sábado, 17 de octubre de 2015

“CANTIGA DE CLARIDÃO” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

CANTIGA DE CLARIDÃO

Camponês, plantas o grão
no escuro – e nasce um clarão.
Quero chamar-te de irmão.

De noite, comendo o pão,
sinto o gosto dessa aurora
que te desponta da mão.

Fazes de sombras um facho
de luz para a multidão.
És um claro companheiro,
mas vives na escuridão.
Quero chamar-te de irmão.

E enquanto não chega o dia
em que o chão se abra em reinado
de trabalho e de alegria,
cantando juntos, ergamos
a arma do amor em ação.

A rosa já se fez flama
no gume do coração.

Camponês, plantas o grão
no escuro – e nasce um clarão.
Quero chamar-te de irmão.

Um dia vais ser o dono
do verde do nosso chão:
nunca vi verde tão verde
como o do teu coração.

Thiago de Mello, Faz escuro mas eu canto, 1965.


CANCIÓN DE CLARIDAD

Labrador, plantas el grano
en lo oscuro – y nace un claro.
Deseo llamarte hermano.

De noche, comiendo el pan,
siento el gusto de esa aurora
que te despunta en la mano.

Haces de sombras antorcha
de luz para multitud.
Eres claro compañero,
que vive en la oscuridad.
Deseo llamarte hermano.

Y mientras no llegue el día
en que el suelo sea reino
de trabajo y de alegría,
cantando juntos, alcemos
armas de amor en acción.

La rosa ya se hace llama
al filo del corazón.

Labrador, plantas el grano
en lo oscuro – y nace un claro.
Deseo llamarte hermano.

Un día serás el dueño
del verde de nuestra tierra:
nunca vi verde tan verde
como el de tu corazón.

Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1965.
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 16 de octubre de 2015

“CANÇÃO PARA OS FONEMAS DA ALEGRIA” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

CANÇÃO PARA OS FONEMAS DA ALEGRIA

A Paulo Freire

Peço licença para algumas coisas.
Primeiramente para desfraldar
este canto de amor publicamente.

Sucede que só sei dizer amor
quando reparto o ramo azul de estrelas
que em meu peito floresce de menino.

Peço licença para soletrar,
no alfabeto do sol pernambucano
a palavra ti-jo-lo, por exemplo, 

 
e pode ver que dentro dela vivem
paredes, aconchegos e janelas,
e descobrir que todos os fonemas

são mágicos sinais que vão se abrindo
constelação de girassóis gerando
em círculos de amor que de repente
estalam como flor no chão da casa.

Às vezes nem há casa: é só o chão.
Mas sobre o chão quem reina agora é um homem
diferente, que acaba de nascer:

porque unindo pedaços de palavras
aos poucos vai unindo argila e orvalho,
tristeza e pão, cambão e beija-flor,

e acaba por unir a própria vida
no seu peito partida e repartida
quando afinal descobre num clarão

que o mundo é seu também, que o seu trabalho
não é a pena que paga por ser homem,
mas um modo de amar — e de ajudar

o mundo a ser melhor
Peço licença
para avisar que, ao gosto de Jesus,
este homem renascido é um homem novo:

ele atravessa os campos espalhando
a boa-nova, e chama os companheiros
a pelejar no limpo, fronte a fronte,

contra o bicho de quatrocentos anos,
mas cujo fel espesso não resiste
a quarenta horas de total ternura. 

 
Peço licença para terminar
soletrando a canção de rebeldia
que existe nos fonemas da alegria:

canção de amor geral que eu vi crescer
nos olhos do homem que aprendeu a ler.

(Santiago do Chile, primavera de 1964.)

Thiago de Mello, Faz Escuro Mas Eu Canto, 1965.


CANCIÓN PARA LOS FONEMAS DE LA ALEGRÍA

A Paulo Freire

Pido permiso para algunas cosas.
De entrada para desplegar
este canto de amor públicamente.

Sucede que sólo sé decir amor
cuando reparto el ramo azul de estrellas
que florece en mi pecho de niño.

Pido permiso para deletrear,
en el alfabeto del sol pernambucano
la palabra la-dri-llo, por ejemplo,

y poder ver que dentro de ella viven
paredes, cobijos y ventanas,
y descubrir que todos los fonemas

son señales mágicas que van abriéndose
constelación de girasoles girando
en círculos de amor que de repente
estallan como una flor en el suelo de la casa.

A veces ni hay casa: hay sólo el suelo.
Pero sobre el suelo quien reina ahora es un hombre
diferente, que acaba de nacer:

porque uniendo pedazos de palabras
poco a poco va uniendo arcilla y rocío,
tristeza y pan, yugo y colibrí,

y acaba por unir la propia vida
partida y repartida en su pecho
cuando finalmente descubre en un destello

que el mundo también es suyo, que su trabajo
no es la pena que paga por ser hombre,
sino un modo de amar — y de ayudar

al mundo a ser mejor. Pido permiso
para anunciar que, como dijo Jesús,
este hombre renacido es un hombre nuevo:

él atraviesa los campos sembrando
la buena nueva, y llama a los compañeros
a pelear limpio, frente a frente,

contra el bicho de cuatrocientos años,
cuya espesa hiel no resiste
cuarenta horas de total ternura.

Pido permiso para terminar
deletreando la canción de rebeldía
que existe en los fonemas de la alegría:

canción de amor general que yo vi crecer
en los ojos del hombre que aprendió a leer.

(Santiago de Chile, primavera de 1964.)

Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1965.
(Versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 15 de octubre de 2015

“BOTÃO DE ROSA” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

BOTÃO DE ROSA

Nos recôncavos da vida
jaz a morte.
Germinando
no silêncio.
Floresce
como um girassol no escuro.
De repente vai se abrir.
No meio da vida, a morte
jaz profundamente viva.
Thiago de Mello, Faz escuro mas eu canto, 1965.


BOTÓN DE ROSA

En los recodos de la vida
yace la muerte.
Germinando
en el silencio.
Florece
como un girasol en la oscuridad.
Se abrirá de repente.
En medio de la vida, la muerte
yace profundamente viva.

Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1965.
(Versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 14 de octubre de 2015

“ÁGUA DE REMANSO” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

ÁGUA DE REMANSO

Cismo o sereno silêncio:
sou: estou humanamente
em paz comigo: ternura.

Paz que dói, de tanta.
Mas orvalho. Em seu bojo
estou e vou, como sou.

Ternura: maneira funda,
cristalina do meu ser.
Água de remanso, mansa
brisa, luz de amanhecer.

Nunca é a mágoa mordendo.
Jamais a turva esquivança,
o apego ao cinzento, ao úmido,
a concha que aquece na alma
uma brasa de malogro.

É ter o gosto da vida,
amar o festivo, o claro,
é achar doçura nos lances
mais triviais de cada dia.

Pode também ser tristeza:
tranquilo na solidão macia.
Apaziguado comigo,
meu ser me sabe: e me finca
no fulcro vivo da vida.

Sou: estou e canto.


Thiago de Mello, Faz escuro mas eu canto, 1999.


AGUA DE REMANSO

Medito en quieto silencio:
soy: estoy humanamente
en paz conmigo: ternura.

Paz que lastima, de tanta.
Mas rocío. En su interior
estoy y voy, como soy.

Ternura: manera honda,
cristalina de mi ser.
Agua de remanso, mansa
brisa, luz de amanecer.

Nunca es la pena mordiente.
Jamás la turbia esquivez,
apego a lo gris, lo frío,
concha que enciende en el alma
una brasa de desecho.

Es tener gusto a la vida,
amar lo alegre, lo claro,
hallar dulzura en los lances
triviales de cada día.

También puede ser tristeza:
tranquila en su soledad.
Apaciguado conmigo,
mi ser me sabe: y me hinca
en el fulcro de la vida.

Soy: estoy y canto.

Thiago de Mello, Está oscuro pero canto, 1999.
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 13 de octubre de 2015

“A VIDA VERDADEIRA” de Thiago de Mello (De Faz escuro mas eu canto, 1965)

A VIDA VERDADEIRA

Pois aqui está a minha vida.
Pronta para ser usada.

Vida que não se guarda
nem se esquiva, assustada.
Vida sempre a serviço da vida.
Para servir ao que vale
a pena e o preço do amor.

Ainda que o gesto me doa,
não encolho a mão: avanço
levando um ramo de sol.
Mesmo enrolada de pó,
dentro da noite mais fria,
a vida que vai comigo é fogo:
está sempre acesa.

Vem da terra dos barrancos
o jeito doce e violento
da minha vida: esse gosto
da água negra transparente.
A vida vai no meu peito,
mas é quem vai me levando:
tição ardente velando,
girassol na escuridão.

Carrego um grito que cresce
cada vez mais na garganta,
cravando seu travo triste
na verdade do meu canto.

Canto molhado e barrento
de menino do Amazonas
que viu a vida crescer
nos centros da terra firme.
Que sabe a vinda da chuva
pelo estremecer dos verdes
e sabe ler os recados
que chegam na asa do vento.
Mas sabe também o tempo
da febre e o gosto da fome.

Nas águas da minha infância
perdi o medo entre os rebojos.
Por isso avanço cantando.

Estou no centro do rio,
estou no meio da praça.
Piso firme no meu chão,
sei que estou no meu lugar,
como a panela no fogo
e a estrela na escuridão.

O que passou não conta?
indagarão as bocas desprovidas.
Não deixa de valer nunca.
O que passou ensina
com sua garra e seu mel.
Por isso é que agora vou assim
no meu caminho.
Publicamente andando.

Não, não tenho caminho novo.
O que tenho de novo
é o jeito de caminhar.
Aprendi (o caminho me ensinou)
a caminhar cantando
como convém a mim
e aos que vão comigo.
Pois já não vou mais sozinho.

Aqui tenho a minha vida:
feita à imagem do menino
que continua varando
os campos gerais
e que reparte o seu canto
como o seu avô
repartia o cacau
e fazia da colheita
uma ilha de bom socorro.

Feita à imagem do menino
mas à semelhança do homem:
com tudo que ele tem de primavera
de valente esperança e rebeldia.

Vida, casa encantada,
onde moro e mora em mim,
te quero assim verdadeira
cheirando a manga e jasmim.
Que me sejas deslumbrada
como ternura de moça
rolando sobre o capim.

Vida, toalha limpa,
vida posta na mesa,
vida brasa vigilante
vida pedra e espuma,
alçapão de amapolas,
o sol dentro do mar,
estrume e rosa do amor:
a vida.

Há que merecê-la.

Thiago de Mello, Faz escuro mas eu canto, 1999.


LA VIDA VERDADERA

Aquí, pues, está mi vida.
Lista para ser usada.

Vida que no se protege
ni se escabulle, asustada.
Al servicio de la vida.
Para servir lo que vale
la pena y valor de amor.

Por más que el gesto me duela,
no encojo la mano: avanzo
llevando un ramo de sol.
Aunque cubierta de polvo,
aún en la noche más fría,
la vida que me acompaña arde:
está siempre encendida.

Procede de los barrancos
la forma dulce y violenta
de mi vida: ese gusto
de agua negra cristalina.
La vida va por mi pecho,
pero es ella quien me lleva:
tizón ardiente velando,
giganta en la oscuridad.

Soporto un grito que crece
más y más en la garganta,
hincando su espiga triste
en la verdad de mi canto.

Canto mojado y fangoso
de niño del Amazonas
que vio la vida crecer
en trozos de tierra firme.
Que sabe llega la lluvia
por el temblor de los árboles,
sabe leer los recados
que trae en alas el viento.
Mas sabe también el tiempo
de fiebre y el gusto a hambre.

En las aguas de mi infancia
superé los remolinos.
Por eso avanzo cantando.

Estoy en medio del río,
en el centro de la plaza.
Piso seguro en el suelo,
sé que estoy en mi lugar,
como la olla en el fuego,
la estrella en la oscuridad.

¿No cuenta lo que pasó?
Preguntan los inconscientes.
No deja de valer nunca.
Lo que pasó nos enseña
con su garra y con su miel.
Por eso ahora yo voy
por mi camino marchando.
Andando públicamente.

No tengo un camino nuevo.
Lo que sí tengo de nuevo
es la manera de andar.
Aprendí (por el camino)
a recorrerlo cantando
cómo me conviene a mí
y a los que conmigo van.
Pues ya no camino solo.

Aquí, pues, está mi vida:
hecha a la imagen del niño
que continúa varando
los campos que son comunes
y que reparte su canto
como hacía antes su abuelo
que repartía el cacao
y hacía de la cosecha
una isla de salvación.

Hecha a la imagen del niño
pero semejante al hombre:
llena de la primavera,
de esperanza y rebeldía.

Vida, casita encantada,
donde vivo y vive en mí,
te quiero así verdadera
oliendo a mango y jazmín.
Que dejes encandilado
como ternura de moza
rodando sobre el jardín.

Vida, aquel limpio mantel,
vida encima de la mesa,
vida brasa vigilante
vida piedra y vida espuma,
escotillón de amapolas,
el sol dentro de la mar,
mantillo y rosa de amor:
la vida.

Hay que merecerla.

Thiago de Melo, Está oscuro pero canto, 1999.
(Versión de Pedro Casas Serra)