martes, 24 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Los 4 poetas

Fuera de esta selección y para acabar de forma más amable os ofrezco “Los 4 poetas” que dedico a cuantos han elegido a la poesía como vocación.

 
Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.

A lleva un pincel azul.
B sube corriendo las cuestas.
C ríe como un loco.
D da de comer a las palomas.

Para A, las mujeres no tienen ojos.
Para B, es más fácil dar un brinco que un paso.
Para C, sólo cuenta lo que se vive durmiendo.
Para D, cualquier sonrisa esconde un suspiro.

Las palomas corren como locas
para que no las pintemos.
¡Pobrecitas!, se pondrán
azules de subir cuestas
y al llegar arriba,
nos las comeremos.
¿O se nos comerán ellas
a nosotros?
Porque como somos medio
ciegos, vamos medio cojos,
medio dormidos y medio
atontados, fácilmente
podríamos caer en sus garras.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.

A ve caras donde hay macetas.
B oye hablar a los ruiseñores.
C tienta el aire y le huele colorao.
D se alimenta de silbidos.

A ríe a lágrimas.
B canta como rapaz en celo.
C habla a mordiscos.
D no sabe si llorar o callar.

Por eso, juntos formamos una
buena compañía de titiriteros
danzantes del vientre aulladores,
y seguro que no pasaremos
desapercibidos.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.

A no para de desenroscar bombillas.
B hace guiños a todos los semáforos.
C pontifica subido en los cubos de basura.
D va por la calle bailando charlestón.

Somos 4 locas que circulamos
en un coche de caballos
enjaezados, con el cabello
encrespado, las botas puestas y
el látigo de fustigar en la mano.

Que no nos vengan con monsergas,
porque los vamos a dejar
tiesos, tiesos de espanto,
con los ojos desorbitados y
babeando.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.

A asombrará las farolas.
B iluminará las calles.
C apagará los semáforos.
D hará reventar las cañerías.

No importa que no
nos escuchen, ni nos vean,
porque subiremos a todos
los áticos, bajaremos a todas
las cloacas, caminaremos
por todas las estaciones
y los mercados, nos
sentaremos en todos
los pupitres y paradas de autobús,
y allí donde haya un pié,
una mano, un corazón, unos ojos,
y una esperanza, llegaremos.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.

A va vestido de amor.
B contagia con su grito.
C hace juegos malabares.
D encierra un ruiseñor.

¡Menuda tropa!

A sólo tiene ojos.
B sólo tiene boca.
C sólo tiene manos.
D sólo tiene corazón.

Pero ¡cómo nos divertimos
juntos!, y juntos formamos
un ser monstruoso, gigantesco,
inenarrable, imposible
de imaginar,
que atiende al nombre
de LLUBAPEMÓN.
 
Pedro Casas Serra

Notas:
2. Ver la lectura que se hizo de este libro: https://www.youtube.com/watch?v=XtkUUoAy6u0

lunes, 23 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: No para mí

No para mí” es una despedida. Un treno que, según el diccionario, es una composición que lamenta la muerte. La muerte es el “viaje definitivo”, título que dio Juan Ramón Jiménez a uno de sus poemas más famosos que empieza “...Y yo me iré. Y seguirán los pájaros cantando”. Yo igual, también me iré y seguirán los pájaros cantando. Pero eso es precisamente lo que yo quiero: que los pájaros, cuando yo me haya ido, sigan cantan para todos los que queden y por mucho tiempo. Quizá yo también los oiga.

 
Cardos que en el verano azuleáis
dando a la tierra un corazón marino,
senderos que orilláis con oro fino
los bosques que las hojas alfombráis,

corrientes que las aguas escanciáis
formando con las piedras concertino,
y osadas, con impulso repentino,
las plantas que encontráis, besando váis,

flores que os ofrecéis y enamoráis,
pájaros que endulzáis con vuestro trino
los cielos que en bandadas ocultáis...

Aunque no os crucéis hoy en mi camino,
bellezas tantas que en el mundo obráis,
sé que seguís ahí-o me imagino. 

Pedro Casas Serra

domingo, 22 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Como el ave, al volar, abre sus alas...

La siguiente poesía la escribí en el Monasterio del Císter de Tulebras en Navarra. Es un soneto que trata del misterio que sigue a la muerte. Con el símil de la incertidumbre de un camino cuyo destino ignoramos. También nos propone que, puesto que no conocemos nuestro destino, pero si en cambio nuestro origen, procuremos recordar el trayecto para poder regresar a nuestro origen. Quizás el destino sea el origen de donde venimos. Volvemos a allá de donde venimos.

Como el ave, al volar, abre sus alas,
tú planeas inquieto tu futuro,
sin pensar que al llegar al fin del muro,
saber que habrá detrás, son martingalas.

Quiere mejor, como la nieve espesa
cae sobre la tierra blandamente,
atravesar el mundo, indiferente,
atento sólo a cuanto de él te besa.

La risa llevarás por equipaje,
que al no saber a dónde va el camino,
es mejor emprender ligero el viaje.

Y que más importante que el destino,
es, al andar, fijarse en el paisaje,
para acertar después donde se vino. 

Pedro Casas Serra

sábado, 21 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: En mi interior hay un océano

En mi interior hay un océano”, la poesía que sigue, es una poesía panteísta. En cada uno de nosotros hay un universo destinado a encontrarse con el universo de los demás. Yo soy todo, todos sois yo. Mejor que yo lo han dicho otros poetas como Walt Whitman.

 
En mi interior hay un océano
que golpea contra mis paredes,
por mis ojos veréis si está agitado o en calma,
yo no puedo dormir cuando se agita,
ni sonreír si está en calma.

En mi interior hay un océano
con playas doradas, donde las cometas
bailan abrazadas sus amores furtivos,
y con abismos, que atesoran los restos
de amores naufragados.

En mi interior hay un océano,
donde la balsa del niño que fui,
tropieza con la del joven enamorado,
y con la del adulto enfermo y desengañado,
buscando la salida de las lágrimas.

En mi interior hay un océano
atravesado por corrientes,
las frías congelan mis sentimientos,
las calientes los enardecen,
mi cuerpo es su recipiente de ebullición.

En mi interior hay un océano
rodeado de cuerpo por todas partes,
abrazadme y notaréis su oleaje,
besadme y gustaréis su sal,
uniros a mí y las olas os vestirán con su espuma.

En mi interior hay un océano,
un océano tan inmenso, que rebasa el cuerpo que lo contiene,
tan inmenso, que fluye por todos sus orificios,
necesitando unirse a otros océanos,
para así formar el Océano Universal.

Pedro Casas Serra

viernes, 20 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Ulises, ¿qué temes?

Ulises, ¡qué temes?”, la escribí fuertemente influido por la poesía “Viaje a Ítaca” de Constantino Kavafis. En esta poesía, Kavafis nos dice que lo realmente importante del viaje -la vida- no es alcanzar su destino -la muerte- sino todo lo que se experimenta durante el viaje. Yo, en la mía, vengo a decir que el destino del viaje es uno mismo. 

 
Sé que hace tiempo que no duermes
oteando sin cesar el horizonte,
pero Ulises, ¿qué temes?,
no eres tú quien ha creado Ítaca,
sino Ítaca quien te ha creado a ti.
Son los bosques de Ítaca los que te mecen,
en sus brazos te acogen cuando te despiertas,
con sus ramas te protegen en las tormentas.
Son los rebaños de Ítaca los que te abrigan,
te dan calor por las noches,
al sonido de sus esquilas te adormeces.
En los ojos de tus compañeros, se refleja el cielo de Ítaca,
en sus palabras, en sus gestos, en sus cuerpos,
se descubren sus gentes:
esos valles de Ítaca, sus vientres,
esas colinas, sus rodillas,
esos ríos, sus piernas,
esas playas, sus pies.
Ulises: No temas,
Ítaca no te abandonará jamás.

Y cuando deje de soplar el viento,
y la niebla te impida ver el sol,
empuña con fuerza el timón,
que tus compañeros se agarren a los remos
que es a Ítaca a quien tenéis entre los brazos,
que os guía y os conduce hasta ella.
Pedro Casas Serra

jueves, 19 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Salmos para recitar con júbilo ante Amón-Ra

La poesía que sigue es una “celebración” y como tal contiene un ofertorio, una comunión y un mensaje de despedida. La escribí para Juan Ramón, a quién está dedicada mediante un acróstico. Acaba con una referencia a la “palabra”. En la mitología griega, las palabras eran las palomas de Venus, las mensajeras del amor. Este es un mensaje de amor. 

 
Para júbilo de tu corazón,
antes de acostarme contigo,
ramos de jazmines cortando,
montaré una corona para ti”


I

Como una flor me abro a ti,
como un capullo me abro a ti,
hoja a hoja, pétalo a pétalo,
a tu mano que me acaricia,
como una flor me abro a ti,
como un capullo me abro a ti.

Espero con avidez tu líquido,
espero con avidez tu simiente,
como un surco, como una acequia,
de tu caño largo y fuerte,
espero con avidez tu líquido,
espero con avidez tu simiente.

Como un polluelo en su nido,
como un cachorro en su camada,
mi boca se abre, para que la llenes
con tu gusano y tu leche,
como un polluelo en su nido,
como un cachorro en su camada.

Como el campo golpeado por la lluvia,
como el árbol agitado por el viento,
mi cuerpo se te ofrece, dispuesto
a tu llamada, a tu embate,
como el campo golpeado por la lluvia,
como el árbol agitado por el viento.

II

Con encendido amor
acojo tu reposo,
¡mi luchador!, cansado
de la jornada diaria,
con encendido amor
acojo tu reposo.

En tálamo nupcial,
bajo las sábanas,
encontrarás mi anillo
listo para tu dedo,
en tálamo nupcial,
bajo las sábanas.

Masa de pan blando
que inertemente espera,
en tus manos la forma
encontraré temblando,
masa de pan blando
que inertemente espera.

Los pequeños botones
de mis flores gemelas
se abrirán al contacto
de tu aliento-rocío,
los pequeños botones
de mis flores gemelas.

III

¡Ojo de mis cuencas vacías!
¡Luna de mis noches sin luz!
¡Lazarillo que me lleva
de la mano a mi alimento!
¡Ojo de mis cuencas vacías!
¡Luna de mis noches sin luz!

Quiero ser la uva, el plátano,
quiero ser el melocotón y la ciruela,
que se ofrecen en canastilla
al esperado viajero,
quiero ser la uva, el plátano,
quiero ser el melocotón y la ciruela.

Quiero ser el paisaje soñado
que se vislumbra al despuntar el monte,
y enciende la sonrisa al caminante,
y acelera el paso de su sangre,
quiero ser el paisaje soñado
que se vislumbra al despuntar el monte.

Mi cuerpo es mi presente,
mi cuerpo es mi regalo,
levantaré tu ánimo
hasta el éxtasis,
mi cuerpo es mi presente,
mi cuerpo es mi regalo.

IV

Frotando nuestros cuerpos
nuestros miembros se levantan,
y el mío te señala a tí,
y el tuyo me señala a mí,
frotando nuestros cuerpos
nuestros miembros se levantan.

Entrecruzando nuestras piernas,
rodeando con los brazos nuestros troncos,
tu boca se abre a la mía,
y mi boca se abre a la tuya,
entrecruzando nuestras piernas,
rodeando con los brazos nuestros troncos.

Separando nuestras cabezas,
empujamos nuestras ingles,
y mi bulto palpita junto al tuyo,
y tu bulto palpita junto al mío,
separando nuestras cabezas,
empujamos nuestras ingles.

Penetramos nuestros oídos con palabras,
empapamos nuestros cuerpos de esencias,
y tu arco toca mi violín,
y mi arco toca tu violín,
penetramos nuestros oídos con palabras,
empapamos nuestros cuerpos de esencias.

V

Estiramos nuestros cuerpos desperezándonos,
tendemos nuestros brazos como jabalinas,
y mi vello se eriza a tu contacto,
y tu vello se eriza a mi contacto,
estiramos nuestros cuerpos desperezándonos,
tendemos nuestros brazos como jabalinas.

Emparejados nuestros miembros
pesamos el uno sobre el otro,
y mis manos buscan tus agujeros,
y tus manos buscan mis agujeros,
emparejados nuestros miembros
pesamos el uno sobre el otro.

Golpeamos nuestros tambores con las palmas,
cimbreamos fuertemente nuestras cinturas,
y el agua de tu lluvia colma mi pozo,
y el agua de mi lluvia colma tu pozo,
golpeamos nuestros tambores con las palmas,
cimbreamos fuertemente nuestras cinturas.

Abrimos nuestros sentidos a bocados,
arrojamos nuestros versos al vacío,
y mi alma queda dentro de ti,
y tu alma queda dentro de mí,
abrimos nuestros sentidos a bocados,
arrojamos nuestros versos al vacío.

VI

Embarcados en colosal nave,
encerrados en su vientre-bodega,
tu eres mi mástil y mi vela,
yo soy tu mástil y tu vela,
embarcados en colosal nave,
encerrados en su vientre-bodega.

Desde el barbado mascarón de proa,
desnudos nos lanzamos como arpones,
hundidos en el mar, perseguimos
abrazados serpientes y tritones,
desde el barbado mascarón de proa,
desnudos nos lanzamos como arpones.

Tumbados en cubierta, miramos las estrellas,
y arrastrados por ellas, cruzamos las noches,
fanales venecianos de luceros tempranos,
iluminando cuerpos, alumbran las caricias,
tumbados en cubierta, miramos las estrellas,
y arrastrados por ellas, cruzamos las noches.

Impulsados por los mismos vientos,
arrullados por las mismas sirenas,
tu playa es el destino de mi arena,
mi playa es el destino de tu arena,
impulsados por los mismos vientos,
arrullados por las mismas sirenas.

VII

Levantamos nuestros ojos al cielo,
ofrecemos nuestro cuerpo a los dioses,
desde una misma piel,
con una misma mano,
levantamos nuestros ojos al cielo,
ofrecemos nuestro cuerpo a los dioses.

Como pájaros, que sobrevuelan bosques
agrupados en bandadas,
se reflejan nuestras palabras
en estanques dormidos,
como pájaros, que sobrevuelan bosques
agrupados en bandadas.

Como el ave, que levanta el sol
y lo acompaña hasta el ocaso,
mi palabra en tu boca
busca su nido,
como el ave que levanta el sol
y lo acompaña hasta el ocaso.

Mi palabra, enredada en un papel,
que aleteando vuela a tu corazón,
para que desdoblándolo lo leas,
y le infundas con tu aliento su destino,
mi palabra, enredada en un papel,
que aleteando vuela a tu corazón.
Pedro Casas Serra

miércoles, 18 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Mi ángel

La siguiente poesía -”Mi ángel”- la escribí como un reto. Conocí una obra que reunía 54 poesías y prosas con los ángeles como tema. Quise hacer mi contribución, que desde luego, quería ser distinta. Mi ángel no es de escayola pintada, sino humano, hasta demasiado humano diría yo. Podría decirse que es una poesía al estilo de los llamados “poetas malditos”, como Baudelaire o Rimbau, a los que admiro.

 
Mi
ángel,
provisto de
venerea espada,
no es portero de fincas
sino descerrajador de sexos,
no es niñera de escayola pintada
sino depredador de fuerte músculo,
no vocero de asexuados hechos
sino mensajero del placer;
su presencia es su voz,
su palabra sexo,
su rastro
semen

martes, 17 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: La mariposa

La mariposa”, la poesía que sigue, responde a una experiencia tántrica que tuve hace años. Entonces, me interesé por esta doctrina oriental que persigue la prolongación del placer alargando el acoplamiento sin eyaculación. Lo cual, evidentemente, produce la erotización de todo el cuerpo, así como multiplicación de orgasmos. La sexualidad no necesita del amor, aunque éste la potencia. Pero si que necesita siempre de mucha generosidad y del mayor conocimiento erótico posible. La sexualidad es un arte como bien han entendido los orientales.

 
¿Eres el mismo
-enfundadas las piernas
en medias de seda, rodeado
tu sexo por un aro
y aspirando popers-
que hace cinco minutos
estaba sentado en el salón?

Como una crisálida
-deshaciéndote de la ropa,
de las gafas y del reloj,
de la prisa, del gesto contenido-
te has abierto
mostrando tus nuevos atributos,
te has hecho mariposa.

Extraño ser
-que ni corre ni vuela
pero flota y se expande
y que suena y que brilla
y que endulza-
listo para apresarme,
peregrino del tiempo.

Tu vientre
-rodeado de ojos y de manos,
de narices que aspiran,
de bocas que humedecen
y de pieles brillantes-
caliente cual crisol,
es mi reclamo.

Déjame probar
-borracho de deseo
incontenido que palpita
y calienta mi cuerpo
convulso y anacrónico-
duro y suave,
la dulzura de tu miembro.

Eres dios
-por tu fuerza, tu vigor,
tu potencia, tu calor,
tus gemidos,
tu dulzura, tu destreza,
tu suavidad, tu ligereza-
eres diosa.
Pedro Casas Serra

lunes, 16 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Letanía de los hombres bellos

La poesía que vais a leer a continuación se titula “Letanía de los hombres bellos”. Es una invocación a Dios en contra de la muerte y a favor del amor. De cualquier clase de amor. Yo considero a mi poesía, poesía de amor “sin adjetivos” aunque en cada momento esté escrita desde mi circunstancia. Me niego a que se me clasifique como persona y como poeta. Mi poesía es sobre el amor, se dirige a todos y todos la pueden escuchar, porque de amor en el fondo sólo hay uno.

 
¡Señor,
hay tantos hombres bellos a mi alrededor!

¿Por qué
pusiste tantas causas a mi perdición?

Tal vez
merezca tu castigo y la condenación.

Da igual,
la vista se me pierde en la contemplación.

También
las manos se me escapan en persecución.

Y así,
mi cuerpo es aspirado por la atracción.

Decís
que acariciar a un hombre es una perversión,

pero
que es lícito matarlo en una ejecución.

No sé
quién formulo las reglas de esta aberración,

quizás
pudiéramos cambiarlas a un mundo mejor. 
Pedro Casas Serra

domingo, 15 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: El flamenco

La poesía que sigue está inspirada en el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Yo pensé que si él había hecho poesía de amor “a lo divino”, yo bien podía hacer poesía religiosa “sobre el amor humano”. San Juan, con las formas de la poesía amorosa de su tiempo, hizo poesía religiosa. Yo, con las formas de la poesía religiosa de San Juan quise hacer poesía amorosa. Las referencias a la naturaleza que contiene son típicas del Cántico Espiritual y del Cantar de los Cantares.

 
Buscando estoy mi amado,
y como peregrino
penitente de un castigo divino,
desgrano mi rosario
contemplando los rostros de la gente,
en busca de una mirada transparente
que atrape mi mirada soñadora
en el transcurso de mi camino diario.

Gacela ruborosa
que se refugia en la espesura más frondosa,
huye mi amado de mi alcance,
temeroso no fuera depredadora fiera.

A veces veo a alguien que de espaldas,
me parece mi amado,
y corro presuroso y al verle de perfil,
decepcionado, veo
que no tiene de mi amado la figura.

Mi amado es un flamenco de plumaje rosado,
posado en una pata, indiferente al mundo.

En sueños, veo a mi amado encadenado
en un rincón de la ciudad oscuro,
atado a un oficio sin futuro,
la cara sucia, el pelo despeinado,
pringado de sudor, desaseado.

Entonces, sueño que lo lavo
con jabón de romero,
que froto fuertemente con mis manos
su parte de delante, y su trasero
con esponja marina,
para secarlo luego con esmero
envolviéndolo en toalla grande, suave y fina;
que le perfumo con lavanda el pelo,
le afeito la barba de tres días
y con loción su cara masajeo.

Después, contemplo a mi amado
apuesto y bien plantado,
alzándose desnudo
de cuerpo entero,
y siento lo que Dios, posiblemente
sentiría, al contemplar a Adán el primer día.

Luego, visto a mi amado lentamente,
cubriendo su natura con calzoncillos blancos,
con camiseta blanca sus tetillas,
con blanco pantalón sus pantorrillas,
con camisa blanca sus musculosos brazos
y sus ligeros pies... con blancas zapatillas.

Resultando mi amado
obra enteramente mía,
que lo he encontrado,
lavado, vestido y perfumado.

Y tal como lo he hecho lo deshago,
desvistiéndole y dejándole desnudo
en toda la belleza de su hombría,
gacela trashumante que pasó por delante
y atrapó mi mirada palpitante un día.
Pedro Casas Serra

sábado, 14 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Tu cuerpo

Tu cuerpo” es un rosario de alabanzas al cuerpo de un joven que conocí hace 17 años casualmente. El no se conformaba con una sola clase de amor y quería conocer otras. El amor empieza por la atracción, generalmente visual, que despierta en nosotros otro cuerpo. Luego conocemos y nos enamoramos de la persona. Y después queremos a esa persona, que es única.

 
Nunca de acariciar tu cuerpo acabaría,
imantado de él, por siempre quedaría.

Soplándote mi aliento, tus formas seguiría,
y, como Dios a Adán, vida te infundiría.

El olor de tu piel, mi ser embriagaría,
cual náufrago sediento, tu mar me bebería.

Mi boca, como abeja, tu polen libaría,
las flores de tu cuerpo, todas visitaría.

La luz de tu mirada, la mía atraería,
perdiéndome en tus ojos, salida encontraría.

Tus palabras de amor, ávido escucharía,
contra tu cuerpo el mío, con fuerza encallaría.

Al pasarle la mano, tu piel erizaría,
el vello de tu vientre, mis dedos peinaría.

Como ladrón, de noche, tu ropa robaría,
y al tocarla, tu cuerpo, junto a mí seguiría.

Cual navegante, el mapa, de tu piel trazaría,
al lado de tu cuerpo, mi nave fondearía.

Si me lo dices antes, no me lo creería,
que lo que por ti siento, por ti lo sentiría.

Pedro Casas Serra

viernes, 13 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: (Mi nombre es mi secreto)

La poesía que sigue -”Mi nombre es mi secreto”- está diciendo lo difícil que es conocer a alguien, al que se va refiriendo bajo distintas advocaciones. Algo así como: yo soy el que te mira, yo soy el que te habla, yo soy el que te escucha, yo soy el que te sonríe, etc..., pero soy mucho más que todos esos juntos y nunca llegarás a conocerme del todo. Nunca llegaras a conocer mi “nombre“, mi “totalidad”, porque mi nombre es mi secreto. Conservar el misterio preserva la llama del amor.

Cazador de mariposas nocturnas,
observador de lagartijas al sol.
(Mi nombre es mi secreto)

Roturador de paisajes submarinos,
cosechador de conchas.
(Mi nombre es mi secreto)

Rastreador de reflejos en el agua,
alzador de cometas.
(Mi nombre es mi secreto)

Contador de granos de arena,
edificador de castillos.
(Mi nombre es mi secreto)

Náufrago de las olas,
madero al sol.
(Mi nombre es mi secreto)

Olfateador de brisas,
vela al viento.
(Mi nombre es mi secreto)

Aullador de la luna,
perro del desierto.
(¿Mi nombre?
Sigue siendo mi secreto) 

Pedro Casas Serra

jueves, 12 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: ¡Esperándote!

La siguiente poesía -“¡Esperándote!”- son unas preces. Las escribí hace 16 años. No iba dirigida a nadie en particular, tampoco la escribí para publicarla. Entonces, no escribía poesía para publicarla, sino para desahogarme, entenderme mejor, evadirme de mi realidad que no me agradaba y salir de la depresión en que me hallaba. No fue sino unos años después cuando me decidí a publicarla, pensando que podía ser útil a alguien, como me lo había sido a mí.

No deseo otra cosa sino dormir contigo
para encontrar tu muslo al alargar la mano.
¡Es todo tan difícil!

Son demasiados años de estar durmiendo a solas
perdido en una cama que se me ha vuelto grande.
¡Me falta la costumbre!

Cuántos instantes de placer perdidos
y cuánto gozo desaprovechado.
¡Hundieron mi conciencia en el pecado!

Maté mi alma, y mi cuerpo, liberado,
corre anhelando el abrazo del amigo.
¡Qué dulce es la ilusión!

Vivir es algo más que ver pasar los días,
es meterse hasta el cuello, es zambullirse.
¡Esperándote!

Pedro Casas Serra

miércoles, 11 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: Dios bodadoso

La siguiente poesía (“Dios bondadoso“) es una rogativa para pedirle a Dios que me ayudara a encontrar mi media naranja. No es irreverente -ninguna poesía mía lo es-, ni irónica -yo no lo soy-. Sólo es ligeramente jocosa frente a la imagen terrible de Dios que ofrece el Antiguo Testamento. Contrasta la vida de Adán y Eva con la nuestra.

Dios bondadoso,
que conocemos por terceros
y eres asidero de desgracias,
hiciste a Eva compañera de Adán
-fuiste bueno en esa ocasión.

Porque Adán ya tenía
por casa el Paraíso,
sus necesidades cubiertas
y la compañía de todos los animales.

Pero estaba solo,
y a lo mejor, para distraerse,
hablaría con su reflejo en el agua
o escucharía el eco de su voz en la montaña.

Lo tenía todo:
situación, vivienda, confort,
automóvil, velero, vacaciones en Hawai,
empleo fijo, pensión de jubilación...

Pero estaba solo,
y aburrido,
y había perdido el interés
por lo que tenía,
quizás porque necesitaba
que lo tuvieran a él.

Y tú, Dios,
-fuiste bueno en esa ocasión-,
le diste a Eva,
formada de una de sus costillas.

La hiciste de él mismo,
de su propia materia,
para que la sintiese más suya
y necesitara más unirse a ella.

Ahora es diferente,
el mundo está repleto
de cuerpos sin costilla y de costillas sueltas
-es un verdadero maremagnum-,
y cada cual, como puede,
busca el trozo que le falta de su puzle.

Por eso, yo te pido,
Dios -que a veces eres bueno-:
¿No habría manera de señalar las piezas,
numerarlas, marcarlas,
buscar algún sistema de identificación
que facilitara emparejarlas?
Pedro Casas Serra