sábado, 28 de septiembre de 2013

El sueño

Esa imagen borrosa, producto
del deseo, que sale por la noche
y se esconde en el alba, ficción
de realidades, de andar elástico
y sonrisa franca, ojos profundos
y ceñido talle, cuerpo armonioso...
¿Cuánto amor no guarda esa mirada
aún por descubrir en algún sitio?
En ese instante vago, perdido
entre dos mundos, fantástico el primero,
real el último, junto a esa imagen
de contornos rudos, surgen recuerdos
de caricias suaves, de pechos
abarcados por manos como cuencos,
pieles finas, formas redondeadas,
cinturas que estrujé y sexos húmedos
por donde penetré y descargué
con furia. Entonces, acaricio
mi miembro con amor de mujer
y mano de hombre. Lo tengo mal:
querido de mujer, amante de hombre.

Pedro Casas Serra (27-05-1992)

viernes, 27 de septiembre de 2013

La caja de Pandora

¡Si mi memoria fuera
como una habitación
y alejarme de ella!

No es así. Mis bolsillos,
repletos de recuerdos,
me lastran con su peso.

¿Cómo huir del pasado,
su poso de rencores,
su azucarillo de ansias?

Aceptarlo, si a imagen
divina fui creado,
con el tiempo he menguado.

Dejadme abrir ahora
la caja de Pandora
para ver que contiene.

Pedro Casas Serra (20-05-1992)

jueves, 26 de septiembre de 2013

Como si fuera ciego y sordomudo

Déjame poseerte sin palabras, sin mirarte,
como si fuera ciego y sordomudo. Olerte
y recorrerte con las manos siguiendo tu contorno
desde los pies hasta la cabeza. Acercarme,
unir mi cuerpo al tuyo, mi piel contra la tuya,
lentamente. Soplarte suavemente en las mejillas,
los pezones y también en la planta de los pies.
Reseguir con la lengua la curva de tu cuello,
la linea de tus cejas, meterla en tus orejas
y en tu ombligo. Hundir la nariz en tu vientre,
mordisquear tu cintura y el vello de tu pubis.
Acariciar tu clítoris rítmicamente y entretanto
besarte, recorriendo tu lengua, tu boca,
tus dientes. Déjame penetrarte despacio
y atraerte hacia mí con mis brazos
en un fuerte abrazo. Cabalgaremos juntos
formando un todo único y mezclaremos
nuestros cuerpos y nuestros olores.
Entrecruzados, seremos como un ser
mitológico de dos cabezas y cuatro brazos.
Y todo estallará al descargar yo dentro de tí
y una corriente eléctrica nos recorrerá
y nos fundirá. Luego, como niños saciados,
nuestros miembros y manos quedarán
relajados. Más tarde nos dormiremos plácidamente.

Pedro Casas Serra (15-05-1992)

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Adiós

Por el caliente camino
polvoriento y pedregoso,
el caballo cabecea
y pasa al paso,
rueda la rueda
del carro cacharro,
detrás, despacio,
camina el can,
el gitano gira
su cabeza calva
y mueve la mano
diciendo adiós.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

lunes, 23 de septiembre de 2013

Coplas

Canta el jilguero,
de la rosa el capullo
ya ha abierto entero.

Me dices que la niña
va de paseo,
corro a vestirme
para no estar feo.

Junto al estanque un niño
se encuentra echado,
y a un barquito de vela,
haciendo olas,
ha mareado.

Sujeto a una cadena
tira el perrito,
y el viejo que lo lleva
va despacito.

No se por qué tu madre
te hace coletas,
como siempre te mueves
no se están quietas.

Grises los lunes,
amarillos los martes,
los miércoles son verdes,
los jueves rojos,
violetas los viernes
y los sábados y domingos son
del color de tus ojos.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

jueves, 19 de septiembre de 2013

Cómo quiero yo que seas

Déjame creer que eres
como quiero yo que seas.

Que tus ojos se asemejan
a dos barcos en el mar
que al encontrar a los míos
amenazan naufragar.

Que tu boca es una fresa
acabada de coger
y la mía es una cesta
en que la quiero esconder.

Que tu pelo es semejante
a una red de pescar
en que se enredan mis manos
sin poderse liberar.

Que tus manos son la lluvia,
que al tardar tanto en llegar
es ansiada por mi cuerpo
agostado de esperar.

Que tu sonrisa es mirada
del sol a través del mar
que deshiela con su aliento
la escarcha de mi penar.

Que tus pechos son helados
que espero poder gustar
a lamiditas muy cortas
para hacerlos más durar.

Que tu cuerpo es como un molde
en el que espero encajar
y que una vez encajados
nada pueda liberar.

No me digas que no eres
como quiero yo que seas.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Quién soy?

Quizá llegó el momento de plantearme quién soy:
en mitad de la vida (cuarenta y cuatro años)
casado-separado-viudo-padre de un hijo
(lo que me ha deparado cinco años escasos
de amor afortunado, de intenso sufrimiento
bastantes más hasta hoy) tengo una profesión
llamada liberal (de ingresos inestables
y a veces muchos nervios) pasé por la pareja
y ando desparejado (salvo la compañía
de un can con el que voy) poco sociable (y menos
tras ciertas amistades) algo sentimental,
también soy educado, padezco depresiones
(lo que me ha producido muchísimos problemas,
cierta inseguridad y algún aislamiento)
poseo -he recobrado- la religiosidad
(consecuencia del miedo) mi pasado inmediato
me tiene muy marcado, inseguro el presente
y el futuro asustado. También soy Capricornio.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

martes, 17 de septiembre de 2013

Peor que Adán y que Caín

Peor que Adán expulsado del Paraíso soy yo,
porque él salió del Edén acompañado.
Peor que Caín marcado por su culpa soy yo,
porque a él no le impidió formar linaje.

Hundido en el Océano como la Atlántida,
mi paraíso desapareció de pronto sin dejar vestigio.
Limpia mi frente de cualquier señal,
la marca permanece indeleble en mi memoria.

Quizás porque nunca había sido antes tan feliz,
mi pérdida no cede con el paso de los días.
Quizás porque nunca había sufrido antes tanto,
mi culpa busca justificación a tanto daño.

Si realmente existió, fuera de mi imaginación,
el amor que me tenía preso en cuerpo y alma...
¿dónde se gestó, tan grande y arrasador,
el odio del que fui objeto hasta la aniquilación?

Porque no es buena la soledad -dicen-,
Dios puso la atracción a compartir la vida,
pero es una barrera infranqueable,
el miedo al pasado si fue malo.

Me atrae el amor: paraíso perdido.
Pero temo el odio: la marca de mi culpa.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

lunes, 16 de septiembre de 2013

La memoria

Permíteme adentrarme en el recuerdo,
refugio contra la monotonía del presente,
necesito pensar que fui feliz alguna vez
y una explosión de luz es la memoria.

Reconozco tu piel bajo los pinos
sobre la toalla roja de baño,
apenas palpo tu contorno y te hago cosquillas
y tu sola proximidad me electrifica.

Soy náufrago flotando a la deriva
-todo quedó hecho astillas-
y si pienso en mí antes,
pienso en otro.

Me entretengo en tu cuerpo adormecido
y lo recorro como peregrino,
exploro cada parte, cada trozo,
por pequeña que sea, por minúsculo.

No puedo expresarte tanto horror,
tal sensación de pérdida, de quedar tullido,
y tanta necesidad de contestar preguntas
que nadie ha formulado.

Tu cuerpo se despierta soñoliento
y es el mío el que recibe ahora
el agua de mayo de tus caricias
mientras empiezan a sonar palabras.

¿Soy yo aquel que añoro?
¿Mi vida fue otra vida?
¿Lo que no tengo, tuve?...
¿O sólo es un sueño en una pesadilla?

Palabras dulces,
expresiones en clave de enamorados
coronando momentos de intimidad,
ofrendas para nuestros cuerpos.

Recorro mi ciudad
como un autómata,
cumplo mis deberes
como un robot.

No dos cuerpos, un cuerpo
con cuatro brazos,
cuatro piernas
y dos corazones.

Y busco entre miles de rostros,
uno solo
que tenga interés,
pero... ¡es todo tan anodino!

Tan juntos, que parece
que tu lengua es la mía
y mi oreja la tuya.
Y ese dedo que se mueve... ¿de quién es?

Más mayor,
más feo,
mas desconfiado
y más solo cada día.

Tan vibrantes
como una cuerda tensa
hasta que explota el sol
entre los pinos.

Pedro Casas Serra (12-05-1992)

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mi jornada

Me despierto,
a veces son las siete, otras las seis,
pero de forma brusca, como al ruido de un gong.
Y mis pensamientos, aunque confusos,
no suelen ser agradables.
Leo en cama hasta las ocho, me levanto,
saludo a mi perra y me ducho.
Salgo a la calle, desayuno, llego al despacho,
dejo a mi perra y recojo el trabajo.
Voy a la compañía, al juzgado...
hasta la una en que vuelvo al despacho.
Luego a comer y a casa a hacer la siesta.
A las cuatro, otra vez al despacho,
-hasta las siete-, vuelvo a casa,
veo un rato la tele, salgo a cenar con mi perra,
vuelvo a casa, veo la tele
y me acuesto a las doce.

Lo que temo son los días de fiesta,
porque tengo que llenar las horas
y me cuestan más de pasar.

Pedro Casas Serra (11-05-1992)

sábado, 14 de septiembre de 2013

Estar enamorado

No me importa no tener dinero
ni ser un perdedor.
Me importa no estar enamorado.

No preciso tener un coche nuevo
ni un chalet en el campo.
Preciso estar enamorado.

No quisiera viajar a Miami
ni vestir como un dandi.
Quisiera estar enamorado.

Enamorado, sí,
para sentirme entero,
para reconocerme,
para apreciar la vida,
para saciarme,
para diferenciarme de mi sombra,
para apreciar matices y colores,
para sentirme alto y guapo
y rubio y de ojos azules
y listo y buena persona...
y enamorado.

Enamorado
para compartir
un lenguaje de gestos y miradas,
para forjar
proyectos de un instante,
escapadas sin necesidad de levantarse,
largas esperas de segundos breves
y breves segundos de largos encuentros,
y esa sensación de totalidad,
de estar completo,
que convierte la vida en un paseo
y cualquier época en primavera.

Pedro Casas Serra (11-05-1992)

viernes, 13 de septiembre de 2013

La ermita

A  Mn.  Jaume Armengol

Arriba en la colina,
al volver el camino
se levanta la ermita.
Pequeña de tamaño
y sólida de aspecto,
nos dice mucho más
de los que la erigieron
que cualquier documento:
gente humilde del campo,
de arraigadas costumbres
y laboriosidad,
que alzaron una casa
solariega a su dios.

Pedro Casas Serra (8-05-1992)

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Añoro la inocencia de la infancia...

Añoro la inocencia de la infancia,
cuando difícilmente te sientes culpable,
cuando no tienes que tomar decisiones graves,
cuando no te sientes fuertemente herido
ni tienes un pasado que te persigue con sus fantasmas.

Añoro la sencillez en el trato,
la mirada franca, el gesto abierto,
porque impera el recelo y una forma vacía de contenido,
porque el aspecto condena y el color también,
y la presunción se toma por conocimiento.

Quisiera ser más abierto
y tener más facilidad para relacionarme,
pero ya que las circunstancias me lo impiden
y me han conducido a la soledad,
quisiera al menos hallar la paz en ella.

Pedro Casas Serra (08-05-1992)

Quiero olvidarla...

Quiero olvidarla, no pensar más en ella,
porque nada entre nosotros es posible
y prolongarlo resulta doloroso.
¿Qué ha pasado?, ¿cómo
hemos llegado a esta situación?,
¿cómo se ha transformado en recelo,
casi en rencor,
lo que antes era entendimiento y armonía?
Han ocurrido cosas -la mayoría a mí-
que creo han influido mucho.
También mi enfermedad con episodios graves
-ella entonces se volcó en ayudarme.
Pero si su actitud hubiera sido de amistad,
tan sólo de amistad,
y si yo no hubiese atravesado fases contradictorias,
situaciones de angustia y de exaltación
que estimularon su propensión al exceso,
entonces creo que ahora
podríamos estar hablando
con la misma confianza de antes.

Pedro Casas Serra (05-05-1992)

martes, 10 de septiembre de 2013

Vuelvo la vista atrás...

Vuelvo la vista atrás y siento vergüenza
de algunas cosas que he hecho
y muchas más que no me he atrevido a hacer.

De los tiempos pasados no me queda
sino el recuerdo vago
de andar subido a una montaña rusa.

No es que esté más contento
de como soy ahora, sólo
 he triunfado enteramente en ganar años.

Una profesión que ejerzo, una hija que no veo,
una madre y unas hermanas fuertes
y unos pocos amigos demostrados.

También tengo despertares de angustia
y noches de soledad
que mitiga la televisión.

Lo que ya no tengo es ilusión,
aunque en eso
quizás sea demasiado exigente.

Pedro Casas Serra (30-04-1992)

lunes, 9 de septiembre de 2013

Suena en mi oído tu voz...

Suena en mi oído tu voz
como el aire entre los pinos,
como un silbido divino
rasgando el cielo veloz.

Y esa voz es tan callada,
tan queda, tan ocultada,
que sólo la entiendo yo;
unos la toman por viento,
otros por un pensamiento.

Pedro Casas Serra (11-1991)

domingo, 8 de septiembre de 2013

A mis compañeros del departamento de Psiquiatría del Hospital Clínico de Barcelona

Vivimos unos días y algunas esperanzas.
Hasta aquí hemos llegado de sitios muy dispares:
cambiamos impresiones, desahogamos angustias,
contamos confidencias. Podemos entendernos,
no en vano hemos tenido iguales experiencias
de dolor, de hospitales y de medicación.
Hemos sido apartados de nuestra vida activa
y nos hemos reunido a causa del azar.
Unos hemos llegado más enteros que otros,
pero todos bastante heridos y maltrechos.
Somos, entre nosotros, unos nuestro pasado,
otros nuestro presente, otros nuestro futuro.
Empleamos mucho tiempo en forjarnos proyectos,
que quizás puedan irse al traste el primer día.

Pedro Casas Serra (11-1991)

sábado, 7 de septiembre de 2013

El niño pequeño

Había una vez un niño
sentado sobre un sombrero,
y era tan pequeño el niño
y era tan grande el sombrero,
que las piernas le colgaban
sin que tocaran el suelo.

Pedro Casas Serra (11-1991)

viernes, 6 de septiembre de 2013

Como la mariposa...

Como la mariposa,
así el amor también muere
cuando se acerca demasiado
a la llama que lo inspira.

Pedro Casas Serra (11-1991)

jueves, 5 de septiembre de 2013

A Escarlata, por su cumpleaños

Escarlata: Nombre de terciopelo, voz de jilguero,
bonita entre las flores, radiante de colores.
Escarlata: ¿Es tuya la mar?,
¿las flores?, ¿los pájaros?, las árboles?, ¿la ciudad?
Danos a todos algo de tu felicidad
y que este día sea tan feliz como todos los demás.

Pedro Casas Serra (11-1991)

"La callecita desconocida. Poesia de Mario Quintana"

He publicado un libro de traducciones de poemas del poeta brasileño Mario Quintana:
"La callecita desconocida. Poesía de Mario Quintana"
Podéis bajároslo gratuitamente en


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Recuerdos

A veces, se cruzan
dos pájaros en el aire,
dos peces en el mar,
dos estrellas en el cielo.

Y una vez se alejan
poco queda ya
sino la sombra de un sueño
de un día tal vez soñado.

Pedro Casas Serra (11-1991)

martes, 3 de septiembre de 2013

Platero

¡Platero!, ¡Platerillo!, ¡Platerete!,
le decía Juan Ramón con voz muy queda,
y él le respondía
rebuznando suavemente.

En su alforja derecha
llevaba flores rojas
y en la izquierda azules,
en su cabeza un sombrero
y en el cuello cascabeles.

Calló la voz de Juan Ramón
pero resuenan aún de Platero los cascabeles.

Pedro Casas Serra (11-1991)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Paloma que vas volando...

Paloma que vas volando,
dime tú:
¿De qué color son los campos
sobre los que vas cruzando?
¿Cómo son los campanarios
de tantos pueblos y villas?
¿Balan aún por los senderos
las cabras y los corderos?
¿Toman las nubes la forma
de niños y riachuelos?

Paloma que vas volando:
¿Vale la pena volar?
¿Aún es azul el mar?
¿Aún arrullan, en primavera,
los palomos a tu vera?
¿Aún suben risas del campo?
¿Aún cruzan el cielo estrellas
en esas noches tan bellas?

Paloma que vas volando:
¿Vale la pena volar?

Pedro Casas Serra (11-1991)

domingo, 1 de septiembre de 2013

Instante

Ha llegado el tiempo
de tumbarse al sol,
de notar su calor
y de ver pasar las nubes.
Hay un fondo de trinos
que acompaña
y pasear es dulce en compañía.
Ayer llovió,
las calles están limpias
y la hierba es más verde.
Sentado en un banco,
veo pasar personas
y las hojas que arrastra el aire.
Las parejas se tumban en la hierba,
los niños juegan,
el tiempo pasa despacio,
y,
si fuera posible,
quisiera detenerlo para siempre.

Pedro Casas Serra (10-05-1991)