domingo, 30 de septiembre de 2012

"Avocinha Garoa vai cantando..." de Mario Quintana


Avocinha Garoa vai cantando
Suas lindas histórias, à lareira.
"Era uma vez... Um dia... Eis senão quando..."
Até parece que a cidade inteira

Sob a garoa adormeceu sonhando...
Nisto, um rumor de rodas em carreira...
Clarins, ao longe... (É o Rei que anda buscando
O pezinho da Gata Borralheira1)

Cerro os olhos, a tarde cai, macia...
Aberto em meio, o livro inda não lido
Inutilmente sobre os joelhos pousa...

E a chuva um'outra história principia,
Para embalar meu coração dorido
Que etá pensando, sempre, em outra cousa...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


La vecina Llovizna va cantando...

La vecina Llovizna va cantando
Sus bonitas historias, en la hoguera.
"Era una vez... Un día... De repente..."
Parece que hasta la ciudad entera

Bajo la lluvia se durmió soñando...
Pronto, un rumor de ruedas de carruaje...
Clarines... (¡Es el Rey que anda buscando
El piececito de la Cenicienta!)

Cierro los ojos, cae la tarde, blanda...
Abierto en medio, el libro no leído
Inútilmente en las rodillas posa...

Y la llovizna nueva historia inicia,
Con que acunar mi corazón dolido
Que está pensando, siempre, en otra cosa...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 28 de septiembre de 2012

"Na minha rua há um meninho doente..." de Mario Quintana


Na minha rua há um meninho doente.
Enquanto os outros partem para a escola,
Junto à janela, sonhadoramente,
Ele ouve o sapateiro bater sola.

Ouve também o carpinteiro, em frente,
Que uma canção napolitana engrola.
E pouco a pouco, gradativamente,
O sofrimento que ele tem se envola...

Mas nesta rua há um operário triste:
Não canta nada na manhã sonora
E o menino nem sonha que ele existe.

Ele trabalha silenciosamente...
E está componendo este soneto agora,
Pra alminha boa do menino doente...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


En mi calleja hay un niñito enfermo...

En mi calleja hay un niñito enfermo...
Cuando los otros van para la escuela,
En la ventana, soñadoramente,
Él oye al zapatero clavar suela.

Oye también al carpintero, enfrente,
Que una canción napolitana entona.
Y poco a poco, así, gradualmente,
El sufrimiento que padece vuela...

Pero en la calle hay un obrero triste:
En su mañana no hay canción sonora
Y el niño ni imagina que él existe.

Él permanece silenciosamente...
Y está escribiendo este soneto ahora,
Para la almita buena del doliente...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 25 de septiembre de 2012

"Eu nada entendo da questão social..." de Mario Quintana


Eu nada entendo da questão social.
Eu faço parte dela, simplesmente...
E sei apenas do meu próprio mal,
Que não é bem o mal de toda a gente.

Nem é deste Planeta... Por sinal
Que o mundo se lhe mostra indiferente!
E o meu anjo da Guarda, ele somente,
É quem lê os meus versos afinal...

E enquanto o mundo em torno se esbarronda,
Vivo regendo estranhas contradanças
No meu vago País de Trebizonda...

Entre os Loucos, os Mortos e as Crianças,
É lá que eu canto, numa eterna ronda,
Nossos comuns desejos e esperanças!...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Nada entiendo de la cuestión social...

Nada entiendo de la cuestión social.
Formo parte de ella, simplemente...
Conozco apenas de mi propio mal,
Que no es el bien o el mal de la otra gente.

Ni es de este Planeta... Por señal,
¡Que el mundo se le muestra indiferente!
Mi ángel de la Guardia, solamente,
Es quien lee mis versos al final...

Y en tanto el mundo en torno se desfonda,
Voy dirigiendo extrañas contradanzas
En mi libre País de Trebizonda...

Entre Locos, Fallecidos e Infancia,
Es donde canto, en una eterna ronda,
¡Los comunes deseos y esperanzas!...

Mario Quintana
(versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 21 de septiembre de 2012

"Quando meus olhos de manhã se abriram" de Mario Quintana


Quando meus olhos de manhã se abriram,
Fecharam-se de novo, deslumbrados:
Uns peixes, em reflexos doirados,
Voavam na luz: dentro de luz sumiram-se...

Rua em rua, acederam-se os telhados.
Num claro riso as tabuletas riram.
E até no canto onde os deixei guardados
Os meus sapatos velhos refloriram.

Quase que eu saio voando céu em fora!
Evitemos, Senhor, esse prodígio...
As famílias, que haviam de dizer?

Nenhum milagre é permitido agora...
E lá se iria o resto de prestígio
Que no meu bairro eu inda possa ter!...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Cuando mis ojos temprano se abrieron

Cuando mis ojos temprano se abrieron,
Se cerraron de nuevo, deslumbrados:
Unos peces, en reflejos dorados,
Por la luz iban: en la luz se hundieron...

Calle a calle, asintieron los tejados.
Los letreros con claridad rieron.
Y en el rincón donde dejé guardados
Mis zapatos gastados florecieron.

¡Casi salgo volando cielo afuera!
Evitemos, Señor, ese prodigio...
Las familias, ¿que habrían de decir?

Milagro alguno me es posible ahora...
¡Con él se iría el resto del prestigio
Que en mi barrio pudiera aún lucir!...

Mario Quintana
(versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

"A vida verdadeira" de Thiago de Mello


Pois aqui está a minha vida.
Pronta para ser usada.

Vida que não se guarda
nem se esquiva, assustada.
Vida sempre a serviço da vida.
Para servir ao que vale
a pena e o preço do amor.

Ainda que o gesto me doa,
não encolho a mão: avanço
levando um ramo de sol.
Mesmo enrolada de pó,
dentro da noite mais fria,
a vida que vai comigo é fogo:
está sempre acesa.

Vem da terra dos barrancos
o jeito doce e violento
da minha vida: esse gosto
da água negra transparente.
A vida vai no meu peito,
mas é quem vai me levando:
tição ardente velando,
girassol na escuridão.

Carrego um grito que cresce
Cada vez mais na garganta,
cravando seu travo triste
na verdade do meu canto.

Canto molhado e barrento
de menino do Amazonas
que viu a vida crescer
nos centros da terra firme.
Que sabe a vinda da chuva
pelo estremecer dos verdes
e sabe ler os recados
que chegam na asa do vento.
Mas sabe também o tempo
da febre e o gosto da fome.

Nas águas da minha infância
perdi o medo entre os rebojos.
Por isso avanço cantando.

Estou no centro do rio,
estou no meio da praça.
Piso firme no meu chão,
sei que estou no meu lugar,
como a panela no fogo
e a estrela na escuridão.

O que passou não conta?
indagarão as bocas desprovidas.
Não deixa de valer nunca.
O que passou ensina
com sua garra e seu mel.
Por isso é que agora vou assim
no meu caminho.
Publicamente andando.

Não, não tenho caminho novo.
O que tenho de novo
é o jeito de caminhar.
Aprendi (o caminho me ensinou)
a caminhar cantando
como convém a mim
e aos que vão comigo.
Pois já não vou mais sozinho.

Aqui tenho a minha vida:
feita à imagem do menino
que continua varando
os campos gerais
e que reparte o seu canto
como o seu avô
repartia o cacau
e fazia da colheita
uma ilha de bom socorro.

Feita à imagem do menino
mas à semelhança do homem:
com tudo que ele tem de primavera
de valente esperança e rebeldia.

Vida, casa encantada,
onde moro e mora em mim,
te quero assim verdadeira
cheirando a manga e jasmim.
Que me sejas deslumbrada
como ternura de moça
rolando sobre o capim.

Vida, toalha limpa,
vida posta na mesa,
vida brasa vigilante
vida pedra e espuma,
alçapão de amapolas,
o sol dentro do mar,
estrume e rosa do amor:
a vida.

Há que merecê-la.

Thiago de Mello


La vida verdadera

Pues aquí está mi vida.
Lista para ser usada.

Vida que no se protege
ni se escabulle, asustada.
Vida siempre al servicio de la vida.
Para servir a lo que merece la pena
y el precio del amor.

Aunque el gesto me entregue,
no retiro la mano: avanzo
llevando un ramo de sol.
Aún envuelta de polvo,
en la noche más fría,
la vida que va conmigo es fuego:
está siempre encendida.

Viene de la tierra de los barrancos
la forma de ser dulce y violenta
de mi vida: ese gusto
de agua negra transparente.
La vida va en mi pecho,
pero es quien me lleva:
tizón ardiente velando,
girasol en la oscuridad.

Cargo un grito que crece
Cada vez más en la garganta,
clavando su traba triste
en la verdad de mi canto.

Canto mojado y fangoso
de niño del Amazonas
que vio la vida crecer
en medio de tierra firme.
Que sabe llega la lluvia
por el temblor de los verdes,
sabe leer los recados
que trae en alas el viento.
Mas sabe también el tiempo
de fiebre y el gusto a hambre.

En las aguas de mi infancia
perdí el miedo entre los trozos.
Por eso avanzo cantando.

Estoy en medio del río,
en el centro de la plaza.
Piso seguro en mi suelo,
sé que estoy en mi lugar,
como la olla en el fuego,
la estrella en la oscuridad.

¿No cuenta lo que pasó?
indagaron las bocas desprovistas.
No deja de valer nunca.
Lo que pasó nos enseña
con su garra y con su miel.
Por eso ahora voy así
por mi camino.
Públicamente andando.

No, no tengo camino nuevo.
Lo que sí tengo de nuevo
es la manera de andar.
Aprendí (el camino me enseñó)
a caminar cantando
cómo me conviene a mí
y a los que conmigo van.
Pues ya no voy nunca solo.

Aquí tengo mi vida:
hecha a imagen del niño
que continúa varando
los campos comunes
y que reparte su canto
como su abuelo
repartía el cacao
y hacía de la cosecha
una isla del buen socorro.

Hecha a imagen del niño
pero a semejanza del hombre:
con todo lo que tiene de primavera
de valiente esperanza y rebeldía.

Vida, casa encantada,
donde vivo y vive en mí,
te quiero así verdadera
oliendo a mango y jazmín.
Que dejes encandilado
como ternura de moza
rodando sobre el capín.

Vida, toalla limpia,
vida lugar en la mesa,
vida brasa vigilante
vida piedra y espuma,
escotillón de amapolas,
el sol dentro de la mar,
estiercol y rosa del amor:
la vida.

Hay que merecerla.

Thiago de Melo
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 18 de septiembre de 2012

"Dorme, ruanzinha... É tudo escuro..." de Mario Quintana


Dorme, ruanzinha... É tudo escuro...
E os meus passos, quem é que pode ouvi-los?
Dorme o teu sonho sossegado e puro,
Com teus lampiões, com teus jardins tranquilos...

Dorme... Não há ladrões, eu te asseguro...
Nem guardas para acaso persegui-los...
Na noite alta, como sobre um muro,
As estrelinhas cantam como grilos...

O vento está dormido na calçada,
O vento enovelou-se como un cão...
Dorme, ruanzinha... Não há nada...

Só os meus passos... Mas tão leves são
Que até parecem, pela madrugada,
Os da minha futura assombração...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Duerme, calleja... todo está oscuro...

Duerme, calleja... todo está oscuro...
Y hasta mis pasos, ¿quién puede oírlos?
Duerme tu sueño sosegado y puro,
Con tus faroles, árboles tranquilos...

Duerme... que no hay ladrones, te aseguro...
Ni guardias para acaso perseguirlos...
En la alta noche, cual sobre un muro,
Las estrellitas cantan como grillos...

El viento está dormido en la calzada,
El viento se ha ovillado como un can...
Duerme, calleja... No pasa nada...

Sólo mis pasos... Mas tan leves son
Que hasta parecen, por la madrugada,
Los de mi próxima aparición...

Mario Quintana
(versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 17 de septiembre de 2012

"Escrevo diante da janela aberta..." de Mario Quintana


Escrevo diante da janela aberta.
Minha caneta é cor das venezianas:
Verde!... E que leves, lindas filigranas
Desenha o sol na página deserta!

Não sei que paisagista doidivanas
Mistura os tons... acerta... desacerta...
Sempre em busca de nova descoberta,
Vai colorindo as horas quotidianas...

Jogos da luz dançando na folhagem!
Do que eu ia escrever até me esqueço...
Pra que pensar? Também sou da paisagem...

Vago, solúvel no ar, fico sonhando...
E me transmuto... iriso-me... estremeço...
Nos leves dedos que me vão pintando!

Mario Quintana (A rua dos Cataventos, 1940)


Escribo frente a la ventana abierta...

Escribo frente a la ventana abierta.
Mi pluma es del color de las persianas:
¡Verde!... ¡Y qué leves, lindas filigranas
Forma el sol en la página desierta!

No sé que paisajista tarambana
Mezcla tonos... acierta... desacierta...
Siempre en busca de nueva descubierta,
Va tiñendo las horas cotidianas...

¡Juegos de luz bailando en el follaje!
De lo que iba a escribir ya ni me acuerdo...
¿Por qué pensar? Pertenezco al paisaje...

Libre, vago en el aire, voy soñando...
Y me transformo... irísome... estremezco...
¡En leves dedos que me van pintando!

Mario Quintana
(versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 14 de septiembre de 2012

"Canção de barco e de olvido" de Mario Quintana


Para Augusto Meyer

Não quero a negra desnuda.
Não quero o baú do morto.
Eu quero o mapa das nuvens
E um barco bem vagaroso.

Ai esquinas esquecidas...
Ai lampiões de fins de linha...
Quem me abana das antigas
Janelas de guilhotina?

Que eu vou passando e passando,
Como em busca de outros ares...
Sempre de barco passando,
Cantando os meus quintanares...

No mesmo instante olvidando
Tudo o de que lembrares.

Mario Quintana (Canções, 1946)


Canción de barco y de olvido

Para Augusto Meyer

No quiero negra desnuda.
No quiero baúl de muerto.
Quiero un mapa de las nubes
Y un velero sosegado.

Ay esquinas olvidadas...
Lamparones de una línea...
¿Quién me abanica con viejas
Ventanas de guillotina?

Yo voy pasando y pasando,
Como en busca de otros aires...
De barco en barco pasando,
Cantando mis quintanares...

Y al mismo tiempo olvidando
Todo de lo que añorararme.

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 13 de septiembre de 2012

"Canção do primeiro do ano" de Mario Quintana


Para Lila Ripoll

Anjos varriam morcegos
Até jogá-los no mar.

Outros pintavam de azul,
de azul e de verde-mar,
Vassouras de feticeiras,
Desbotadas tabuletas,
Velhos letreiros de bar

Era uma carta amorosa?
Ou uma rosa que abrira?
Mas a mão correra ansiosa
- Ó sinos, mais devagar!
À janela azul e rosa,
Abrindo-a de par em par.

Ó banho da luz, tão puro,
Na paisagem familiar:
Meu chão, meu poste, meu  muro,
Meu telhado e minha nuvem,
Tudo bem no seu lugar.

E os sinos dançam no ar.
De casa a casa, os beirais,
- Para lá e para cá -
Trocam recados de asas,
Riscando sustos no ar.

Silêncios. Sinos. E sinos. Sinos.
Pregoeiros. Sinos. Risadas. Sinos.
E levada pelos sinos,
Toda ventando de sinos,
Dança a cidade no ar!

Mario Quintana (Canções, 1946)


Canción de primero de año

Para Lila Ripoll

Ángeles barrían murciélagos
Hasta tirarlos al mar.

Otros pintaban de azul,
de azul y de verde-mar,
Escobones de hechiceras,
Descoloridos carteles,
Viejos letreros de bar

¿Era una carta amorosa?
¿O una rosa que hubo abierto?
Mas la mano corrió ansiosa
- ¡Oh campanas, más despacio!
La ventana azul y rosa,
Abriendo de par en par.

Oh baño de luz, tan puro,
En paisaje familiar:
Mi suelo, farol y muro,
Con mi tejado y mi nube,
Todo bien en su lugar.

Campanas bailan al aire.
De casa a casa, cornisas,
- Para allá y para acá -
truecan recados de alas,
dando cortes en el aire

Silencios. Campanas. Y campanas. Campanas.
Pregoneros. Campanas. Carcajadas. Campanas.
Llevada por las campanas,
Con revuelo de campanas,
¡La ciudad danza en el aire!

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 12 de septiembre de 2012

"Canção do amor imprevisto" de Mario Quintana


Eu sou um homem fechado
O mundo me tornou egoísta e mau.
E a minha poesia é um vício triste,
Desesperado e solitário
Que eu faço tudo por abafar.

Mas tu apareceste com a tua boca fresca de madrugada,
Com a teu passo leve,
Com esses teus cabelos...

E o homem taciturno ficou imóvel, sem compreender nada, numa alegria atônita...

A súbita, a dolorosa alegria de um espantalho inútil
Aonde viessem pousar os passarinhos!

Mario Quintana (Canções, 1946)


Canción del amor imprevisto

Yo soy un hombre taciturno
El mundo me hizo egoísta y malo.
Y mi poesía es un vicio triste,
Desesperado y solitario
Que hago lo posible por ocultar.

Pero tú apareciste con tu boca fresca de madrugada,
Con tu paso leve,
Con tus cabellos...

Y el hombre taciturno quedó inmóvil, sin comprender nada, con una alegría atónita...

¡La súbita, la dolorosa alegría de un espantapájaros inútil
Adónde vinieran a posarse los pajaritos!

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)

martes, 11 de septiembre de 2012

"Paradoja"


Cataluña está a un lado en la península
y Portugal está justo en el otro.
Cuánta tierra quemada, Dios, qué ínsula
de conventos recorre nuestro potro
desde que de este mar cruza del fin su la-
do y llega hasta el océano desotro.
Celebramos aquí resplandeciente
el rey que ellos echaron por poniente.

Pedro Casas Serra (16-09-2011)

sábado, 8 de septiembre de 2012

"Canção de baú" de Mario Quintana


Sempreviva... Sempre-morta...
Pobre flor que não teve infância!
E que a gente, às vezes, pensativo encontra
Nos baús das avozinhas mortas...

Uma esperança que um dia eu tive,
Flor sem perfume, bem assim que foi:
Sempre morta... Sempre viva...
No meio da vida caiu e ficou!

Mario Quintana (Canções, 1946)


Canción de baúl

Sempreviva... Siempre muerta...
¡Pobre flor sin infancia!
Y que la gente, a veces, pensativa encuentra
En los baúles de las abuelitas muertas...

Una esperanza que un día tuve,
Flor sin perfume, fue del todo así:
Siempre muerta... Siempre viva...
¡En medio de la vida cayó y se quedó!

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 7 de septiembre de 2012

"Canção para uma valsa lenta" de Mario Quintana


Minha vida não foi um romance...
Nunca tive até hoje um segredo.
Se me amas, não digas, que morro
De surpresa... de encanto... de medo...

Minha vida não foi um romance,
Minha vida passou por pasar.
Se não amas, não finjas, que vivo
Esperando um amor para amar.

Minha vida não foi um romance...
Pobre vida... passou sem enredo...
Glória a ti que me enches a vida
De surpresa, de encanto, de medo!

Minha vida não foi um romance...
Ai de mim... Já se ia acabar
Pobre vida que toda depende
De um sorriso... de um gesto... um olhar...

Mario Quintana (Canções, 1946)


Canción para un vals lento

Mi vida nunca fue un romance...
Nunca tuve hasta hoy un secreto.
Si me amas, no digas, que muero
De sorpresa... de encanto... de miedo...

Mi vida nunca fue un romance,
Mi vida pasó por pasar.
Si no me amas, no finjas, que vivo
Esperando un amor para amar.

Mi vida nunca fue un romance...
Pobre vida... pasó sin enredo...
¡Gloria a ti que me llenas la vida
De sorpresa, de encanto, de miedo!

Mi vida nunca fue un romance...
Ay de mí... Ya se va a terminar
Pobre vida que toda depende
De una risa... un gesto... un mirar...

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 5 de septiembre de 2012

"Canção dos romances perdidos" de Mario Quintana


Oh! o silêncio das salas de espera
Onde esses pobres guarda-chuvas lentamente escorrem...

O silêncio das salas de espera
E aquela última estrela...

Aquela última estrela
Que bale, bale, bale,
Perdida na enchente da luz...

Aquela última estrela
E, na parede, esses quadrados lívidos,
De onde fugiram os retratos...

De onde fugiram todos os retratos...

E esta minha ternura,
Meu Deus,
Oh! toda esta minha ternura inútil, desaproveitada!...

Mario Quintana (Canções, 1946)


Canción de los romances perdidos

¡Oh! el silencio de las salas de espera
Donde los pobres chubasqueros lentamente escurren...

El silencio de las salas de espera
Y aquella última estrella...

Aquella última estrella
Que baila, baila, baila,
Perdida en la plenitud de la luz...

Aquella última estrella
Y, en la pared, esos cuadrados lívidos, /
De donde huyeron los retratos...

De donde huyeron todos los retratos...

Y mi ternura,
Dios mío,
¡Oh! ¡toda mi ternura inútil, desaprovechada!...

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)

martes, 4 de septiembre de 2012

"Pequena crónica policial" de Mario Quintana


Jazia no chão, sem vida,
E estava toda pintada!
Nem a morte lhe emprestara
a sua grave beleza...
Com fria curiosidade,
Vinha gente a espiar-lhe a cara,
As fundas marcas da idade,
Das canseiras, da bebida...
Triste da mulher perdida
Que um marinheiro esfaqueara!
Vieram uns homes de branco,
Foi levada ao necrotério.
E quando abriam, na mesa,
O seu corpo sem mistério,
Que linda e alegre menina
Entrou correndo no Céu?!
Lá continuou com era
Antes que o mundo lhe desse
A sua maldita sina:
Sem nada saber da vida,
De vícios ou de perigos,
Sem nada saber de nada...
Com a sua trança comprida,
Os seus sonhos de menina,
Os seus sapatos antigos!

Mario Quintana (Canções, 1946)


Pequeña crónica policial

Yacía en el suelo, sin vida,
¡Y estaba toda pintada!
Ni la muerte le había prestado
su grave belleza...
Con fría curiosidad,
Venía la gente a mirarle la cara,
Las hondas marcas de la edad,
De las palizas, de la bebida...
¡Triste de la mujer perdida
Que un marinero apuñalara!
Vinieron unos hombres de blanco,
Se la llevaron al depósito.
Y cuando abrían, sobre la mesa,
Su cuerpo sin misterio,
¡¿Qué linda y alegre niña
Entró corriendo en el Cielo?!
Allá siguió como era
Antes que el mundo le diese
Su condenado destino:
Sin saber nada de la vida,
De vicios o de peligros,
Sin saber nada de nada...
Con su larga trenza,
Sus sueños de niña,
¡Sus zapatos viejos!

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 3 de septiembre de 2012

"Canção da ruanzinha desconhecida"


Ruanzinha que eu conheço apenas
Da esquina onde ela principia...

Ruanzinha perdida, perdida...
Ruanzinha onde Marta fia...

Ruanzinha em que eu penso às vezes
Como quem pensa numa outra vida...

E para onde hei de mudar-me, um dia,
Quando tudo estiver perdido...

Ruanzinha da quieta vida...
Tristonha... tristonha...

Ruanzinha onde Maria fia
e onde Maria, na janela, sonha...

Mario Quintana (Canções, 1946)


Canción de la callecita desconocida

Callecita que apenas conozco
Por la esquina donde ella comienza...

Callecita perdida, perdida...
Callecita donde hila María...

Callecita con la que pienso a veces
Como quién piensa en otra vida...

Y para donde he de mudarme, un día,
Cuando todo esté perdido...

Callecita de tranquila vida...
Tristona... tristona...

Callecita donde hila Maria
y donde Maria, en la ventana, sueña...

Mario Quintana (Canções, 1946)
(versión de Pedro Casas Serra)