viernes, 31 de enero de 2014

A propósito de Iraq

...Y esto nos obliga a subir otro escalón.
¡No quiero que confiesen los justos!, ¡no hay guerra justa!
La luz en las pantallas, las voces: tumulto de mentiras...
¡a la cazuela!, ¡no existe otro color que el blanco!
Sueltan falsas palomas bombas, que extraen de los pozos sangre.
¡Lavemos nuestros coches!, ¡vivamos nuestras vidas oscuras
dejando que gobiernen "los buenos"!, ¡con nuestros votos!
¡La democracia... para los otros! Es palabra de Dios: América.

No sirven para nada nuestras voces, gestos en el desierto.
USA... ¡las armas!, ¡vomita su petróleo!,
¡los niños jugarán a las tabas con tus huesos!
Bellas imágenes "sangre, sudor y lágrimas", los versos,
cuando nada me queda sino la rosa blanca del sueño.
Ciegos de información, corremos alocados nuestro esfuerzo.
¡No más palabras!, ¡florezcan nuestros puños en silencio!,
¡por un instante creámonos los muertos!

Pedro Casas Serra (29-03-2003)

jueves, 30 de enero de 2014

¡Que viene la poesía!

Habéis convertido a la poesía
en la prostituta de vuestras fiestas,
la que llega al final
para hacer el “striptease”
a la que ni siquiera invitáis a un trago.

Pero pronto otra vez dirán:
¡Que viene la Poesía!
y todos os inclinareis a su paso,
ninguno se atreverá a alzar la vista
y será ella quien elija a su pareja.

Todos envidiareis al afortunado
que se alejará con ella entre sus brazos
mientras empieza a sonar la música.

...Y procrearán hijos hermosos
que os harán palidecer de envidia,
cuando alcancen a mear
más allá que cualquiera de los vuestros.

Pedro Casas Serra (16-01-2002)

miércoles, 29 de enero de 2014

Soneto por si acaso

Un retrato me pide una elegante
y ¡vive Dios! que yo no soy pacato,
pintar la cara dicen que es retrato,
o sea la cabeza por delante.

¿Cómo disimular nariz colgante,
bigote que se exhibe sin recato,
ojos girados, labio mentecato
y un pelo que se muestra vacilante?

¿Cómo agraciar un rostro semejante?
Jamás me había visto en tal aprieto,
ni siquiera antifaz, toca o turbante

supondrían disfraz asaz discreto.
Pues que la afgana burka no es bastante,
mucho mejor le escribiré un soneto.

Pedro Casas Serra (11-01-2002)

martes, 28 de enero de 2014

Epitafio para poetas

Nací, no importa donde.
Viví, no importa como.
Amé, no importa a quien.

Pero si un solo verso
de los míos recuerdas,
¡por favor te lo pido!,
dilo: Era un poeta.

Pedro Casas Serra (30-11-2001)

lunes, 27 de enero de 2014

Cantos de Estambul

¡Grande es el amor para quien acude a su llamada!
¡Ven, acude a la llamada del amor!

El amor lavará tus miembros en fuentes de mármol de Mármara.
El amor tenderá a tus pies alfombras de seda de Sivas.
El amor cubrirá tu cabeza con bóvedas revestidas de azulejos de Iznik.
¡Grande es el amor para quien acude a su llamada!
¡Ven, acude a la llamada del amor!


¡Mírame, soy el inmenso plátano del parque de Sultanahmet,
y mis raíces se nutren con el agua de la cisterna de Yerebatán!
He dado sombra a los jenízaros del Imperio otomano.
He dado sombra a los “jóvenes turcos” de Kemal Atatürk.
He dado sombra a los turistas que, como tú, visitan Santa Sofía y la Mezquita Azul.
¡Mírame, soy el inmenso plátano del parque de Sultanahmet,
y mis raíces se nutren con el agua de la cisterna de Yerebatán!


¡Huéleme, soy el agua repleta de peces del estrecho del Bósforo,
donde arrojan sus sedales los pescadores de Üsküdar!

Guardo el reflejo de la nave de Jasón en busca del vellocino de oro.
Guardo el reflejo de las murallas en llamas de Constantinopla.
Guardo el reflejo de las mujeres del harén del palacio Dolmabahçe.
¡Huéleme, soy el agua repleta de peces del estrecho del Bósforo,
donde arrojan sus sedales los pescadores de Üsküdar!


¡Siénteme, soy la mano del masajista del hamam de Cemberlitas,
que frota tu cuerpo, tumbado para sudar, sobre la “piedra del vientre“!

La misma mano que blandió la cimitarra en la guerra santa del Islam.
La misma mano que empuñó el remo en la nave de Barbarroja.
La misma mano que se lleva a la boca el narguilé.
¡Siénteme, soy la mano del masajista del hamam de Cemberlitas,
que frota tu cuerpo, tumbado para sudar, sobre la “piedra del vientre“!


¡Gústame, soy la fruta del vendedor ambulante de la plaza Taksim,
traída para tu deleite desde la Anatolia más profunda!

¡Nada iguala la dulzura de mis higos!
¡Nada iguala la frescura de mis peras!
¡Nada iguala la carnosidad de mis melocotones!
¡Gústame, soy la fruta del vendedor ambulante de la plaza Taksim,
traída para tu deleite desde la Anatolia más profunda!


Pedro Casas Serra (09-09-2001)

domingo, 26 de enero de 2014

El libro

¡He perdido el libro que te dejé, Celia!
Dijiste que lo leerías cuando te encontraras mejor...
¡Qué importa el libro que quedó sobre tu mesa!

Pedro Casas Serra (06-07-2001)

viernes, 24 de enero de 2014

Quiéreme tu miel gustar

Quiéreme tu miel gustar
para hacerme enamorar.


Desde el día en que nací
hasta el día en que te vi
nunca el amor conocí.
Yo no se lo que es amar...
quiéreme tu miel gustar
para hacerme enamorar.


Como doncel dolorido,
vago solo y sin sentido
del alba al anochecido.
Aunque sólo sea soñar...
quiéreme tu miel gustar
para hacerme enamorar.


Dame corza la ocasión
de saciar mi corazón
con leche de tu pezón.
Al venirnos a encontrar...
quiéreme tu miel gustar
para hacerme enamorar.


Cuando la haya gustado,
de tu amor encadenado
será mi cuerpo hechizado.
No lo habrás de lamentar...
quiéreme tu miel gustar
para hacerme enamorar.


Pedro Casas Serra (09-05-2001)

miércoles, 22 de enero de 2014

pequeño amor

A Pepa García Planas

Surgido de lo hondo,
tu grito levantó la luz del día,
pequeño amor.

Acunaré en mis brazos
el espacio vacío que tu llenas,
pequeño amor.

Qué dulce la tristeza
si se resuelve luego en alegría,
pequeño amor.

Pedro Casas Serra (10-03-2001)

martes, 21 de enero de 2014

Laberinto

¿Cómo salir de un pozo sin paredes?
¿Cómo cruzar un río sin orillas?
¿Cómo pasar un monte sin perfil?

Teseo elogia el amor de Ariadna:

Cuando la oscuridad se me hizo muro,
el silencio océano y el vacío abismo,
no fueron las pócimas de Hipócrates,
ni la maza de Hércules, ni la protección de Atenea
las que me sacaron de mi laberinto.
Sólo el hilo del ovillo de Ariadna
ofrecido por amor
fue capaz de hacerlo.


Pedro Casas Serra (08-03-2001)

Ave que corta el aire

Amigos, yo no tengo
remedio a vuestros males,
por lo que mis palabras
sólo son compañía.

Todos tenemos noches
en que no sale el sol,
de esas duras que te atan
y te dejan sin aire,

de dudas, de preguntas,
de no ver horizontes,
de miedo a echar a andar...

En esas noches largas
quisiera acompañaros,
para eso mi poesía.

Pedro Casas Serra (28-02-2001)

lunes, 20 de enero de 2014

Yo soy tu rosa

¿Quién conoce la rosa
mejor que el jardinero?

En tu jardín secreto,
con amor,
me riegas y estercolas.

Mi pequeño capullo,
por amor,
se acrecienta y señorea.

Yo soy tu rosa:
la de más alto tallo,
la de más bello color,
la de más suave fragancia,
la de más aterciopelados pétalos.

Tú eres mi jardinero.

Pedro Casas Serra (22-02-2001)

domingo, 19 de enero de 2014

Tú eres mi jardinero...

"Tú eres mi rosa...
mi hermosa rosa fragante"
J.R.



A veces,
yo no sé lo que soy,
pero,
puesto que tu lo dices,
soy tu rosa.

¡Ojalá
sólo fuera una rosa
y tú
mi jardinero!

¡Ojalá,
con el tiempo
aprendieras
a evitar mis espinas!

¡No quisiera
tenerlas
para no pincharte!

¡Sólo fragancia,
sólo suavidad al tacto
quisiera tener para ti!

Pero
yo no soy una rosa,
aunque
quisiera serlo
para ti.

Pedro Casas Serra (22-02-2001)

sábado, 18 de enero de 2014

La patera

¡Rocas, redondeaos!
¡Olas, retroceded!
¡Vientos, girad!
¡Corrientes, invertid vuestro sentido!
¡Vuelve atrás mar, desanda tu camino,
que no hagan falta pateras para cruzar el estrecho!

Y si esta vez no los recibimos con los brazos abiertos...
¡Alzaos rocas, olas, vientos, corrientes!
¡Desátate mar...
y llévate a la Alhambra con ellos!

Pedro Casas Serra (10-02-2001)

viernes, 17 de enero de 2014

Amor, yo igual te quiero

Amor, yo igual te quiero
en mis días
que en mis noches.

En mis días
mi amor es un cohete
que estalla en mil colores.

En mis noches,
apenas un susurro.
¡Pero yo igual te quiero!

Pedro Casas Serra (25-01-2001)

jueves, 16 de enero de 2014

La boda de los príncipes

Por razones de Estado
habían de casarse
un príncipe y una princesa.

Como no se conocían
hicieron reunirse
a su paje y su doncella.

- Mi Señora es delicada como una flor
y a la mano que la acaricia
le procura su fragancia.


- Mi Señor es fuerte como un roble,
bajo su inmensa copa
todos hallan protección.

- Mi Señora es un blanco cisne,
por su elegancia y belleza
destaca entre todas las mujeres.


- Mi Señor es un toro de lidia,
si le provocan embiste,
si le dejan tranquilo pace.

- Mi Señora aprecia los perfumes,
el tacto de las sedas,
el sabor de los dulces.


- Mi Señor gusta de la caza,
la leche fermentada,
la fruta silvestre.

- Mi Señora disfruta con la música,
las veladas de teatro,
las sesiones de danza.


- Mi Señor se levanta al alba
y acompañado de sus perros
inicia largas marchas por el monte.

- Mi Señora tiene los pies pequeños
y también las manos y la cintura,
recuerda en todo una figurita de porcelana.


- Mi Señor tiene el cuello grueso
y fuertes los pies y las manos,
se asemeja a una escultura griega.

- Mi Señora es amante de oír narrar historias,
tejer tapices,
cantar acompañada del laúd.


- Mi Señor aprecia la compañía de los soldados,
el buen vino,
los juegos y las chanzas.

Cuanto más abundaban en razones,
más veían el paje y la doncella
las diferencias entre sus amos.

Y pasaron a examinar
aquellos aspectos de su intimidad
que dada su confianza conocían.

- A Mi Señora le gusta ser festejada
y no rinde sus favores
sino tras largo asedio.


- A Mi Señor le gusta que lo obedezcan
y no acepta negativa
por respuesta.

- Mi Señora requiere miramiento,
sutileza en la aproximación,
suavidad en el trato.


- Mi Señor es directo y osado,
mejor que con la boca habla con las manos,
que se apoderan de lo que a su vista apetece.

- Mi Señora gusta oír palabras bellas,
notar miradas dulces,
sentir abrazos tiernos.


- Mi Señor aprecia que alaben su hombría,
se plieguen a su fuerza,
reconozcan su valor.

- Mi Señora necesita que la acaricien
de la cabeza a la los pies
para abrirse al deseo.


- A Mi Señor, para sentir deseo
le basta con un olor
que despierte su instinto.

- Mi Señora queda insatisfecha
si la acción se adelanta a su deseo
y aborrece a quien así la trata.


- Mi Señor sufre decepción
si la acción y el deseo son breves
y aburre a quien se la produce.

Así hablaban los dos emisarios
preocupados por las diferencias
que separaban a sus amos.

En este punto calló el paje
y tras largo silencio
dijo a la doncella:

Nuestros Señores no pueden ser más diferentes
pero su unión es necesaria
pues razones de Estado la aconsejan.

Mucha será la infelicidad
que esta unión
traerá a sus corazones.

¡Suerte tienen de tenernos a nosotros,
que al conocerlos tan bien y quererlos tanto,
les serviremos de consuelo!

Pedro Casas Serra (22-01-2001)

miércoles, 15 de enero de 2014

En mi interior hay un océano...

En mi interior hay un océano
que golpea contra mis paredes,
por mis ojos veréis si está agitado o en calma,
yo no puedo dormir cuando se agita
ni sonreír si está en calma.

En mi interior hay un océano
con playas doradas donde las cometas
bailan abrazadas sus amores furtivos,
y con abismos que atesoran los restos
de amores naufragados.

En mi interior hay un océano
donde la balsa del niño que fui
tropieza con la del joven enamorado
y con la del adulto enfermo y desengañado,
buscando la salida de las lágrimas.

En mi interior hay un océano
atravesado por corrientes,
las frías congelan mis sentimientos,
las calientes los enardecen,
mi cuerpo es su recipiente de ebullición.

En mi interior hay un océano
rodeado de cuerpo por todas partes,
abrazadme y notaréis su oleaje,
besadme y gustaréis su sal,
uniros a mí y las olas os vestirán con su espuma.

En mi interior hay un océano,
un océano tan inmenso que rebasa el cuerpo que lo contiene,
tan inmenso, que fluye por todos sus orificios
necesitando unirse a otros océanos
para así formar el Océano Universal.

Pedro Casas Serra (19-01-2001)

martes, 14 de enero de 2014

Marta y María

¡Hola, soy Marta!
Un día te encontré.
No me viste...
y pasé con la lava
que llenaba mi corazón.

Hoy soy María
y he vuelto a verte.
No me has mirado...
y llevaba el bálsamo
con que curar tus heridas.

Pedro Casas Serra (11-11-2000)

lunes, 13 de enero de 2014

Tibio color de las tres de la tarde...

      Tibio color de las tres de la tarde
de un día claro del mes de noviembre.
      Llenan rastrojos tostados los campos
donde alinean las vides doradas.
      Árboles tiernos formando una hilera
marcan el río a la ávida vista.
      Dulce azulean montañas lejanas
cerrando en broche el paisaje abarcado.
      Una luz diáfana, quieta y tranquila
recorta nítida cada detalle.
      Por el camino del iris abierto
queda fijada en la mente la imagen.

Pedro Casas Serra (09-11-2000)

domingo, 12 de enero de 2014

"Pequeño saltamontes"

A Mercè Sargas

Es pronto para tirar la toalla
o hacerse el haraquiri,
te queda mucho ovillo por devanar,
mucho tapiz por tejer y destejer,
muchos soles con los que calentarte
y algún chubasco con el que mojarte también.
Necesitas de tus antenas, de tus patas y de tus ojos,
porque es mucho lo que has de andar, ver, tocar.
No es hora, “pequeño saltamontes“, de quedarse quieto,
sino de saltar, saltar, saltar...

Pedro Casas Serra (09-11-2000)

sábado, 11 de enero de 2014

Quisieras refugiarte en el útero materno...

Quisieras refugiarte en el útero materno
pero no cabes;
tu madre no es tu madre ya,
es otra hija,
como tú hija de la tierra-madre.
En esa madre has de buscar consuelo:
en sus palabras
escritas con las nubes en el cielo,
en sus montañas
que te dan fuerza para salvar obstáculos,
en sus aguas
que llenan tus vacíos.
De sus frutos te alimentas y vistes,
así te da su amor,
es su manera de decir te quiero.

Pedro Casas Serra (09-11-2000)

viernes, 10 de enero de 2014

La llama

Cuando
            la llama se apaga
mientras
            la oscuridad reina,
sólo
            el alma ve.

Pedro Casas Serra (09-11-2000)

jueves, 9 de enero de 2014

Amanece...

Amanece
en el corazón dormido,
llueven pétalos de amor,
brotan sonrisas azules
ahogando el sordo dolor.

Pedro Casas Serra (09-11-2000)

martes, 7 de enero de 2014

Mis manos

Mis manos te acarician,
hoy
son mis palabras de amor.

Pedro Casas Serra (17-10-2000)

¿Recuerdas Marrakech, la de la Koutoubia?

¿La que en verano muere al mediodía y resucita al ponerse el sol?
¿la de las inmensas murallas de adobe rojo?
¿la que sólo tiene hombres en las terrazas de sus cafés?
¿la de los dulces apilados y las comidas especiadas?
¿la de los vergeles tras las tapias?
¿la de los jóvenes que te miran y dicen “ça va?”
¿la de las motocicletas que hay que sortear para cruzar las calles?
¿la de las calesas para turistas y los camellos para hacerse una fotografía?
¿la de la inmensa plaza Djamâa El Fna, abarrotada de diversas gentes?
¿la que no permite a los infieles visitar sus mezquitas?
¿la de los zocos de enrevesadas calles e infinitos productos?
¿la de las noches frescas y sosegadas y los días calientes y bulliciosos?
¿la que cuida y protege sus palmeras, hasta cuando levanta un muro?
¿la de las carpas doradas, que llenan a rebosar el estanque de la Menara?
¿la que escucha la voz de sus muecines cinco veces al día?
¿la de las bellas mujeres, de caras blanquísimas, vestidas con sus túnicas?
¿la de las fuentes en que juegan niños y las torres de El Badi en que anidan cigüeñas?
¿la que huele a jazmín junto a sus muros y a boñiga en su asfalto?
¿la del cielo casi blanco y los edificios color salmón?
¿la de las grandes puertas y, junto a ellas, los cementerios?
¿la de los gatos enmascarados que recorren por la noche sus murallas?
¿la de los vendedores que te llaman y te tocan?
¿la del té a la menta y el regateo?
¿la que llenaba con multitudes sus jardines al atardecer?
¿la que acogió nuestros pasos y nuestro amor?

Sí, la recuerdo.

Pedro Casas Serra (06-09-2000)

lunes, 6 de enero de 2014

Al niño que huele envelesado una flor

Al niño que huele embelesado una flor
le queda la luz entre las hojas de los árboles,
el eco de una voz llamándole papá,
el tacto de una mano que pierde fuerza,
el gusto por tocar pieles y oler perfumes,
el abrazo de la toalla de baño que lo seca,
unas palabras que le llegan inesperadamente,
el balanceo de las olas del mar,
el sabor de las cerezas frías en verano,
la entrega de unos ojos sobre sus rodillas,
la canción del agua contra las piedras del río,
la sonrisa que le ayuda a salvar obstáculos,
la conversación frente al paisaje que se desvanece,
el sol tras los párpados, fundiéndole con la arena,
unos caminos mojados por la lluvia,
el sudor que produce el orgullo de alcanzar la cima,
la noche de dolor que le apuñala el corazón,
la cabeza que golpea las paredes con desesperación,
la foto del niño que huele embelesado una flor.

Pedro Casas Serra (05-09-2000)

domingo, 5 de enero de 2014

El tren

Día claro, sin nubes,
y yo en un tren hacia Vilafranca,
consciente de que mi enfermedad me engaña
y sin embargo repetidamente confundido.
¡Cuántas cosas no he hecho!
¡Cuántas personas no he conocido por un temor injustificado!
¡Cuántas he rechazado por un motivo baladí!
¡El tren conoce su camino mucho mejor que yo!
Enfermedad que crea desconfianza:
“Quieren fastidiarme.” “No me entienden.”
“¿Soy objetivo?” “¿Podré acabarlo?”
Paso por estaciones casi vacías
-en estas fechas, por esta línea,
no viaja casi nadie.
Pero la soledad no me molesta,
la gente siempre obliga a algo,
hablar, reír... exige un esfuerzo
que hoy no estoy dispuesto a hacer.
La mirada se extiende
y el paisaje pasa como una película.
¡Cuántas imágenes! ¡Cuántos colores!
¡Cuántas luces me llenan interiormente!
Necesito la luz, el aire,
creo que moriría si perdiera la vista.
Después el tacto, pero
más que el que produce tocar
el que produce que te toquen:
el sol, unas manos que te acarician...
El habla, depende de los días, las personas.
El olfato -ese desconocido.
El oído es el menos necesario,
casi todos los sonidos son molestos:
el traqueteo del tren,
las voces agudas de dos mujeres que hablan.
Me comunican más los árboles -pinos-
la tierra rojiza, el cielo azul,
los matorrales, las cañas junto a la vía,
el río que atravieso.
Me llenan mucho más
y me acompañan
mucho más que las palabras:
las que anuncian las estaciones
-siempre estridentes, resonantes-
las de las dos mujeres que ahora bajan
-las personas son más agradables cuando callan
o hablan bajo, modulan,
sonríen mejor que ríen,
hay pocas risas amables, naturales.
Ahora vamos más aprisa,
lo pequeño apenas se fija en la retina,
sólo quedan las formas más grandes:
el bosque, el viñedo, las colinas, el talud,
la carretera que atravesamos...
Y otra parada, Gelida.
¡Para qué correr tanto si enseguida se para!
Me gustaría pintar este paisaje,
describirlo con un lápiz,
tan natural, todo vida,
con sus mil colores y sus mil formas,
sus mil olores, sensaciones al tacto,
sonidos apenas perceptibles.
Integrarme en la naturaleza
-me siento parte de ella-
más animal que racional.
Me gusta más ser animal:
en pleno bosque, revolcarme en la tierra,
acariciar las hojas,
ver el cielo a su trasluz.
La civilización me incomoda:
la velocidad, el estruendo,
la masificación, los malos olores,
la polución, los espacios limitados,
su gris sucio, la dureza del cemento,
los prefabricados, la música enlatada.
En el campo, en la playa,
mi mente se abre, se expande,
se desatasca, se desentumece, sale afuera,
llamada por el sol, el aire
-mil veces más matizado que la luz eléctrica,
mil veces más saludable que el aire acondicionado-
la tierra, las copas de los árboles
-mil veces más amplia que cualquier piso,
mil veces más altas que cualquier techo-
la tibieza del sol, el sonido del campo
-mil veces más abrigado que cualquier vestido,
mil veces más grato que cualquier música-
y con mis piernas, mis brazos
-mil veces más resistentes que cualquier vehículo,
mil veces mas aptos que cualquier instrumento-
recorrer un paisaje, un espacio
-mil veces más pintoresco que cualquier habitación,
mil veces mayor que cualquier frontera-
para llegar hasta otro animal
como yo
que con su forma, su luz, sus gestos,
su olor, su expresión, su movimiento
me atrae
-mil veces más que cualquier objeto,
mil veces más que cualquier monumento-
para abrazarlo
como si fuera un árbol, el sol, el mar, el viento.

Pedro Casas Serra (09-08-2000)

sábado, 4 de enero de 2014

Canción de cuna del duende de la fuente

Niña, no bebas, no,
no bebas de la fuente de la dehesa,
que en su interior un duende, de alma traviesa,
al beber de su caño, te tiene presa.

Niña, más vale, sí,
más vale de la charca el agua espesa,
que la clara del caño de la dehesa,
que es su clara apariencia, falsa promesa.

Niña, tu madre atiende,
tu madre que a sus brazos te acuna y besa,
que nueve meses hace, de ardor posesa,
fresca bebió del agua del dulce caño de la dehesa.

Pedro Casas Serra (26-07-2000)

viernes, 3 de enero de 2014

La paloma blanca

A Celia Pastor

¡Celia, no quiero que vuele esa paloma blanca!
¡Celia, no le abras la puerta!
¡Celia, no te vayas!

                                   PedRo:
                                      NO temas,
             esto no es tan  maLo
                                      cOmo yo pensaba.
               Ya no siento ese Dolor
                                  que No me abandonaba,
  puedo moverme otra vez lIgera.
                              Sé que Sufrís por mí.
                  No debéis haceRlo,
                                    estOy bien.
                  A mí también  Me preocupaba dejaros solos.
        Pero confío en vuestrA fortaleza
                                        Y en que,
                                  de  Algo os habrá servido,
                                        Haberme conocido.
¡Os deseo tanta felicidad cOmo vosotros a mí!
                                      UN beso.

Pedro Casas Serra (20-07-2000)

jueves, 2 de enero de 2014

Ulises, ¿qué temes?

Sé que hace tiempo que no duermes
oteando sin cesar el horizonte,
pero Ulises, ¿qué temes?,
no eres tú quien ha creado Ítaca
sino Ítaca quien te ha creado a ti.
Son los bosques de Ítaca los que te mecen,
en sus brazos te acogen cuando te despiertas,
con sus ramas te protegen en las tormentas.
Son los rebaños de Ítaca los que te abrigan,
te dan calor por las noches,
al sonido de sus esquilas te adormeces.
En los ojos de tus compañeros, se refleja el cielo de Ítaca,
en sus palabras, en sus gestos, en sus cuerpos,
se descubren sus gentes:
esos valles de Ítaca, sus vientres,
esas colinas, sus rodillas,
esos ríos, sus piernas,
esas playas, sus pies.
Ulises: No temas,
Ítaca no te abandonará jamás.

Y cuando deje de soplar el viento
y la niebla te impida ver el sol,
empuña con fuerza el timón,
que tus compañeros se agarren a los remos
que es a Ítaca a quien tenéis entre los brazos
que os guía y os conduce hasta ella.

Pedro Casas Serra (21-01-2000)