sábado, 31 de agosto de 2013

El niño viejo

A veces me salen al encuentro
personas que hace tiempo que no veo,
y las reconozco,
pero luego pienso
que por lógica no son ellas,
sino que son como eran ellas
hace veinte años.
Ante ésto me rebelo
porque para mí no he cambiado,
y sigo siendo el mismo
que lloraba de niño
si me dejaban solo.
Y cuando llegue a viejo
(o mejor, me vean como un viejo)
seguiré siendo ese niño
que no ha entendido nada
y que se sorprende
al no ver en el espejo reflejada
su cara rubicunda y mofletuda,
y que se siente triste
porque no encuentra
a su padre, a su madre, a sus hermanas,
a sus amigos, a sus amantes...
y si los ve,
sólo son otros que se les parecen,
como otros se parecerán a él
cuando él ya no se parezca a nadie.

Pedro Casas Serra (10-05-1991)

viernes, 30 de agosto de 2013

Dejo constancia

Es agradable tomar el sol
tumbado en el césped,
oyendo los pájaros
y oliendo las flores,
refugiarse a la sombra de un árbol,
refrescarse en un río,
bañarse en el mar...

Dejo constancia de ello
para las generaciones venideras,
cuando el sol no se pueda tomar,
ni haya césped,
ni pájaros, ni flores, ni árboles
y en los mares y ríos no podamos bañarnos:
encerrados en nuestras construcciones
con aire acondicionado y sol artificial,
miraremos películas futuristas
donde saldrán árboles,
flores, césped, pájaros, ríos, mares.

Pedro Casas Serra (07-05-1991)

jueves, 29 de agosto de 2013

Volver a empezar

No es posible volver a empezar
ni recorrer otra vez el camino,
todo ha cambiado
y los ojos no pueden recuperar
esa mirada clara que infunde la ilusión.

Eras descubridor,
caminabas con porte seguro,
sabías lo que eras, a donde ibas,
los nombres de las cosas
y el espacio que habías recorrido.

Luego, todo se hundió,
perdiste la inocencia que te hacía gustarte,
la que simplificaba todo
ahorrándote tiempo
y permitiéndote avanzar un paso tras de otro.

Todo es ahora más difícil
en que hay que volver a bautizar las cosas:
probar de nuevo el pan,
beber el agua, ensayar la sonrisa...
para luego quizás volver a utilizarlas.

La confianza es la base de la vida
y sobre ella avanzamos,
pero... ¿qué pasa
si hay que aprender de nuevo cada cosa
y aprendernos a nosotros mismos?

Al margen, es difícil ser feliz,
pero entrar cuesta mucho
cuando has salido medio muerto.
Porque no sabes que te llama
y que debes hacer.

Pedro Casas Serra (07-05-1991)

miércoles, 28 de agosto de 2013

La confusión

¡Qué molesto resulta que la gente me tome por mí!
Cierto que hay motivos de semblanza,
pero yo bien sé que soy muy diferente,
que no tengo ni punto de comparación.

¡Cuánto tiempo no pierdo en aclarar que yo no soy yo,
ese ser ruin, cobarde, miserable y mentiroso,
al que los demás confunden conmigo
tan fácilmente!

Por un instante se me ocurre
¡qué terrible sería que yo fuera yo,
y qué paciencia no habría de tener para aguantarme,
tan aburrido, soso, derrotado!

Pero enseguida salgo de mi error,
pues no deja de ser un disparate
en el que sólo pueden caer otros,
ésos que no me conocen tan bien como yo mismo.

Pedro Casas Serra (07-05-1991)

lunes, 26 de agosto de 2013

La vida en poesía

Soñaba que era rey que en trono estaba,
soñaba que era flor que al sol me abría,
soñaba que era alondra que cantaba,
soñaba que era anciano que moría.

Soñaba que un tronar me despertaba,
soñaba que un cantar me adormecía,
soñaba que quien sé aún me amaba,
soñaba que también yo lo quería.

Soñaba con un río en lejanía,
soñaba con la risa que sonaba,
soñaba con el prado en que yacía.

Soñaba con la estrella que caía,
soñaba con la ninfa que lloraba,
soñaba con la vida en poesía.

Pedro Casas Serra (07-05-1991)

domingo, 25 de agosto de 2013

El ratón-león

Érase una vez un ratón
que a veces se sentía león.
En esas ocasiones rugía
y daba zarpazos,
y todo el mundo le temía.

Érase una vez un león
que a veces se sentía ratón.
En esas ocasiones corría
y se escondía,
y todo el mundo le perseguía.

Y la cuestión era,
que el ratón que se sentía león
y el león que se sentía ratón
eran un mismo y único personaje.

Un día nuestro amigo se dijo:
para ser ratón soy demasiado grande
y para ser león demasiado pequeño.

Desde entonces,
dejó de sentirse ratón o león,
pero también dejó de saber lo que era.
(Más o menos, como todos nosotros)

Pedro Casas Serra (06-05-1991)

sábado, 24 de agosto de 2013

Vivir

Disfrutar del momento, ser consciente
de que quizás no se presente nunca más:
la caricia del sol, la sensación del aire golpeándote...
¡Estar vivo!, como la hierba o el insecto.
No saber el por qué ni el hasta cuando,
pero es dulce vivir este momento
porque está aquí, sin más,
y quizás no vuelva a presentarse.

Sorber la vida lentamente
como quien bebe la cicuta,
observarla como desde dentro de un buzón
y no entender gran cosa,
porque en su vértigo,
ríes cuando se ha ido el sol
y lloras cuando amanece.

Lo que más vale no tiene precio
y puedes recogerlo al paso,
pero no preguntes por ello
porque a su nombre huye,
cógelo (si lo encuentras) y ya está.

Pedro Casas Serra (06-05-1991)

jueves, 22 de agosto de 2013

El regalo

Entre tantas palabras y tanta información
-tanta que nos abruma:
los muertos... por millares,
la muerte... detallada al extremo,
la vida... siempre jóven, como de anuncio,
seguimos la estela de un cometa
que no vimos pasar
y que quizás no vuelva.

Pero la muerte no es distinta
porque no esté filmada
ni el amado lo es menos
porque sea viejo,
la muerte y el amor nos acompañan
como las piernas,
necesitamos de ambas para caminar.

Nacemos ricos de vida
que al vivir vamos gastando,
y la muerte no es
sino la constatación de que no nos queda nada.

Pedro Casas Serra (06-05-1991)

El circo

Esta noche he soñado con ella,
he soñado que abría la caravana
y me llamaba,
que su voz, inconfundible,
alegre me decía:
"Pedro, he venido
porque temía que te olvidaras
de las entradas
que compré para el circo".
He soñado que me despertaba
y que abría los ojos incrédulo,
que parpadeando la miraba
y que estaba allí,
con su expresión juguetona,
y que sus pezones oscuros me apuntaban.
Entonces, he soñado que soñaba...
y me he puesto a llorar.

Pedro Casas Serra (10-1990)

martes, 20 de agosto de 2013

Ámame

Si entenderme no puedo,
si a mi mismo me cuesta comprenderme...
¿cómo voy a decirte que te quiero
y esperar que me creas?

Si el agua, que acoge nuestros cuerpos y nos lava,
calmando nuestro ardor,
es la misma que hunde nuestros barcos;
si el aire, que aleja nuestras voces y nos seca,
oreando nuestros cuerpos,
es el mismo que abate nuestras casas;
si el fuego, que alumbra nuestros rostros y nos lame,
echando nuestro frío,
es el mismo que incendia nuestros bosques...

¿por qué yo,
que acojo, alejo y alumbro tus desdichas,
no puedo ser el mismo
que hunda, abata o incendie tus venturas?

Pedro Casas Serra (09-1990)

Tu voz

Durmiendo bajo la sombra
de parasoles de nudoso radio
-por almohada,
desvaídos aromas de hojas muertas-,
soñando el eco siseante del agua del arroyo
y un agitar de plumas
en cascada fugaz bajo las nubes.
De pronto... oigo tu voz:
lenta,
redonda,
mansamente alzándose en el centro de mi espera;
tu voz,
que surge desbordada de amor a lo pequeño y a lo escueto:
dulce canción a mi oído,
radiante marcha que levanta el día.

Pedro Casas Serra (09-1990)

lunes, 19 de agosto de 2013

El volcán

Era temprano, apenas
clareaba el día.
Bajé del coche e inicié el camino
que por su falda,
lleva al volcán de Santa Margarita.
Llegado arriba, vi la verde taza
y en su centro, la ermita.
Quise alcanzarla y la senda, girando,
me condujo hasta el cráter.
Allí, algo más lejos,
vi un saco de dormir
-estaba en medio del cráter del volcán
y en su interior
una pareja hacía el amor.
Me alejé para no turbar su acierto.

Pedro Casas Serra (09-1990)

domingo, 18 de agosto de 2013

El querer de Elena

Amar también es hablar con los perros, los pájaros,
los árboles y las flores;
seguir la luna, de nueva a llena,
y las hojas de los árboles el día en que se abren;
ir del mar a la fuente
y ser pez, caracol y concha de peregrino;
imitar al cuclillo,
para darle de comer luego en la mano
y levantar el primero la vista al ruido de las palomas;
convertir con caricias las flores
en el don más preciado
y hacer ramos de colores antes de que se abran;
distinguir al vencejo del “rat penat”
en el cielo de la ciudad
y a la hormiga negra de la roja que pica;
acoger en casa a la golondrina y a la araña,
y conocer la dirección de las aves migratorias
al descubrir sus cadenas en el cielo.

Amar es mucho más que todo eso junto,
pero es menos
que quererme como tú me quieres.

Pedro Casas Serra (09-1990)

sábado, 17 de agosto de 2013

Delirio

¡Los perros! Probarán primero con ellos. Daira no, antes la mato, la tiro bajo un coche, la despeño, la suelto como al del camping...
El camping, la casa, el perro, el susto, el miedo, el terror, la angustia, la paz... Y después la muerte, la vida, el amor... ¿Amor? ¿No es un sueño del psiquiátrico?
La Rosa, les llàgrimes de l'Hortensia, els silencis d'en Francesc, els vestits (primer blanc, després vermell) de les infermeres en cap...
Què he de fer? Escribe, pero no a nosotros que estamos demasiado lejos... con los locos.
Are you americans boys of President George Busch? Kennedy is dead. You tomorrow, in a nuclear explosion.
¡Llevadme al Líbano, a Ammán, a Damasco, a El Cairo, a Bagdad! Si sois hermanos, ¡por qué jugáis con el petróleo y con las vidas?
La doctora... ¿Cómo se llama? ¿Qué hago? ¿Firmo? ¿Cuándo saldré? ¿Cómo llamar sin monedas? ¿Y fumar? ¡Dormir sin tener con quien hablar!
Sus risas entrecortadas, sus espasmos, su ensuciarse encima, la que sólo mira, la que no oye, el payés, la sirena,el kuwaití-iraquí.
L'altre només entén rús: No, no me llevéis a Petrogrado, porque la guerra va a estallar mientras yo duermo a causa de los somníferos... No hay tiempo.
¿Quién me oirá? Sólo tú en el momento justo, ¿me quieres? Las mujeres y los niños primero... Yo el último. Escarlata no, ¡cuídamela!
"Encantados de serviros, gracias" dice la máquina de tabaco.

Pedro Casas Serra (08-1990)

jueves, 15 de agosto de 2013

Carta a mi hija Escarlata

Quererte a tí no es nada fácil, ¿sabes?,
hay que elegir la forma de ayudarte
y de lejos, resulta muy difícil.

Me alegra tu alegría, verte llena
de intereses, de amigos, de ilusiones...
que te sientas a gusto en tu colegio.

Tú diviértete mucho, que hace falta
que ahora, de pequeña, seas muy niña,
para que de mayor seas muy mujer.

Aprende con pasión todas las cosas,
pues saberlas, te hará hacerlas bien,
y hacerlas bien te hará sentir contenta.

Observa a fondo plantas y animales:
llegaron mucho antes que nosotros,
que sólo los copiamos y hasta mal.

Piensa bien de la gente en un principio,
pues no conocerás gente estupenda
si no empiezas pensando bien de ella.

En el mundo hay de todo: feos y guapos,
pobres y ricos, vagos y currantes,
tontos y listos, tramposos y honrados...

Pero no todos los ricos son guapos,
ni los pobres tontos, ni los listos vagos,
ni todos los currantes son honrados.

Por eso tú fíjate bien en todos,
que todos tienen algo que enseñarte
si tú no dejas de fijarte bien.

Defiende a los pequeños de los grandes
procurando que a ti no te hagan daño
para así resultar más eficaz.

Sólo digas mentiras cuando puedan
evitar que alguien sufra, ten en cuenta
que no siempre callar es ser hipócrita.

Pero habla de creerlo necesario,
aunque piensa bien antes lo que dices
y también lo que pueda suceder.

Si hacen algo que te gusta, dilo,
pues si tanto te gusta lo que hacen,
también te gustarán quienes lo hacen.

Lo que hagas por otro, haz porque quieres,
recíbelo de él porque te quiere,
no lo hagas si deja de quererte.

El dinero no sirve para todo,
lo mejor de la vida no está en venta
ni las buenas personas tienen precio.

Espera cada día ilusionada,
y piensa que si algo sale mal,
con el tiempo se solucionará.

Sólo morir no tiene solución,
aunque tampoco eso es un problema,
es sólo la otra cara de la vida.

Cinco sentidos dicen que tenemos,
sin contar que tenemos pensamiento
que es el producto de la inteligencia.

Piensa al sentir, observa lo que ves,
aspira, saborea, palpa, escucha...
y así te sentirás mucho más viva.

Hay días que podrás pensar mejor,
hoy yo puedo pensar bastante bien,
ayer en cambio me dolía el alma.

Pedro Casas Serra (1989)

A la vez destructor y destruido

Viví primero para encontrarte,
luego viví para quererte,
mas tarde para olvidarte,
y ahora que has muerto... ¿para qué he de vivir?

Sin verme reflejado en otros ojos,
sin que a nadie angustie mi tardanza,
¿quién soy?, ¿a dónde voy?
¡Sin compartirlo, qué poco vale todo!

Eran tus besos los que me daban cuerpo
y tus ojos la forma,
tus palabras me vestían,
tu alegría bombeaba mi sangre...

Ahora, sin cuerpo ni alma, confundido,
a la vez destructor y destruido,
a mitad de camino entre dos nadas...
¿puede darme alguien lo que yo deseo?

¿O debo conformarme con ir tirando,
y, ya que no feliz, mostrarme digno,
serenamente pasar lo que me quede
y pensar en los otros que comienzan?

Pedro Casa Serra (1989)

miércoles, 14 de agosto de 2013

El velero

¡No te engañé! Te dije que lo nuestro
sería como embarcar en un velero,
que enfilando alta mar,
deja la costa cada vez más lejos,
y que, iniciado el viaje,
abandonarlo resulta muy difícil.

No sé si me creíste. Vivías un momento
de tantas ilusiones, de pasión tan grande,
que tal vez no me oíste,
no quisite escucharme,
o bien pensaste
que era tan sólo imagen de poeta.

Levamos anclas. ¡Y fueron unos años
tan felices, sin que una nube
ensombreciera el plateado espejo!
¡Vivimos tantas sensaciones!, ¡cruzamos tantos horizontes!,
¡fondeamos en amores tan profundos
que el mar inmenso no pudo contenerlos!

Pero llegó la tempestad. Silbaba el viento,
el velero crujía
zarandeado por los elementos,
y cuando todo parecía perdido
y el barco zozobrar,
presa del pánico saltaste por la borda.

La calma regresó, el maltrecho velero
siguió su rumbo,
pero ya no eran dos sus tripulantes,
y el que quedaba
sintió la soledad del holandes errante
y que parte de él mismo...
flotaba a la deriva entre las aguas.

Pedro Casas Serra (1988)

martes, 13 de agosto de 2013

El río

Déjame ser como un río
de los que nacen cantando,
de los que oradan las rocas,
de los que parten los valles,
de los que besan los árboles:
como un río.

Déjame ser como un río
sin controlar mis venidas
ni aprovechar mi corriente,
sin secar mi caudal firme
ni desviar mi curso incierto:
como un río.

Déjame ser como un río
y dejaré que te bañes
en mis hoyos más profundos,
que sacies tu sed conmigo,
que te acuestes en mi orilla:
como un río.

Déjame ser como un río,
como un río vierte su agua
hasta morir en el mar.

Pedro Casas Serra (1987)

lunes, 12 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXX", de Salvador Espriu

XXX

L'aire resplendent
arrela en el plany.
Ales de la sang
drecen a claror.
De la llum a la fosca,
de la nit a la neu,
sofrença, camí,
paraules, destí,
per la terra, per l'aigua,
pel foc i pel vent.

Salvo el meu maligne
nombre en la unitat.
Enllà de contraris
veig identitat.
Sol, sense missatge,
deslliurat del pes
del temps, d'esperances,
dels morts,
dels records,
dic en el silenci
el nom del no-res.

Salvador Espriu


XXX

El aire resplandeciente
arraiga en el llanto.
Alas de la sangre
se levantan a la claridad.
De la luz a la oscuridad,
de la noche a la nieve,
sufrimiento, camino,
palabras, destino,
por la tierra, por el agua,
por el fuego y por el viento.

Salvo mi maligno
número en la unidad.
Por encima de contrarios
veo identidad.
Solo, sin mensaje,
liberado del peso
del tiempo, de esperanzas,
de los muertos,
de los recuerdos,
digo en el silencio
el nombre de la nada.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)


B., 18 març-11 abril 1955
B., 18 marzo-11 abril 1956

domingo, 11 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXIX", de Salvador Espriu

XXIX

Ja salvat en la neu
alta de les muntanyes,
al cim més allunyat
he dit paraules blanques.

Amb llavis plens de sang
dic glaçades paraules,
la clara solitud
de la meva ànima.

Em fan llargs comiats
branques molt enlairades.
Damunt l'últim avet,
primer domini d'ales.

Em sento despullat
de record i esperança.
Només cançons de neu
podran acompanyar-me.

Salvador Espriu


XXIX

Ya salvado en la nieve
alta de las montañas,
a la cumbre más alejada
he dicho palabras blancas.

Con labios llenos de sangre
digo heladas palabras,
la clara soledad
de mi alma.

Me hacen largas despedidas
ramas muy elevadas.
Sobre el último abeto,
primer dominio de alas.

Me siento desnudado
de recuerdo y esperanza.
Sólo canciones de nieve
podrán acompañarme.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

sábado, 10 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXVIII", de Salvador Espriu

XXVIII

Prínceps centaures,
per les escales
ascensionals del somni,
salvats els cims,
on l'esclatant
triomf del groc
ja dóna senyoria
a la blancor,
se m'emporten.

Els savis ulls
em deixen sol,
molt lluny del bosc,
lluny de l'adéu
de l'últim arbre.

Suprema neu,
l'oblit.
I jo, tot sol,
complit
destí,
només amb mi
i amb l'àguila.

Salvador Espriu


XXVIII

Príncipes centauros,
por las escaleras
ascendentes del sueño,
salvadas las cumbres,
donde el brillante
triunfo del amarillo
ya da señorío
a la blancura,
se me llevan.

Los sabios ojos
me dejan solo,
muy lejos del bosque,
lejos del adiós
del último árbol.

Suprema nieve,
el olvido.
Y yo, a solas,
cumplido
destino,
sólo conmigo
y con el águila.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 9 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXVII", de Salvador Espriu

XXVII

Quan ja sigui feliç
somni de prades altes,
cavalls s'arboraran
saludant-me.

Cel dels cavalls. Venien
enllà de galopades
victòries, per clarins
obeïts de batalla.

Pasturen llibertat,
herbes de sol, les albes,
les tardes sense nit,
tota la llum guanyada.

Per cavalcats camins
ambladors de tornada
en pau m'acolliran
savis ulls de centaures.

Salvador Espriu


XXVII
Cuando ya sea feliz
sueño de praderas altas,
caballos se encabritarán
saludándome.

Cielo de los caballos. Venían
más allá de galopadas
victorias, por clarines
obedecidos de batalla.

Pacen libertad,
hierbas de sol, los amaneceres,
las tardes sin noche,
toda la luz ganada.

Por cabalgados caminos
ambladores de vuelta
en paz me acogerán
sabios ojos de centauros.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 8 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXVI", de Salvador Espriu

XXVI

He deixat endarrera el sorral i la barca,
i la mar grunyia molt apagadament a la meva esquena,
allunyat gos foll d'un antic malson.
Camino amb esforç muntanyes amunt
i avanço per rengles i rengles de flames,
alimares de benvinguda de la nit.
Sento enllà una remor que s'atansa,
lliure galop de cavalls a les prades altes
que veig verdejar passats els límits del darrer bosc.
Perquè ja és de dia.
M'arriba de sobte la claror d'aquest nou dia
que esdevindrà plenitud del meu somni feliç.

Salvador Espriu


XXVI

He dejado atrás el arenal y la barca,
y la mar gruñía muy apagadamente a mi espalda,
alejado perro rabioso de una antigua pesadilla.
Ando con esfuerzo montaña arriba
y avanzo por hileras e hileras de llamas,
luminarias de bienvenida de la noche.
Siento lejano un rumor que se acerca,
libre galope de caballos en las praderas altas
que veo verdear pasados los límites del último bosque.
Porque ya es de día.
Me llega de repente la claridad de este nuevo día
que se volverá plenitud de mi sueño feliz.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 7 de agosto de 2013

"Final de laberint. Poema XXV", de Salvador Espriu

XXV

I guanyo la riba de la nit,
el repòs del sorral que sabia la barca.
S'encenen focs de benvinguda
a la muntanya. Més enlaire,
una a una, les estrelles,
els ulls que amorten avui l'antiga por.
I m'encamino en solitud cap a la font llunyana,
a les prades altes de la serenor del somni,
i s'obrirà lentament, per acollir-me,
el clos indret on jo seré per sempre
amb la meva pau.

Salvador Espriu


XXV

Y alcanzo la orilla de la noche,
el reposo del arenal que conocía la barca.
Se encienden fuegos de bienvenida
en la montaña. Más arriba,
una a una, las estrellas,
los ojos que amortiguan hoy el antiguo miedo.
Y me encamino en soledad hacia la fuente lejana,
a las praderas altas de la serenidad del sueño,
y se abrirá lentamente, para acogerme,
el cerrado lugar donde yo estaré por siempre
con mi paz.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 6 de agosto de 2013

"Final de laberint. Poema XXIV", de Salvador Espriu

XXIV

Les campanes obrien
de matinada
camins a la mar.

Però la força
d'aquell corrent
del fons
contrariava
la proa de la barca.

El vent s'adorm
en llençols d'aigua.
Caigudes veles fan
molt allunyada platja.

Ja s'apagava el toc
per l'ampla tarda.
Les portes de la llum
se'm tanquen.

Salvador Espriu


XXIV

Las campanas abrían
de madrugada
caminos a la mar.

Pero la fuerza
de aquella corriente
del fondo
contrariaba
la proa de la barca.

El viento se duerme
en sábanas de agua.
Caídas velas hacen
muy alejada playa.

Ya se apagaba el tañido
por la ancha tarde.
Las puertas de la luz
se me cierran.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 5 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXIII", de Salvador Espriu

XXIII

Un altre toc entenia el navegant en perduda mar,
un ample so de festa per camins esglesiers,
com invitant-lo al prec senyorial,
als mots que cridarà la seva gran fatiga.
Però les ones rondinen al seu entorn,
el voltaven ullals del ca enfollit de l'aigua.
Sabia llunyans el repòs i la riba
i s'atarda molt en els perills del viatge.
Car sentia por del nom del no-res
i emplena el seu buit de tristos mancaments.
Per qui ha temut de passar a la fosca claror,
diuen les campanes paraules de mort.

Salvador Espriu


XXIII

Otro tañido oía el navegante en perdida mar,
un ancho sonido de fiesta por caminos de iglesia,
como invitándolo al ruego señorial,
a las palabras que gritará su gran fatiga.
Pero las olas refunfuñan en su entorno,
lo cercaban colmillos del can enloquecido del agua.
Sabía lejanos el reposo y la orilla
y se retrasa mucho en los peligros del viaje.
Puesto que sentía miedo del nombre de la nada
y llena su vacío de tristes faltas.
Por quien ha temido pasar a la oscura claridad,
dicen las campanas palabras de muerte.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

domingo, 4 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXII", de Salvador Espriu

XXII

-Recorda't de nosaltres,
per sempre allunyats de la llum de la barca,
privats del camins del mar i de les ales.
Amb la terra esperàvem la pluja rara,
la set demanava una almoina clara.
La pluja venia i ens era contrària,
ens tancava enllà d'altes reixes d'aigua,
apagava el clam d'ombres ja penades.
Però amb els teus ulls nosaltres ploràvem
i ens fèiem arrel, l'arrel més amarga
d'aquest vell dolor d'amagades llàgrimes.
Plorem dintre teu, dins de les paraules,
en cada una de les teves paraules,
perquè ens recordis avui encara.

-El meu temps estrany el dol esborrava.
Molt a poc a poc la llosa va caure:
ni amb el vostre plany no podreu alçar-la.

-Moríem en tu o has mort amb nosaltres?
Ets aquí també, ja cançó acabada?
Si per tu sentim com el toc s'enlaira,
que fosc han sonat les fosques campanes!

Salvador Espriu


XXII

-Acuérdate de nosotros,
por siempre alejados de la luz de la barca,
privados de los caminos del mar y de las alas.
Con la tierra esperábamos la lluvia rara,
la sed pedía una limosna clara.
La lluvia venía y nos era contraria,
nos encerraba tras altas rejas de agua,
apagaba el clamor de sombras ya penadas.
Pero con tus ojos nosotros llorábamos
y nos hacíamos raíz, la raíz más amarga
de este viejo dolor de escondidas lágrimas.
Lloramos en tu interior, dentro de las palabras,
en cada una de tus palabras,
para que nos recuerdes hoy todavía.

-Mi tiempo extraño el luto borraba.
Muy despacio la losa cayó:
ni con vuestro llanto podréis alzarla.

-¿Moríamos en ti o has muerto con nosotros?
¿Estás aquí también, ya canción acabada?
Si por ti oímos como el tañido se eleva,
¡qué oscuramente han sonado las oscuras campanas!

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

sábado, 3 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XXI", de Salvador Espriu

XXI

Abelles. Tot l'eixam
tancava dintre l'arna.
És el fonell del buc
de pedra molt pesada.

La terra del bancal
la son dels bous llaurava.
Espona has de bastir
de pedra perdurable.

Amb sang he volgut fer
una cançó de marbre.
I l'esborra la pluja,
paraula per paraula.

La llosa de l'oblit
a poc a poc va caure.
Ni el llarg plorar dels morts
mai més no podrà alçar-la.

Salvador Espriu


XXI

Abejas. Todo el enjambre
encerraba dentro de la colmena.
Es la tapa de la colmena
de piedra muy pesada.

La tierra del bancal
el sueño de los bueyes labraba.
Margen tienes que construir
de piedra perdurable.

Con sangre he querido hacer
una canción de mármol.
Y la borra la lluvia,
palabra a palabra.

La losa del olvido
despacio cayó.
Ni el largo llorar de los muertos
podrá jamás levantarla.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 2 de agosto de 2013

"Final del laberint. Poema XX", de Salvador Espriu

XX

I després el silenci
que sento, fràgil,
pell de tambor
percudit per la pluja.
Unes mans
molt suaus
davallavan la morta
cançó,
ninot penjat,
dels llavis de la follia
i la duien piadosament
al repòs de la llum.
Era portada en ales de paraules,
paraules mai no dites,
abelles resplendents.
I jo les seguia
fins al jardí llunyà,
i faig entrar l'eixam
endins de l'oblit,
i fonello ja per sempre el rusc.

Salvador Espriu


XX

Y después el silencio
que siento, frágil,
piel de tambor
percutido por la lluvia.
Unas manos
muy suaves
bajaban la muerta
canción,
muñeco ahorcado,
de los labios de la locura
y la llevaban piadosamente
al reposo de la luz.
Era traída en alas de palabras,
palabras nunca dichas,
abejas resplandecientes.
Y yo las seguía
hasta el jardín lejano,
y hago entrar el enjambre
dentro del olvido,
y cierro para siempre la colmena.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 1 de agosto de 2013

"Final de laberint. Poema XIX", de Salvador Espriu

XIX

Diré del vell foc i de l'aigua.
Si crema molt la neu,
glaçava més la flama.

Diré de l'espasa i de l'aigua.
Si m'ha ferit la font,
em guarirà l'espasa.

Diré de l'ocell i de l'aigua.
Si llum de cims al riu,
fosca de terra l'ala.

Diré de la rosa i de l'aigua:
la mort de la mar fa
la flor més perdurable.

Diré dels meus ulls i de l'aigua.
Si tot ho mira el llac,
jo tinc les nines blanques.

Dic la pluja, la pluja, la pluja clara
i el plor de l'endinsat
sense retorn de l'aigua.
Dic el nom del no-res
enllà del fons de l'aigua.

Salvador Espriu


XIX

Diré del viejo fuego y del agua.
Si quema mucho la nieve,
helaba más la llama.

Diré de la espada y del agua.
Si me ha herido la fuente,
me curará la espada.

Diré del pájaro y del agua.
Si luz de cumbres en el río,
oscura de tierra el ala.

Diré de la rosa y del agua:
la muerte de la mar hace
la flor más perdurable.

Diré de mis ojos y del agua.
Si todo lo mira el lago,
yo tengo las pupilas blancas.

Digo la lluvia, la lluvia, la lluvia clara
y el llanto del adentrado
sin regreso del agua.
Digo el nombre de la nada
más allá del fondo del agua.

Salvador Espriu
(Versión de Pedro Casas Serra)