jueves, 30 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Tu amor

A lo más alto llevaré tu amor
-águila, estrella, ermita-
en lo más alto brillará.
Los ríos rodarán a tus pies,
leones, gacelas, ciervos
pastarán a tu sombra.

No traigo sino mi voz cansada
para cantar tu amor,
voz que se eleva una y otra vez
diciendo ¡te amo! ¡te amo! ¡te amo!

Quisiera ser montañero
para ascender hasta tu amor
y lanzarme luego en parapente;
que tu amor me llevara
sobre valles, ríos, bosques y lagunas.

Porque pensar en ti, amor,
es un colchón de espuma
en el que vuelo
sin brida ni pedal, tregua o cuartel.
Porque te quiero.

Pedro Casas Serra

miércoles, 29 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Además

Además de verte, te necesito.
Además de oírte, te espero.
Además de tocarte, te alcanzo.
Además de olerte, te siento.
Además de besarte, te sujeto.
Además de amarte, te quiero.

Pedro Casas Serra

martes, 28 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Coplas del amor navegante

Tenía mi amor un barco
con el que se hizo a la mar.
¡Si yo fuera navegante
para poderlo alcanzar!

Tres veces yo le diría
que no tema de mí mal,
que mi cariño es tan puro
como vaso de cristal.

Que están mis manos temblando
por no tener quien tocar,
y mi boca suspirando
por no tener quien besar.

Amigo, yo le diría,
quítame esta soledad,
si tu quieres ser mi amigo
venme enseguida a buscar.

Cruzaremos los océanos
de Ceuta a Madagascar,
cada puerto que toquemos
más gozaremos de amar.

Como eres mi navegante
mi cuerpo vas a encontrar,
como yo soy tu grumete
el tuyo me has de enseñar.

¡Luna, luna, luna, luna!,
te vas a ruborizar,
de tanto que nos querremos
tú te querrás ocultar.

Pedro Casas Serra

lunes, 27 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Tus besos fueron lanzas...

Tus besos fueron lanzas
que destellan cristales
y alcanzarán mi luna,
que hoy resplandece
clara como el sol
que iluminó mi infancia,
y que persigue
y alcanzará tu luna.

Pedro Casas Serra

domingo, 26 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Hoy, al despertar...

Se acerca el tiempo
en que se apagan los relojes
y una jauría de pájaros
anuncia tu llegada.

Mi alma espera anhelante,
amor, tu compañía.

Si la alta torre descendiera
al prado y en el cielo
galoparan las estrellas,
no hallarían mi cuerpo
entre suspiros, como lo hace,
amor, este momento.

Las nubes se disipan en el techo
al soplo de un viento de esperanza,
y el secreter y el armario,
agazapados, se despiertan
de su sueño y ríen con los cuadros
de colores que salen de sus marcos.
Hoy es fiesta.

Y en la ventana cerrada, veo el mar
que rompe con fuerza los batientes,
y lejana, una nave que se acerca.

Y algo me dice, amor,
que tú vienes en ella.

Pedro Casas Serra

sábado, 25 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Eres tú fulgida estrella...

Eres tú fúlgida estrella
que apuntó en la noche triste
de mi vida,
entre todas, la más bella,
que de plata apareciste
revestida.

No lo dudé ni un instante
y tras tomar largo impulso,
di un gran salto,
y alcancé tu cuerpo errante
y dejé este mundo insulso
de basalto.

Abrazados, recorremos
el océano infinito
del espacio,
si nos miran, desprendemos
ese brillo tan bonito
del topacio.

Pedro Casas Serra

viernes, 24 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: ¡A Granada!

¡Usaremos las manos de troneras
para desalojar a los ladrones
que vienen a robarnos nuestro amor!

Vuela cantando el tren y entre silbidos,
-¡qué importa el color del corazón si es puro!-,
nos lleva a los castillos de la Alhambra.

¡Cómo ansían de agua nuestros cuerpos!
¡Pequeños nos volvemos al mirarla!
Roja pasión nos llama... ¡y allá vamos!

Pedro Casas Serra

jueves, 23 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Albada

Corre, mi niño,
que viene el alba,
corta la noche
su blanca espada.

Dame tus besos,
tu miel guardada,
tus suaves rizos,
tu espalda casta.

Bailan los duendes,
saltan las hadas,
brilla del genio
la luz gemada.
Pedro Casas Serra

miércoles, 22 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: ¿Recuerdas Marrakech, la de la Koutoubia?

¿La que en verano muere al mediodía y resucita al ponerse el sol?
¿la de las inmensas murallas de adobe rojo?
¿la que sólo tiene hombres en las terrazas de sus cafés?
¿la de los dulces apilados y las comidas especiadas?
¿la de los vergeles tras las tapias?
¿la de los jóvenes que te miran y dicen “ça va?”
¿la de las motocicletas que hay que sortear para cruzar las calles?
¿la de las calesas para turistas y los camellos para hacerse una fotografía?
¿la de la inmensa plaza Djamâa El Fna, abarrotada de diversas gentes?
¿la que no permite a los infieles visitar sus mezquitas?
¿la de los zocos de enrevesadas calles e infinitos productos?
¿la de las noches frescas y sosegadas y los días calientes y bulliciosos?
¿la que cuida y protege sus palmeras hasta cuando levanta un muro?
¿la de las carpas doradas que llenan a rebosar el estanque de la Menara?
¿la que escucha la voz de sus muecines cinco veces al día?
¿la de las bellas mujeres, de caras blanquísimas, vestidas con sus túnicas?
¿la de las fuentes en que juegan niños y las torres con cigüeñas?
¿la que huele a jazmín junto a sus muros y a boñiga en su asfalto?
¿la del cielo casi blanco y los edificios color salmón?
¿la de las grandes puertas y junto a ellas los cementerios?
¿la de los gatos enmascarados que recorren por la noche sus murallas?
¿la de los vendedores que te llaman y te tocan?
¿la del té a la menta y el regateo?
¿la que llenaba con multitudes sus jardines al atardecer?
¿la que acogió nuestros pasos y nuestro amor?

Sí, la recuerdo.
Pedro Casas Serra

martes, 21 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Islas griegas

.............................Azul

...............................................y tú

..................y yo

.....................................................y el sol

................................y el mar.


..........................Pedro Casas Serra

lunes, 20 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Cantos de Estambul

¡Grande es el amor para quien acude a su llamada!
¡Ven, acude a la llamada del amor!
El amor lavará tus miembros en fuentes de mármol de Mármara.
El amor tenderá a tus pies alfombras de seda de Sivas.
El amor cubrirá tu cabeza con bóvedas revestidas de azulejos de Iznik.
¡Grande es el amor para quien acude a su llamada!
¡Ven, acude a la llamada del amor!

¡Mírame, soy el inmenso plátano del parque de Sultanahmet,
y mis raíces se nutren con el agua de la cisterna de Yerebatán!
He dado sombra a los jenízaros del Imperio otomano.
He dado sombra a los “jóvenes turcos” de Kemal Atatürk.
He dado sombra a los turistas que, como tú, visitan la Mezquita Azul.
¡Mírame, soy el inmenso plátano del parque de Sultanahmet,
y mis raíces se nutren con el agua de la cisterna de Yerebatán!

¡Huéleme, soy el agua repleta de peces del estrecho del Bósforo,
donde arrojan sus sedales los pescadores de Üsküdar!
Guardo el reflejo de la nave de Jasón en busca del vellocino de oro.
Guardo el reflejo de las murallas en llamas de Constantinopla.
Guardo el reflejo de las mujeres del harén del palacio Dolmabahçe.
¡Huéleme, soy el agua repleta de peces del estrecho del Bósforo,
donde arrojan sus sedales los pescadores de Üsküdar!

¡Siénteme, soy la mano del masajista del hamam de Cemberlitas,
que frota tu cuerpo, tumbado para sudar, sobre la “piedra del vientre“!
La misma mano que blandió la cimitarra en la guerra santa del Islam.
La misma mano que empuñó el remo en la nave de Barbarroja.
La misma mano que se lleva a la boca el narguilé.
¡Siénteme, soy la mano del masajista del hamam de Cemberlitas,
que frota tu cuerpo, tumbado para sudar, sobre la “piedra del vientre“!

¡Gústame, soy la fruta del vendedor ambulante de la plaza Taksim,
traída para tu deleite desde la Anatolia más profunda!
¡Nada iguala la dulzura de mis higos!
¡Nada iguala la frescura de mis peras!
¡Nada iguala la carnosidad de mis melocotones!
¡Gústame, soy la fruta del vendedor ambulante de la plaza Taksim,
traída para tu deleite desde la Anatolia más profunda!
Pedro Casas Serra

domingo, 19 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: La copa y la guitarra

Yo tengo una copa de plata,
estrecha de boca, alargada
de talle, preciosa,
que por las mañanas, golosa,
recoge mis lágrimas.
Me la dio mi amigo.

Mi vieja guitarra morena,
altiva de cuello, robusta
de cuerpo, nerviosa,
saca de sus manos, melosa,
un triste lamento.
Se la di a mi amigo.

Pedro Casas Serra

sábado, 18 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Cocó, mi amigo y yo

El sol salió, -hoy por primera vez-,
tras de cuarenta días de tormenta;
en el inmenso mar, moverse lenta,
hemos visto la forma de un gran pez.

Tal era nuestra angustia y escasez
que, tumbados al sol que más calienta,
la tarde se pasó sin darnos cuenta,
sin llevar por vestido ni un mal fez.

Mañana nos espera un nuevo día
en que, a bordo de frágil almadía,
-solo resto del mundo que quedó-,

llegaremos a ver una bahía
de un lugar, que no sea fantasía,
donde vivir Cocó, mi amigo y yo.

Pedro Casas Serra

viernes, 17 de abril de 2015

Ad líbitum III. Gaudium: Yo soy tu rosa

¿Quién conoce la rosa
mejor que el jardinero?

En tu jardín secreto,
con amor, 
me riegas y estercolas.

Mi pequeño capullo, 
por amor,
se acrecienta y señorea.

Yo soy tu rosa:
la de más alto tallo,
la de más bello color,
la de más suave fragancia,
la de más aterciopelados pétalos.

Tú eres mi jardinero.

Pedro Casas Serra

jueves, 16 de abril de 2015

Ad líbitum II. Gaudium: Tú eres mi jardinero

"Tú eres mi rosa,
mi hermosa rosa fragante."
J.R.

A veces
yo no sé lo que soy,
pero,
puesto que tú lo dices,
soy tu rosa.

¡Ojalá
solo fuera una rosa
y tú
mi jardinero!

¡Ojalá
con el tiempo
aprendieras
a evitar mis espinas!

¡No quisiera
tenerlas
para no pincharte!

¡Solo fragancia,
solo suavidad al tacto
quisiera tener para ti!

Pero
yo no soy una rosa,
aunque
quisiera serlo
para ti.

Pedro Casas

miércoles, 15 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Un coro

Albert Martinez Hernànsaez

Un coro no es una suma de voces. Un coro es
una voz nueva, capaz de los más altos registros
y de los más bajos, que se ensancha como una
nube y se adelgaza como un río, que asciende
hasta la montaña y baja hacia el valle, a veces
rumor de fuente, a veces gorjeo de pájaro, a
veces todo el bosque, suave -casi inaudible- o
sonora -atronadora-, y sobre todo, llena de
matices, tantos como miembros lo componen.
Pienso en ello hoy, en que Albert, nuestro
Presidente, está en el hospital, y a nuestra
voz le falta su matiz más sereno y reflexivo.

Pedro Casas Serra

martes, 14 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: !Buenos dias, Ernesto!

A Ernesto Würth

Yo sé que el sol
-que gira sin parar-,
en unas horas
llegará a tu ventana.
¡Buenos días, Ernesto,
te alcance mi saludo desde aquí!

Si aquí es verano,
será allí invierno.
¡Abrígate, no pases frío!
Aparezcan tus versos,
como aves migratorias,
teñidos de nostalgia,
muy pronto en mi pantalla.

Me digan de tus horas,
de tu mar y montañas,
de música y colores...
desandando el camino
que hizo Elcano.

¡Qué suerte de internet
que nos acerca!
Conocidos sin vernos,
unidos por los ojos,
juntos de lejos,
nos amamos.

¡Buenos días, Ernesto, desde España!

Pedro Casas Serra

lunes, 13 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: El condor añorado

Para el Encuentro de Aires de Libertad en Chile 2013

Junto a la estrella que a tu cielo guía,
altas sus cumbres de nevado inmenso,
roja su sangre de cobrizo intenso,
ondea tu bandera en lejanía.

Chile, mi corazón por ti porfía
y se agitan mis alas cuando pienso
en tu largo perfil, tu abrazo extenso
que atravesando el mar alcanzaría.

Que vería los rostros de tu gente,
gustaría en sus frutos tu sazón,
notaría en sus versos tu simiente,

hallaría en sus brazos tu razón,
pulsaría en sus venas la corriente
que va de un corazón a un corazón.

Colmado de aflicción,
su encierro se hace más penoso y cruel
¡para este cóndor que te sigue fiel!

Pedro Casas Serra

domingo, 12 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Maria

A Maria Lua

En una ciudad de piedras verdes
y montañas altas, Maria
se puso a escribir poesía:
hablaba del cielo y las estrellas,
de sueños, de vientos, de nubes
-de cómo corría tras ellas.
Desde su ventana, sus ojos
se abrían de noche, volaban,
cantaban, reían, lloraban.

En una ciudad de piedras verdes
y montañas altas, Maria
nos iluminaba como un faro
desde su ventana, y nosotros
-mojados, cansados, vencidos-,
hallábamos fuerzas en ella,
que nos conducía y guiaba
tras ella a la Luna, la única,
la madre más bella. Maria
velaba en la noche: era estrella.

Pedro Casas Serra

sábado, 11 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Recado para Walter

A Walter Faila

Quisiera aletas como brazos
y cola como pies.
Como un delfín,
correría los mares
de una orilla a la otra
y al verte, lanzaría mi grito,
ese que sólo entienden los delfines,
que como tú, como yo, como otros,
surcamos los mares de la libertad.

Aire al aire, luz a la luz,
tierra a la tierra
devolvemos las horas a los versos.
Nos perseguimos
-salidos de teselas y mosaicos-,
desde Barcino hasta Buenos Aires,
como niños traviesos
que llegan a la playa
el primer día de verano.

¡Somos libres!
¡Somos peces que han dejado su acuario!
Y volamos cogidos de la manos
-de las aletas-,
por los mares azules
saltando alegremente las olas.
Nos perseguimos
como un grupo de delfines
persigue el horizonte inalcanzable.

Pedro Casas Serra

viernes, 10 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Taller de poesía

A Juliana Mediavilla

Un soneto me manda hacer Juliana
poniéndome el de Lope por modelo,
jamás tan lejos vi yo de mí el cielo
como en tan claro día esta mañana.

No me trates tan mal, dulce Juliana,
no me quieras hundir que yo te quiero,
por eso de tu boca sólo espero
la dulce miel de la flor más temprana.

Ya que hacerte me mandas un soneto,
no me impongas a Lope por modelo,
deja mi inspiración brotar del cielo.

Que teniendo yo en ti mi amor secreto,
para nada de Lope flores quiero,
pues con las mías solo, amor espero. 

Pedro Casas Serra

jueves, 9 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Sobre la poesía

"lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío
en las más raras circunstancias"
Juan Gelman (De "Sobre la poesía",
del libro Hacia el Sur)

Escribir poesía es un rollo,
un rollo que ocupa mucho tiempo,
tiempo que se puede dedicar a otras cosas,
cosas como dormir o hacer el amor,
hacer el amor es un buen pasatiempo,
pasatiempo o pasabién, según se mire,
se mire, se huela o se palpe,
se palpe, porque generalmente se hace a oscuras,
a oscuras, pero ardientemente,
ardientemente, pero sin quemarse,
quemarse, uno se quema escribiendo poesía.

Escribir poesía es un rollo,
pero hay cosas peores.

Pedro Casas Serra

miércoles, 8 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Quiereme tu miel gustar

Quiéreme tu miel gustar,
para hacerme enamorar.

Desde el día en que nací,
hasta el día en que te vi,
nunca el amor conocí.
Yo no se lo que es amar...
quiéreme tu miel gustar,
para hacerme enamorar.

Como doncel dolorido,
vago solo y sin sentido
del alba al anochecido.
Aunque sólo sea soñar...
quiéreme tu miel gustar,
para hacerme enamorar.

Dame corza la ocasión
de saciar mi corazón
con leche de tu pezón.
Al venirnos a encontrar...
quiéreme tu miel gustar,
para hacerme enamorar.

Cuando la haya gustado,
de tu amor encadenado
será mi cuerpo hechizado.
No lo habrás de lamentar...
quiéreme tu miel gustar,
para hacerme enamorar.

Pedro Casas Serra

martes, 7 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Corazón dormido

Dime, corazón dormido,
¿quién me despertará?,
¿cuándo, con su carcaj y sus flechas,
vendrá mi amigo?

-Embárcate, marinero,
que no serás el primero,
pero si Amor te acompaña,
sí el último.
Sus brazos son mi barco,
navego seguro en él,
su sonrisa mi divisa,
la enseña de mi bajel.

Sus besos me arrastran,
como los vientos alisios,
de un extremo a otro
de mi paraíso.
Pedro Casas Serra

lunes, 6 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Tú

Ciego en la noche y a su manto vuelto,
largo mi corazón desesperado
por poder alcanzarte, en su espejado
laberinto perdidamente envuelto.

Roto cayera el sideral baluarte
en que te escondes al oír mi grito,
llegara con mi vista al infinito
y te atrapara para acariciarte.

Pero yo soy un niño, tú estás lejos
de mí, y aunque me pongo de puntillas
y con esfuerzo alargo bien parejos

mis brazos hacia ti, ni las orillas
de tu vestido rozo en mis manejos.
Mientras tú ni te giras, sólo brillas.

Pedro Casas Serra

domingo, 5 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Los nombres

Tu nombre es tu secreto,
mi nombre el mío,
y entre nuestros dos nombres,
queda el vacío.

¡Rompe el vacío!
¡Si me dices tu nombre,
te diré el mío!

Pedro Casas Serra

sábado, 4 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Seguidillas de la pena

Esta tarde no llega
la inspiración,
para ver si me viene
saldré al balcón.

¡Que tengo pena
que sólo tú me quitas,
niña morena!

Pena si estoy despierto,
pena dormido,
pena estando desnudo,
pena vestido.

¡Pena y más pena,
pena de no tenerte,
niña morena!

Que te busco en los montes
y en la ribera,
en el prado florido
y hasta en la era.

¡Con tanta pena...
que no doy palo al agua,
niña morena!

Y ya no tengo nombre
ni tengo cuerpo,
que aunque siga con vida
parezco muerto.

Niña morena:
¡Enséñame tus ojos,
quita mi pena!

Pedro Casas Serra

viernes, 3 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Teseo elogia el amor de Ariadna

¿Cómo salir de un pozo sin paredes?
¿Cómo cruzar un río sin orillas?
¿Cómo pasar un monte sin perfil?

Cuando la oscuridad se me hizo muro,
el silencio océano y el vacío abismo,
no fueron las pócimas de Hipócrates,
ni la maza de Hércules, ni la protección de Atenea,
las que me sacaron de mi laberinto.
Solo el hilo del ovillo de Ariadna,
ofrecido por amor,
fue capaz de hacerlo.

Pedro Casas Serra

jueves, 2 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: El hombre que camina

Yo soy un hombre que camina:
no importa donde voy
ni de donde vengo,
porque al caminar
modifico el mundo.

Pedro Casas Serra

miércoles, 1 de abril de 2015

Ad líbitum I. Memento: Encargo

Vivamos, puesto que estamos vivos, penas y placeres.
Y no creamos que hay una Faz Inmensa
en la hora grave de la última partida.”
Joan Vinyoli (De “Atardecer en la cafetería”
del libro Paseo de Aniversario)

Esos ejemplos,
sacados de la vida de los pastores de hace mil años,
no me sirven.
Cuando muera, no quiero un funeral religioso.

Ni quiero esquelas en los diarios.
Prefiero que crean que estoy vivo,
pienso que esto me alargará la vida.

Convenido está entonces: que mis exequias sean civiles.

Que no hayan discursos, n todo caso, uno corto al final
para agradecer la asistencia.
(Qué compromiso para quienes hablan:
si te quieren, les cuestan las palabras;
si no te conocen, no valen la pena.)

Canciones sí que me gustaría, pero alegres,
tres musicales quedarían bien.
Espero que vaya la coral, si aún canto.

Mis cenizas -porque quiero que se me incinere-,
esparcidlas en un camino de Collserola,
como hice yo con las de mi madre.

Pedro Casas Serra